Últimas publicaciones

Loading...

El término open finance (finanzas abiertas) suena cada vez más en conversaciones de innovación, fintech y banca, pero su fondo es bastante simple: se trata de un modelo en el que las personas y las empresas pueden autorizar que su información financiera se comparta de forma segura y estandarizada entre entidades, para acceder a productos más competitivos, personalizados y eficientes. En Colombia, el avance de open finance viene acompañado de hoja de ruta regulatoria, estándares de seguridad, y un reto clave que define su adopción: la confianza. De hecho, mediciones recientes muestran que una parte importante de la población todavía no reconoce el concepto; por ejemplo, un informe citado en medios indica que 56% de los colombianos no ha escuchado sobre “Open Finance” o “Finanzas Abiertas”. A continuación, te dejamos una guía para entender qué es open finance, cómo está tomando forma en Colombia, qué tendencias se vienen y por qué puede impactar la inclusión financiera. Qué significa Open Finance Open finance es un modelo que permite a los usuarios autorizar el acceso seguro a su información financiera para que entidades y proveedores de servicios desarrollen soluciones más ágiles, personalizadas y competitivas. Suele describirse como una evolución del “open banking”: mientras el open banking se enfoca en datos bancarios, open finance amplía el alcance a más tipos de información y productos. Puede abarcar datos relacionados con créditos, ahorros, pensiones, inversiones, seguros e incluso ámbitos como facturación electrónica y cuentas por cobrar y por pagar. Un punto esencial: en open finance el usuario mantiene el control, porque decide qué comparte, con quién y para qué (consentimiento previo y con finalidad definida). Si quieres ampliar la base conceptual y el alcance del modelo, puedes revisar este artículo de referencia: Open Finance: innovación y oportunidades financieras. Cómo Funciona Open Finance en Colombia En Colombia, open finance se está construyendo como un ecosistema donde interactúan varios actores bajo estándares y reglas de intercambio de datos, con especial énfasis en la seguridad y la autorización del titular. 1) El principio que lo habilita: consentimiento del titular La Superintendencia Financiera ha enfatizado que las finanzas abiertas se basan en que el consumidor es el dueño de sus datos y autoriza qué se comparte, bajo estándares tecnológicos y de ciberseguridad. En el marco normativo más reciente, el sistema de finanzas abiertas se define como un conjunto de normas, estándares e infraestructuras para permitir el acceso y suministro estandarizado de datos a terceros, con el objetivo de ofrecer productos o servicios al titular; y se incorporan conceptos como autorización (consentimiento previo, expreso e informado). 2) Interoperabilidad: conexión por APIs (sin que el usuario “mande pantallazos”) La idea central es que los sistemas puedan conectarse mediante APIs estandarizadas, de modo que la información fluya de forma segura y trazable. Esta interoperabilidad aparece como característica clave. 3) Roles típicos del ecosistema El decreto sobre el sistema de finanzas abiertas introduce definiciones para entender “quién hace qué”, incluyendo figuras como “proveedor de datos”, “tercero receptor de datos” y “titular” (persona natural o jurídica). 4) Regulación y hoja de ruta (voluntario → obligatorio) La SFC ha señalado que la Circular Externa 004 de 2024 establece estándares tecnológicos y de seguridad para un sistema voluntario de finanzas abiertas, y que la Ley 2294 de 2023 (PND) introduce el derecho a la portabilidad financiera y un esquema obligatorio. En línea con ese tránsito, el proyecto normativo que modifica el Decreto 2555 de 2010 define objetivos del sistema como promover inclusión financiera, competencia e innovación, interoperabilidad, protección del titular y seguridad/confianza. Tendencias del Open Finance Aunque el concepto es el mismo, la manera como se implementa cambia rápido. Estas son tendencias que están marcando el camino de open finance en Colombia: Open finance como infraestructura “base” del mercado Más que una función extra, se perfila como infraestructura para que nuevos servicios se construyan encima: agregadores de cuentas, originación de crédito más precisa, productos modulares y experiencias integradas. Modelos basados en valor percibido (no solo en tecnología) Los reportes y análisis coinciden en que el reto no es únicamente técnico; la adopción depende de que el usuario entienda el beneficio y confíe en el uso correcto de sus datos. Por ejemplo, estudios citados por medios remarcan que el principal desafío es el conocimiento/educación y la confianza. Más datos, mejores decisiones (especialmente para crédito) Una promesa fuerte de open finance es que, con autorización, se puedan usar datos (incluida información transaccional) para calcular perfiles crediticios más ajustados y ofrecer mejores condiciones. Convergencia con pagos inmediatos y experiencias “sin fricción” Medios especializados han planteado que, tras avances en infraestructura de pagos, las finanzas abiertas se consolidan como una gran apuesta para 2026, conectando información transaccional y de pagos con soluciones más personalizadas. Estándares de seguridad y ciberseguridad como requisito (no como “plus”) La SFC ha reiterado que el intercambio debe operar bajo altos estándares tecnológicos, seguridad y ciberseguridad, y con cumplimiento de normas de protección de datos y habeas data. Ejemplos de Open Finance Para aterrizar open finance sin jerga, aquí van ejemplos comunes (algunos ya existen como aproximaciones; otros se vuelven más potentes a medida que el sistema se estandariza): Vista unificada de finanzas Una app (autorizada por ti) consolida tus productos en distintas entidades: cuentas, tarjetas, créditos y seguros, para darte una visión completa y alertas útiles. Crédito más rápido y más ajustado a la realidad Con tu autorización, una entidad puede evaluar datos más amplios (por ejemplo, comportamiento de ingresos/gastos), y ofrecer un producto con mejores condiciones que un modelo que “solo ve” una parte de tu vida financiera. Para empresas: financiación basada en flujo de caja Una pyme autoriza compartir datos de facturación, cuentas por cobrar y pagos para que un tercero ofrezca cupos o productos ajustados a la operación real (no solo a garantías). Comparación y portabilidad Open finance facilita escenarios donde el usuario compara opciones y, en el futuro, porta información histórica y dinero entre entidades (la SFC ha descrito fases que avanzan hacia comparación/agregación de productos y portabilidad). ¿Cómo Mejora Open Finance la Experiencia Financiera? Cuando funciona bien, open finance mejora experiencia por tres razones: 1) Menos trámites, más decisiones informadas Si la información puede compartirse con autorización y bajo estándares, se reduce la repetición de procesos manuales: formularios eternos, certificaciones repetidas, validaciones redundantes. 2) Productos personalizados (no “promedios”) El DataBlog de DataCrédito Experian destaca que open finance habilita servicios personalizados, mayor transparencia y eficiencia al reducir tiempos y costos. 3) Control y transparencia para el usuario El usuario puede saber quién accede y para qué; y, en modelos bien diseñados, gestionar o revocar autorizaciones. La SFC también ha mencionado la importancia de que los consumidores puedan actualizar o revocar las autorizaciones otorgadas. Open Finance y su Impacto en la Inclusión Financiera Uno de los argumentos más repetidos a favor de open finance es su potencial de ampliar inclusión financiera, especialmente para quienes tienen historial limitado o “invisible” en ciertos modelos tradicionales. En el plano normativo, el sistema de finanzas abiertas declara como objetivo explícito promover la inclusión financiera, junto con competencia, innovación y bienestar financiero. Desde la perspectiva de impacto, medios que recogen hallazgos de estudios señalan que el modelo puede ayudar a obtener mejores condiciones de crédito y productos personalizados, y que la disposición a compartir datos crece cuando el beneficio percibido es claro (por ejemplo, acceder a productos a los que hoy no se accede). En términos simples, open finance puede aportar a inclusión financiera cuando: Permite construir perfiles con más contexto (con autorización) Reduce barreras de información para originar crédito Habilita productos de bajo costo y digitales para segmentos que antes quedaban por fuera Impulsa competencia (más oferentes pueden diseñar propuestas de valor) El Futuro de Open Finance El futuro de open finance en Colombia se va a definir por cómo el ecosistema resuelve tres grandes frentes: 1) Confianza y educación del usuario Si más de la mitad de las personas no reconoce el término, el desafío no es solo “lanzar APIs”: es explicar, con claridad, qué se comparte, para qué, y cómo se protege. 2) Estándares, interoperabilidad y capacidad tecnológica La SFC ha reconocido retos como seguridad de la información, capacidad tecnológica de las entidades y necesidad de una regulación clara y progresiva. 3) Gobernanza de datos y protección del titular El decreto enfatiza principios como transparencia, seguridad y privacidad, calidad de la información e interoperabilidad, además de la facultad exclusiva del titular para autorizar accesos. En conjunto, el escenario sugiere que open finance va a crecer en la medida en que demuestre un intercambio de valor tangible: mejores condiciones, procesos más rápidos, productos más justos y una experiencia donde el control realmente esté en manos del usuario. Para ampliar con más detalle el alcance, características y beneficios del modelo, puedes consultar nuevamente este recurso: Open Finance: innovación y oportunidades financieras.

Publicado: Enero 26, 2026 por DataCrédito Experian

La historia de crédito de una empresa es un insumo de confianza. En la práctica, influye en cómo te evalúan bancos, aliados, proveedores y hasta algunos clientes cuando negocias plazos, cupos o condiciones comerciales. Por eso, consultar tu historia de crédito con cierta regularidad te ayuda a anticiparte: entender qué obligaciones aparecen registradas, cómo se ve tu comportamiento de pago y si hay señales que convenga atender antes de que afecten una negociación o una aprobación. En DataCrédito Experian te lo resumimos de forma clara: revisar periódicamente la historia de crédito de tu empresa es importante para entender las obligaciones financieras y acceder a mejores opciones de financiación. ¿Qué es la historia de crédito? La historia de crédito es el registro del comportamiento de pago y del estado de las obligaciones financieras asociadas a una empresa. En otras palabras: reúne información sobre cuentas, obligaciones, cumplimiento, moras (si las hubo) y el estado general de esas relaciones crediticias a lo largo del tiempo. Es útil pensarlo como una “trayectoria”: no solo muestra una fotografía del momento, sino un historial que permite entender hábitos, consistencia y evolución. Y eso importa porque, cuando una entidad o un tercero evalúa a tu empresa, normalmente no se fija en un único dato, sino en el patrón: qué tan estable ha sido el cumplimiento y qué tan ordenadas están las obligaciones. Beneficios de consultar la historia de crédito de tu empresa Consultar la historia de crédito tiene beneficios muy concretos para el negocio, especialmente cuando estás comparando opciones de financiación, ajustando políticas internas o fortaleciendo controles. En la página de DataCrédito Experian se destacan tres beneficios principales: saber cómo se ve tu empresa frente al sistema financiero, tener control de las obligaciones y prevenir/detectar posibles fraudes. A partir de eso, estos son impactos que suelen notarse rápido: Mejores negociaciones: cuando conoces tu situación, negocias con datos y puedes justificar condiciones (plazos, cupos, garantías). Menos sorpresas: reduces el riesgo de enterarte tarde de una mora registrada, una obligación duplicada o un error de reporte. Decisiones financieras más estratégicas: alineas tu crecimiento (compras, expansión, contratación) con tu capacidad. Más orden interno: tu equipo financiero trabaja con un mapa claro de obligaciones abiertas/cerradas y prioridades. Saber cómo se ve tu empresa frente al sistema financiero Uno de los motivos más importantes para revisar la historia de crédito es entender cómo te ve el sistema financiero (y, en general, quienes usan esa información para tomar decisiones). Esa “percepción” puede influir en: Aprobación de créditos o cupos Tasas y plazos ofrecidos Requisitos de documentación Agilidad del proceso (cuando hay inconsistencias, normalmente todo se vuelve más lento) Conocer cómo se ve tu empresa frente al sistema financiero ayuda a generar más y mejores oportunidades de acceso al crédito. Esto te permite prepararte antes de sentarte a negociar. Por ejemplo, si planeas pedir un crédito para capital de trabajo, revisar tu historia de crédito con anticipación te da margen para corregir inconsistencias, organizar soportes o priorizar pagos que pueden mejorar tu perfil. Tener control sobre las obligaciones financieras de tu empresa A medida que una empresa crece, también crece la complejidad: líneas de crédito, acuerdos con proveedores, compras a plazos, productos financieros que se abren y se cierran, etc. En ese escenario, la historia de crédito se convierte en una herramienta de control porque te ayuda a identificar qué obligaciones aparecen asociadas a la compañía y en qué estado están. Consultar la historia de crédito permite saber cuáles son las obligaciones financieras abiertas y cerradas asociadas a la empresa. ¿Dónde se vuelve especialmente valioso ese control? Cuando estás reorganizando flujo de caja y necesitas priorizar pagos. Cuando vas a renegociar condiciones y quieres tener claridad de saldos/estados. Cuando detectas reprocesos contables (algo que internamente está “cerrado” pero afuera sigue “abierto”). Cuando quieres reducir costos invisibles por mora (intereses, penalidades, desgaste con proveedores). Revisar la historia de crédito te da una visión completa para tomar decisiones con menos incertidumbre y más orden. Prevenir y detectar posibles fraudes El fraude empresarial no siempre llega como una alerta enorme; muchas veces empieza con señales pequeñas: una obligación que nadie reconoce, un producto que aparece asociado a la empresa o datos que no coinciden con lo que maneja el área financiera. Por eso, la historia de crédito también se usa como un mecanismo de vigilancia: si revisas periódicamente, es más probable que detectes a tiempo errores o movimientos sospechosos y puedas gestionarlos antes de que impacten caja, reputación o procesos de financiación. Además, existe un marco de derechos alrededor de la información reportada en centrales de información. La Superintendencia Financiera explica el habeas data como el derecho a conocer, actualizar y rectificar información que se recopile o almacene en centrales de información, y menciona que está regulado por la Ley 1266 de 2008. Esto es relevante porque, si encuentras inconsistencias, lo clave es actuar con evidencias y por canales formales. Cómo consultar la historia de crédito de tu empresa Si tu objetivo es tomar mejores decisiones (financiación, compras, alianzas, ventas a crédito), lo ideal es que el proceso de consulta sea claro y verificable. En el portal de DataCrédito Experian para empresas presentamos la opción de conocer la historia de crédito de la compañía y se solicita un registro con datos básicos como nombre, nombre de empresa, tipo de identificación (por ejemplo, NIT), número de identificación sin dígito de verificación, correo corporativo y celular de contacto. Si quieres iniciar el proceso de forma directa, entra aquí y consulta la historia de crédito de tu empresa👉 Consultar la historia de crédito de tu empresa en DataCrédito Experian Recomendación práctica antes de consultar Para aprovechar la consulta, define primero el “para qué” (así la lectura del resultado será más útil): ¿Vas a solicitar financiación? (enfócate en obligaciones, estados y consistencia de pago). ¿Vas a ordenar el control interno? (enfócate en obligaciones abiertas/cerradas y coherencia). ¿Quieres reducir riesgo de fraude? (enfócate en obligaciones no reconocidas e inconsistencias). Luego, conviértelo en rutina: muchas empresas lo incluyen dentro de cierres mensuales, comités financieros o revisión de cartera para que no sea un ejercicio reactivo “solo cuando hay urgencia”. Herramientas para gestionar y mejorar la historia de crédito de tu empresa Consultar la historia de crédito es el primer paso. El segundo paso (el que realmente cambia el juego) es gestionarla: convertir lo que ves en decisiones y hábitos que mejoren el perfil financiero de tu empresa en el tiempo. Aquí tienes un enfoque útil, sin complicarlo: 1) Hábitos financieros que sí se reflejan en el tiempo Evita moras pequeñas repetitivas: a veces no son “grandes”, pero dañan consistencia. Define un calendario interno de obligaciones con responsables y alertas. Cierra productos que ya no uses (y verifica que queden realmente cerrados). Documenta acuerdos de pago y conserva soportes. 2) Políticas para negociar mejor Si vendes B2B a crédito, ajusta cupos y plazos según riesgo real. Si compras a plazos, negocia con base en tu capacidad y tu historial. Si vas a pedir financiación, prepara una narrativa clara: para qué, cómo se paga, qué respaldo hay. 3) Controles antifraude y validaciones básicas Verifica cambios de cuentas bancarias por canales seguros (no solo por correo). Limita accesos internos a información financiera sensible. Establece un proceso para investigar “cualquier obligación no reconocida”. 4) Soluciones de información empresarial Cuando una empresa necesita ir más allá de “ver el reporte” y tomar decisiones comerciales con riesgo controlado (por ejemplo, vender a crédito, originar crédito o prevenir fraude), DataCrédito Experian presenta soluciones orientadas a esos objetivos en su oferta empresarial. La consulta periódica de la historia de crédito, una estrategia inteligente para tu negocio Hay una diferencia clara entre las empresas que “se enteran” y las empresas que “gestionan”: la periodicidad. Cuando revisas tu historia de crédito con frecuencia, ganas margen de maniobra. Es más fácil corregir una inconsistencia hoy que intentar arreglarla cuando estás a mitad de una negociación con un banco o cuando un proveedor clave te baja el cupo. ¿Cada cuánto conviene revisar? No hay una única respuesta, pero como práctica de negocio: Si vendes a crédito o usas cupos de forma activa, una revisión mensual puede ser razonable Si tu operación es más estable, puede funcionar trimestralmente Si estás por solicitar financiación, conviene revisarla con anticipación (no la semana previa) Si quieres convertirlo en un hábito de gestión y no en un trámite ocasional, entra aquí y realiza la consulta de la historia de crédito de tu empresa👉 Consultar la historia de crédito de tu empresa en DataCrédito Experian

Publicado: Enero 26, 2026 por DataCrédito Experian

El fraude digital dejó de ser un “riesgo eventual” y se convirtió en una variable diaria del negocio: afecta ventas, onboarding de clientes, originación de crédito, atención, reputación y hasta la continuidad operativa. En Colombia, un estudio hecho por nosotros en 2025 evidenció que 97,7% de las personas percibe que el fraude ocurre con frecuencia y 36,6% afirmó haber sido víctima directa en el último año. Además, 61,1% conoce a alguien cercano que también lo ha sido recientemente. Para una empresa, la pregunta clave ya no es si habrá intentos de fraude, sino cuándo, por qué canal y qué tan preparada está para detectarlos sin frenar el crecimiento. En ese escenario, dos capacidades destacan por su impacto y relación costo–beneficio: la validación documental (confirmar que un documento es auténtico) y la biometría facial (verificar que quien está detrás de la transacción es quien dice ser). Combinarlas bien puede recortar pérdidas, reducir revisiones manuales y mejorar la experiencia del cliente. ¿Qué es el fraude digital y cómo afecta a las empresas en Colombia? El fraude digital agrupa acciones maliciosas que buscan engañar a personas o empresas mediante canales digitales para robar dinero, suplantar identidades, apropiarse de cuentas, obtener crédito ilegítimo o acceder a información sensible. Puede presentarse como phishing y suplantación de marcas, robo de credenciales, “account takeover”, uso de identidades robadas o sintéticas, compras con datos de pago comprometidos, entre otros. El impacto empresarial suele verse en cuatro frentes: Pérdidas financieras directas: contracargos, devoluciones, créditos incobrables, pagos no autorizados. Costos operativos ocultos: más analistas revisando casos, más tickets en servicio, más fricción en ventas. Riesgo reputacional: pérdida de confianza (clientes, aliados, proveedores, inversionistas). Riesgo legal y de cumplimiento: exigencias de debida diligencia, protección de datos y gestión de incidentes. Además, el contexto digital amplifica la exposición: la Superintendencia Financiera ha señalado que el sistema financiero recibe ataques cibernéticos de forma permanente; incluso reportó 27.000 millones de ataques cibernéticos en el primer semestre de 2025 (69% más que el mismo periodo de 2024) y que 82% de las transacciones financieras se realizan por canales tecnológicos. Soluciones efectivas contra el fraude digital: Validación documental La validación documental consiste en comprobar que un documento (por ejemplo, una cédula, un pasaporte, una licencia o soportes asociados a un proceso) es legítimo, no ha sido alterado y corresponde al estándar esperado. En la práctica, es una defensa crítica porque muchos esquemas de fraude empiezan con un documento falso o manipulado para “abrir la puerta” a operaciones posteriores. ¿Por qué la validación documental funciona contra el fraude? Porque ataca el origen del problema: la suplantación. Si bloqueas documentos fraudulentos en el ingreso (alta de cliente, creación de cuenta, cambio de datos, solicitud de crédito, etc.), reduces el riesgo de: Onboarding con identidades robadas o sintéticas. Reclamaciones por suplantación. Aperturas masivas hechas por bots o redes organizadas. Escenarios donde el fraude escala de “registro” a “transacción”. ¿Qué se valida en un flujo moderno? Sin entrar en tecnicismos, los motores de validación suelen evaluar: calidad de captura, consistencia de campos, señales de alteración, patrones sospechosos y verificación de que el formato corresponde al documento real (además de otras señales de riesgo cuando se orquesta con más capas). En soluciones empresariales de prevención de fraude, la validación documental suele ser más potente cuando no está “sola”, sino conectada a verificación de identidad y análisis de riesgo. En DataCrédito Experien, por ejemplo, siempre recomendamos combinar validación documental y biometría facial soportada en técnicas forenses y modelos de machine learning para identificar documentos legítimos como insumo del cotejo biométrico. Biometría facial como solución contra el fraude digital La biometría facial valida identidad usando rasgos del rostro. Su fuerza está en que verifica “quién eres” (no solo “lo que sabes” como una contraseña). Esto la vuelve especialmente útil para frenar fraude por suplantación, accesos indebidos y operaciones de alto riesgo. La biometría está compuesta por técnicas que verifican identidad con características intransferibles (huella, rostro, iris, voz) y destaca por su rol en prevención de fraude y detección de intentos de “spoofing” (por ejemplo, fotos, máscaras o grabaciones). ¿Dónde aporta más la biometría facial? Apertura remota de cuentas / onboarding digital: alta de clientes sin presencia física. Autenticación en procesos sensibles: desembolsos, cambios de datos, recuperación de cuenta. Aprobaciones de riesgo: originación de crédito o cupos (según el modelo del negocio). Canales de atención: cuando se requiere confirmar identidad en soporte o llamadas. ¿Por qué combinar validación documental y biometría facial? Por separado, cada una reduce un tipo de fraude. Juntas, elevan la confianza del proceso, porque responden dos preguntas distintas: Validación documental: “¿El documento es auténtico?” Biometría facial: “¿La persona es quien dice ser?” Al combinarlas, se fortalece la cadena de seguridad en puntos donde el fraude suele atacar: onboarding, cambios de datos, recuperación de cuenta y transacciones no habituales. Además, disminuye la dependencia de validaciones manuales (más costosas y propensas a error) y puede mejorar conversión si el flujo está bien diseñado (menos fricción que pedir múltiples documentos, llamadas o pasos redundantes). En plataformas de orquestación de riesgo, esta combinación suele integrarse con señales adicionales para detectar patrones de fraude: inteligencia del dispositivo, reputación de correo, score de identidad digital, validación de riesgo del entorno y analítica en tiempo real, todo dentro de una evaluación más completa. Tecnologías disponibles en Colombia para combatir el fraude digital En Colombia ya existen (y se adoptan cada vez más) tecnologías para reducir fraude sin “apagar” la experiencia digital. Las más relevantes suelen agruparse así: eKYC / verificación de identidad digital: captura de documento + selfie + validaciones automatizadas. Biometría (facial, huella, voz) y prueba de vida: para frenar suplantación y deepfakes. Biometría comportamental: analiza cómo interactúa el usuario (tecleo, velocidad, patrones) para detectar bots o anomalías. Inteligencia del dispositivo y del entorno: señales del equipo, conexión y patrones de riesgo (útil contra redes de fraude). Orquestación y scoring de riesgo: consolidar señales en una sola decisión para reducir falsos positivos y priorizar revisiones. Educación y protocolos anti-ingeniería social: la Superfinanciera, por ejemplo, recomienda no entregar datos personales/financieros solicitados por mensajes, llamadas o redes, y verificar directamente con la entidad antes de compartir información. Marco legal y reporte: Colombia tipifica conductas relacionadas con delitos informáticos (Ley 1273 de 2009, que adiciona artículos como el 269A sobre acceso abusivo a sistemas informáticos). La clave no es “tener todo”, sino escoger la mezcla correcta según tu nivel de riesgo, canal y momento del ciclo de cliente. Casos de éxito en la lucha contra el fraude digital en Colombia Cuando una empresa decide invertir en prevención de fraude, normalmente busca resultados en tres métricas: reducción de pérdidas, mejora de conversión y menos carga operativa. Algunos aprendizajes y señales del mercado colombiano: La amenaza escala, y la respuesta también: el dato de ataques cibernéticos reportado por la SFC ilustra por qué las organizaciones están reforzando estándares y controles, especialmente en canales digitales que concentran la mayoría de transacciones. La biometría ya es un estándar de confianza: incluso a nivel institucional, se han desarrollado herramientas para verificación de identidad asociadas a documentos digitales, incluyendo cotejo facial en procesos de validación. Los resultados se apoyan en capas (no en una única “barrera”): en DataCrédito Experian detectamos mensualmente más de 90 mil transacciones con sospecha de fraude, lo que refuerza el enfoque de monitoreo continuo y analítica para cortar el fraude antes de que se materialice. En la práctica, los mejores “casos de éxito” no son los que eliminan el fraude al 100% (eso es irreal), sino los que lo vuelven caro y difícil para el atacante, mientras mantienen la operación fluida para los clientes legítimos. ¿Cómo empezar a proteger tu empresa del fraude digital? Si hoy estás evaluando soluciones, un enfoque efectivo (y fácil de ejecutar) es avanzar por etapas: Mapea tus puntos críticos de fraude: onboarding, recuperación de cuenta, cambios de datos, pagos, crédito, compras y devoluciones, atención. Prioriza por impacto y probabilidad: dónde duele más una suplantación o una transacción no autorizada. Define un “mínimo viable” de defensa:Para onboarding: validación documental + biometría facial. Para transacciones: señales de dispositivo + analítica + autenticación escalonada según riesgo. Diseña flujos por nivel de riesgo (risk-based): a menor riesgo, menos fricción; a mayor riesgo, más validaciones. Mide y ajusta: tasa de aprobación, falsos positivos, tiempos de revisión, contracargos, casos confirmados de fraude. Fortalece la cultura interna: guías para equipos comerciales y de soporte (la ingeniería social suele entrar por ahí). Si quieres un punto de partida con datos y recomendaciones aplicadas al contexto local, descarga el estudio y revisa las formas de protección por tipo de riesgo aquí: Descarga nuestro estudio de fraude y aprende cómo proteger tu empresa del fraude. La prevención del fraude digital como prioridad para tu empresa Prevenir fraude es un tema de seguridad y una decisión comercial. Afecta conversión, experiencia, rentabilidad, continuidad y reputación. Con la digitalización acelerada y el crecimiento de ataques, tener controles robustos deja de ser “opcional” y se vuelve una ventaja competitiva: te permite crecer con confianza, abrir canales digitales y reducir pérdidas sin castigar a los clientes legítimos. La combinación de validación documental y biometría facial es uno de los caminos más directos para elevar la confianza en procesos críticos (onboarding, cambios de datos, recuperaciones, transacciones sensibles). Y cuando se integra a una estrategia más amplia (orquestación, señales de riesgo, educación y monitoreo), el fraude se vuelve un problema gestionable, no un incendio permanente. Para ver rutas de protección por etapa (apertura, apropiación de cuenta, ciclo de vida, e-commerce) y conocer recursos específicos, explora el contenido y descarga el estudio aquí:Conoce cómo protegerte del fraude en diferentes etapas.

Publicado: Enero 26, 2026 por DataCrédito Experian

En negocios, una verificación a tiempo puede ahorrar semanas (y dinero) después. Por eso, la consulta NIT se ha vuelto un paso básico cuando vas a vender a crédito, contratar un proveedor, elegir un aliado comercial o simplemente validar que estás hablando con la empresa correcta. El NIT (Número de Identificación Tributaria) es el identificador con el que la DIAN reconoce a una persona natural o jurídica para efectos tributarios, aduaneros y cambiarios. En otras palabras: es una “cédula empresarial” que te ayuda a confirmar a quién le vas a facturar, con quién vas a firmar un contrato y quién responde legalmente por una compañía. A lo largo de este artículo verás para qué sirve la consulta NIT, cuándo conviene hacerla, cómo consultar una empresa por su NIT y qué señales revisar para disminuir riesgos en procesos comerciales. ¿Qué es el NIT en Colombia? El NIT es un número único utilizado por la DIAN para identificar a quienes están inscritos en el RUT (Registro Único Tributario). Su función principal es permitir la identificación inequívoca del contribuyente para el cumplimiento de obligaciones. En la práctica, el NIT te ayuda a responder preguntas como: ¿Esta empresa existe y está correctamente identificada para facturar? ¿Estoy consignando o contratando con la razón social correcta? ¿El documento tiene el dígito de verificación y corresponde a esa compañía? En la página de DataCrédito Experian se explica que el NIT se asigna al completar el registro en el RUT y que está compuesto por nueve dígitos más un número adicional de verificación. Dato: el NIT aparece en facturas, contratos, órdenes de compra, propuestas comerciales, certificaciones y trámites con entidades públicas o privadas. Si el NIT no cuadra con la razón social o con el representante legal, esa discrepancia ya es una alerta para investigar. Importancia de verificar el NIT de una empresa Hacer una consulta NIT no es un trámite “por cumplir”: es una mini auditoría que protege tu operación. Estas son razones concretas por las que una empresa debería revisar el NIT de otra empresa antes de avanzar: 1) Reduce el riesgo de fraude y suplantación En relaciones B2B es común recibir correos, cotizaciones o cuentas bancarias “actualizadas”. Verificar el NIT te ayuda a confirmar que el tercero es quien dice ser y que la información coincide con registros y datos comerciales. 2) Evita errores en facturación y pagos Un NIT mal diligenciado puede generar: Facturas rechazadas Problemas de contabilización Retenciones mal aplicadas Retrasos en pagos (y fricción con proveedores) 3) Mejora decisiones de crédito y condiciones comerciales Si vas a vender a crédito, la consulta NIT te permite iniciar una validación más completa del cliente: quién es, a qué se dedica y qué tan riesgoso puede ser el relacionamiento (especialmente si dependes de pagos a 30, 60 o 90 días). 4) Soporta procesos de cumplimiento y debida diligencia (KYB) Muchas compañías hacen onboarding de proveedores y aliados con listas de chequeo internas. Validar NIT, existencia y representación legal suele ser requisito para compras, contratación y compliance. 5) Aumenta claridad y control en alianzas En etapa de crecimiento, abundan los acuerdos rápidos. La consulta NIT es una forma simple de “poner orden”: confirmar datos antes de firmar, invertir o integrar operaciones. En resumen: la consulta NIT aporta certeza en decisiones donde el error sale caro. Cómo consultar el NIT de una empresa La forma más efectiva es combinar dos niveles: Verificación de identificación (NIT + razón social + dígito de verificación) Validación de información empresarial (actividad, datos de contacto, señales de riesgo, etc.) Para empezar con una verificación práctica, puedes usar una herramienta especializada y avanzar desde ahí a un análisis más completo de la empresa según tu necesidad (crédito, proveedor, socio, compras, licitaciones, etc.). Si quieres hacerlo de forma rápida y enfocada en negocio, aquí puedes realizar tu consulta NIT en DataCrédito Experian. Qué datos conviene tener a la mano NIT (idealmente con dígito de verificación si te lo comparten) Razón social (nombre legal) Ciudad o sector (si existen nombres similares) Correo/telefono/website del contacto (para contrastar) ¿Qué preguntas debes hacerte? ¿El NIT coincide con la razón social? ¿Hay consistencia entre los datos de contacto y el dominio de correo? ¿La empresa muestra señales mínimas de operación (actividad/registro/matrícula cuando aplique)? ¿El tercero se niega a compartir datos básicos o presiona por cerrar “sin papeles”? (alerta) Casos comunes para verificar el NIT de otra empresa La consulta NIT suele aparecer en momentos donde hay exposición a riesgo financiero, reputacional u operativo. Estos son escenarios típicos: Ventas B2B a crédito o con pago diferido Si tu empresa entrega hoy y cobra después, verificar NIT ayuda a reducir el riesgo de cartera difícil y a establecer cupos o condiciones (anticipo, garantías, plazos). Contratación de proveedores críticos Proveedores de logística, tecnología, insumos, servicios profesionales o mantenimiento: si fallan, tu operación se detiene. Una consulta NIT es parte de validar a quién le estás confiando un proceso clave. Alianzas comerciales y distribución Cuando vas a compartir marca, base de clientes, información o canales de venta, validar NIT y legalidad evita “socios fantasma” o empresas no formalizadas. Participación en licitaciones o compras empresariales En procesos formales, el NIT es parte de la trazabilidad: quién oferta, quién contrata, quién factura y quién responde. Fusiones, adquisiciones o inversión Antes de comprometer capital, necesitas confirmar identidad legal, existencia, representación, y luego profundizar en riesgos e indicadores. Validación de clientes nuevos (onboarding comercial) Especialmente si tu empresa recibe pedidos grandes, solicitudes de cupo o compras recurrentes. En todos estos casos, la consulta NIT funciona como el primer filtro para decidir si avanzas, si pides más documentos o si ajustas condiciones. ¿Cómo averiguar si una empresa es legal? Aquí es importante diferenciar “tener NIT” de “estar completamente en regla”. El NIT identifica ante la DIAN, pero para evaluar legalidad conviene revisar varios frentes. 1) Confirmar NIT y RUT (enfoque tributario) Según la DIAN, el NIT es el identificador usado para efectos tributarios, aduaneros y cambiarios, y se obtiene a través del RUT. Que exista NIT es un buen inicio, pero no es el único indicador. 2) Verificar registro mercantil / matrícula mercantil Muchas empresas deben estar matriculadas y renovar su matrícula. Un camino común para consulta de información empresarial es el RUES, que permite acceder a información básica de registros empresariales y comprar certificados. 3) Revisar existencia y representación legal (cuando aplique) Las Cámaras de Comercio expiden el certificado de existencia y representación legal, que valida la existencia de una persona jurídica y su representante legal.Este punto es clave para saber si la persona que firma o negocia tiene facultades. 4) Señales prácticas de legalidad Además de registros, revisa coherencia operativa: Canales formales (web, dominio corporativo, teléfono verificable) Dirección consistente Información contractual clara Capacidad de emitir factura y documentos correctos Idea: si la contraparte te pide pagos a cuentas de terceros, cambia condiciones a última hora o evita compartir documentos mínimos, usa la consulta NIT como “alto” para validar antes de continuar. Herramientas y servicios de DataCrédito Experian para validar NIT Ahora, muchas empresas se preguntan: “Listo, puedo hacer la consulta NIT… pero ¿cómo paso de un dato a una decisión?” Ahí es donde una solución de validación empresarial aporta más que “solo el número”. En nuestro portal, además de consultar NIT, tenemos soluciones que pueden ofrecer información general, nivel de riesgo, datos de contacto, actividad económica e indicadores financieros. Esto es especialmente valioso cuando tu decisión no es solo “¿existe?”, sino “¿qué tan sano y confiable es relacionarme comercialmente?” Si estás evaluando proveedores, clientes o aliados y quieres ir más allá del dato, entra aquí y haz tu consulta NIT con DataCrédito Experian para empezar a validar con criterio de negocio. Verificar el NIT, una decisión estratégica para tu negocio En un mercado donde todo corre rápido, el riesgo no siempre se ve… hasta que se vuelve problema: cartera que no paga, contratos con quien no era, facturas rechazadas, proveedores que desaparecen o aliados que no existen legalmente. Por eso, la consulta NIT no es “desconfianza”: es gestión inteligente del riesgo. Es elegir claridad antes que suposiciones. Si tu empresa está en etapa de crecimiento (o simplemente quiere vender y comprar con más seguridad), incorporar la consulta NIT como parte del proceso comercial te ayuda a: Tomar mejores decisiones con información Proteger caja y reputación Fortalecer compliance y compras Negociar con más confianza Preguntas frecuentes sobre consulta NIT (FAQ) ¿La consulta NIT sirve para saber si una empresa existe? Ayuda a validar la identificación tributaria y a cruzar información básica. Para confirmar existencia legal y representación, conviene complementar con registros y certificados (como los de Cámara de Comercio). ¿Qué significa el dígito de verificación del NIT? Es un número adicional que acompaña al NIT y funciona como verificación del identificador; normalmente aparece en documentos y facturación. ¿Cuándo debería hacer una consulta NIT en B2B? Antes de vender a crédito, contratar un proveedor, firmar un contrato, hacer un pago relevante o iniciar una alianza. ¿La consulta NIT reemplaza un estudio de riesgo? No siempre. La consulta NIT es el primer filtro. En decisiones de mayor exposición, es útil complementarla con información de riesgo e indicadores financieros. ¿Qué ventaja tiene usar una herramienta empresarial vs. buscar datos sueltos? Ahorra tiempo y reduce errores: en vez de “pedazos” de información, obtienes datos consolidados para decidir con más claridad.

Publicado: Enero 26, 2026 por DataCrédito Experian

La ciberseguridad dejó de ser un asunto exclusivo del área de tecnología. Hoy es un tema de continuidad del negocio, reputación y protección de datos. Un ataque puede detener operaciones, afectar a clientes, generar pérdidas económicas y abrir la puerta a fraudes. Por eso, cuando hablamos de ciberseguridad en empresas, no se trata solo de instalar antivirus: se trata de entender los tipos de seguridad que necesita la organización y cómo integrarlos a la gestión del riesgo. En DataCrédito Experian, este tema se vuelve especialmente relevante porque las compañías manejan información sensible: datos de clientes, proveedores, transacciones, documentos de identificación, historiales, estados financieros y más. Proteger esa información es clave para evitar incidentes, cumplir obligaciones y mantener confianza. En este artículo aprenderás qué es la ciberseguridad, cuáles son los principales tipos de seguridad, qué amenazas son más frecuentes, cómo se conecta con la gestión del riesgo y qué acciones concretas pueden fortalecer la protección de la información. Tipos de ciberseguridad Cuando una empresa busca proteger su información, necesita entender que la ciberseguridad se compone de varios tipos de seguridad que trabajan en conjunto. No es lo mismo proteger una red que proteger un correo corporativo o una base de datos. A continuación, los principales tipos de seguridad en ciberseguridad empresarial: 1) Seguridad de red Este tipo de seguridad protege la infraestructura por donde viajan los datos: conexiones, routers, firewalls, segmentación, control de tráfico y accesos. Su objetivo es evitar que atacantes entren o se muevan dentro de la red. Controles típicos: Firewalls, IDS/IPS Segmentación de red VPN y cifrado Monitoreo de tráfico y alertas 2) Seguridad de endpoints Los endpoints son los dispositivos que usan los colaboradores: computadores, portátiles, celulares, tablets y, en algunos casos, equipos industriales. Este tipo de seguridad evita infecciones por malware, accesos no autorizados y robo de información desde el dispositivo. Controles típicos: Antivirus/EDR Gestión de parches y actualizaciones Control de aplicaciones Cifrado de disco y bloqueo remoto 3) Seguridad de aplicaciones Protege sistemas y aplicaciones (web, móviles, internas) contra vulnerabilidades como inyecciones, fallos de autenticación y exposición de datos. Muchas brechas ocurren por aplicaciones mal configuradas o sin pruebas de seguridad. Controles típicos: Pruebas de seguridad (SAST/DAST) Gestión de vulnerabilidades Seguridad en el desarrollo (DevSecOps) Revisión de permisos y roles 4) Seguridad de datos Aquí el foco es proteger la información en sí: bases de datos, archivos, backups, repositorios. Este tipo de seguridad define qué información es sensible, quién puede verla y cómo se protege. Controles típicos: Clasificación de datos Cifrado en reposo y en tránsito Controles de acceso y trazabilidad Backups seguros y pruebas de restauración 5) Seguridad en la nube Muchas empresas usan servicios en la nube (correo, almacenamiento, CRMs, ERPs, plataformas de analítica). La nube requiere otro enfoque: configuraciones seguras, monitoreo de accesos, control de identidades y permisos. Controles típicos: Gestión de identidades (IAM) Políticas de acceso mínimo Auditoría de logs Gestión de configuraciones y posture management 6) Seguridad de identidad y acceso Uno de los tipos de seguridad más críticos hoy. Muchos ataques no “hackean” sistemas: roban credenciales. Por eso, se debe proteger el acceso de usuarios, contraseñas y permisos. Controles típicos: MFA (autenticación multifactor) Gestión de contraseñas Accesos por rol (RBAC) Revisiones periódicas de permisos 7) Seguridad operativa y de respuesta Un enfoque completo incluye procesos: cómo se detectan incidentes, quién responde, cómo se comunica y cómo se recupera la operación. Controles típicos: Plan de respuesta a incidentes Simulacros Monitoreo 24/7 o SOC Continuidad del negocio Si quieres un panorama más aterrizado sobre este tema en contexto empresarial, este contenido complementa muy bien: seguridad digital: lo que toda empresa debe saber. Principales amenazas a la ciberseguridad Entender las amenazas ayuda a priorizar inversión y acciones. Estas son las más comunes (y peligrosas) para empresas: Phishing y suplantación Correos, mensajes o llamadas que engañan al usuario para que entregue datos, haga clic o descargue archivos. Sigue siendo una puerta de entrada muy frecuente porque explota el error humano. Ransomware Malware que cifra archivos y exige un pago para recuperarlos. Puede detener operación completa: contabilidad, facturación, ventas y logística. Malware y troyanos Software malicioso que roba información, registra teclas, abre puertas traseras o permite control remoto. Robo de credenciales Contraseñas filtradas o reutilizadas, accesos compartidos, credenciales vendidas en foros o capturadas por phishing. Si el atacante obtiene un usuario con permisos altos, el daño se multiplica. Vulnerabilidades sin parches Sistemas desactualizados, plugins antiguos, servidores sin mantenimiento. Un fallo conocido puede explotarse fácilmente si no se corrige. Amenazas internas No siempre el riesgo viene de fuera. Puede ser: error humano (enviar datos a destinatario incorrecto) configuraciones inseguras colaboradores descontentos accesos excesivos sin control Fraude cibernético Ataques diseñados para robar dinero o desviar pagos: cambio de cuentas bancarias, interceptación de facturas, suplantación de proveedores o directivos. Este punto conecta directamente con el riesgo financiero. Para profundizar en prevención desde un enfoque empresarial, revisa: qué son los fraudes financieros y cómo prevenirlos. Importancia de la ciberseguridad en la protección de datos La ciberseguridad es importante porque el dato se volvió un activo central del negocio. En empresas, una brecha no solo significa pérdida de información: puede significar pérdida de confianza, sanciones, demandas, interrupción operativa y costos altos de recuperación. La protección de datos depende de aplicar los tipos de seguridad correctos según el nivel de exposición y el tipo de información: Datos personales de clientes y empleados Documentos sensibles y contratos Información financiera Accesos a bancos y plataformas de pago Información de proveedores y cadena de suministro Información estratégica (precios, listas de clientes, negociaciones) La ciberseguridad reduce el riesgo de que la información sea filtrada, alterada o destruida. También ayuda a garantizar integridad y disponibilidad: que los datos sean confiables y estén accesibles cuando se necesitan. Ciberseguridad y gestión del riesgo La ciberseguridad es parte de la gestión del riesgo empresarial porque un incidente afecta: Riesgo operativo: interrupción de sistemas, procesos detenidos. Riesgo financiero: pérdidas directas, pagos fraudulentos, costos legales, rescates. Riesgo reputacional: pérdida de confianza de clientes y aliados. Riesgo legal y de cumplimiento: incumplimientos de obligaciones, manejo de datos. Riesgo estratégico: frena crecimiento, alianzas o expansión. Por eso, una organización madura no ve la ciberseguridad como gasto, sino como un control esencial del riesgo. En la práctica, la gestión de riesgo cibernético implica: Identificar activos críticos (sistemas, datos, procesos). Evaluar amenazas y vulnerabilidades. Definir controles por capas (los tipos de seguridad). Medir exposición y priorizar inversiones. Monitorear y responder. Un error frecuente es concentrarse solo en tecnología y olvidar personas y procesos. La mayoría de incidentes exitosos combinan fallas en los tres. Ejemplos de ciberseguridad en empresas Para aterrizarlo, aquí van ejemplos reales de cómo se aplican los tipos de seguridad en el día a día empresarial: Ejemplo 1: Empresa con fuerza comercial remota MFA obligatorio en correo y CRM VPN para conexiones inseguras EDR en portátiles Bloqueo remoto si se pierde un equipo Capacitación mensual contra phishing Ejemplo 2: Empresa que maneja pagos y facturación Doble aprobación para cambios de cuentas bancarias Alertas por correos sospechosos de proveedores Segmentación de accesos a sistemas financieros Cifrado de bases de datos y backups offline Auditoría de logs Ejemplo 3: E-commerce o plataforma digital Pruebas de seguridad en releases WAF (firewall de aplicaciones web) Monitoreo de comportamiento anómalo Gestión de vulnerabilidades Tokenización de datos sensibles Ejemplo 4: Empresa industrial o logística Separación de redes operativas y administrativas Control de accesos por roles Inventario de activos conectados Parches programados Simulacros de respuesta a incidentes Ejemplo 5: Empresa con alta rotación de personal Proceso de offboarding estricto: desactivar accesos el mismo día Acceso mínimo necesario por rol Revisiones periódicas de permisos Gestión centralizada de identidades Cómo fortalecer la ciberseguridad en una organización Fortalecer ciberseguridad requiere un plan por capas. Aquí tienes una guía práctica basada en los tipos de seguridad más relevantes para empresas: 1) Define qué es crítico Haz un inventario de: sistemas críticos (ERP, CRM, correo, facturación) datos sensibles procesos que no pueden parar Sin esto, es imposible priorizar. 2) Protege identidades (lo primero) Activa MFA en todos los accesos críticos. Elimina contraseñas compartidas. Implementa gestor de contraseñas. Revisa permisos y accesos cada trimestre. 3) Capacita y entrena al equipo Las personas son la primera línea. Entrena en: detección de phishing validación de solicitudes de pago manejo de información sensible buenas prácticas en dispositivos 4) Endpoints bajo control EDR o antivirus empresarial Parches automáticos Cifrado de disco Políticas de uso de USB y descargas 5) Seguridad de correo y navegación Filtros anti-phishing Bloqueo de adjuntos peligrosos Protección contra suplantación de dominios Alertas de enlaces sospechosos 6) Copias de seguridad de verdad Backups automatizados Copias offline o inmutables Pruebas de restauración (no basta con tener backup) 7) Protocolos antifraude El fraude cibernético suele apuntar a pagos, facturas y suplantación. Implementa: doble validación para pagos confirmación por canal alterno para cambios de cuenta control de proveedores alertas por comportamientos inusuales Para profundizar en estrategias específicas, revisa: breve guía para prevenir el fraude cibernético en empresas: estrategias clave. 8) Monitoreo y respuesta a incidentes Define un plan de respuesta Asigna responsables Establece un canal de reporte interno Realiza simulacros (por ejemplo, incidente de ransomware) 9) Seguridad en la nube Revisa configuraciones Aplica principio de mínimo privilegio Activa auditoría y alertas Controla accesos desde dispositivos y ubicaciones 10) Mide y mejora Crea indicadores como: intentos de phishing detectados porcentaje de usuarios con MFA tiempo de aplicación de parches incidentes reportados y resueltos cobertura de backups probados La ciberseguridad empresarial es una combinación de tecnología, procesos y cultura. Cuando una organización entiende los tipos de seguridad que necesita y los aplica por capas, reduce drásticamente su exposición a amenazas como phishing, ransomware, robo de credenciales y fraude cibernético. No se trata de tener “todo”, sino de proteger lo crítico, cerrar las brechas más comunes y construir disciplina en la gestión del riesgo. Preguntas frecuentes sobre ciberseguridad ¿Qué es ciberseguridad y para qué sirve? La ciberseguridad es el conjunto de prácticas, procesos y tecnologías que protegen sistemas, redes, dispositivos y datos frente a accesos no autorizados, ataques, robo o interrupciones. En empresas, sirve para: Proteger información sensible (clientes, pagos, contratos, datos internos). Evitar fraudes y suplantaciones. Reducir el riesgo de parálisis operativa por ataques como ransomware. Mantener continuidad del negocio y confianza de clientes y aliados. Cumplir políticas internas y requerimientos de seguridad. ¿Cuáles son los 3 tipos de ciberseguridad? Hay muchas clasificaciones, pero una forma simple y muy usada de agrupar los principales tipos de seguridad en ciberseguridad es: Seguridad de red: protege conexiones, tráfico y accesos a la red (firewalls, segmentación, monitoreo). Seguridad de endpoints: protege equipos de usuarios (computadores, celulares) contra malware, robo de datos y accesos indebidos. Seguridad de aplicaciones y datos: protege sistemas, plataformas y la información (controles de acceso, cifrado, gestión de vulnerabilidades). Esta triada funciona como una “vista rápida” para entender dónde se aplican controles clave. ¿Qué estudiar para ciberseguridad? Depende del rol que te interese (técnico, gestión, auditoría o respuesta a incidentes), pero estas rutas suelen funcionar muy bien: Fundamentos de redes y sistemas: redes, Linux/Windows, virtualización y nube. Seguridad informática: gestión de vulnerabilidades, criptografía básica, hardening, control de accesos. Análisis y respuesta: monitoreo, logs, SIEM, detección de amenazas, respuesta a incidentes. Gobierno y riesgo: políticas, gestión de riesgos, cumplimiento, auditoría, continuidad del negocio. Si vienes de un perfil no técnico, puedes empezar por gestión de riesgos y seguridad digital empresarial; si vienes de un perfil técnico, redes + sistemas + prácticas de seguridad te llevan muy rápido a roles de ciberseguridad. ¿Cuáles son los 3 pilares de la ciberseguridad? Los 3 pilares clásicos de la ciberseguridad son la triada CIA: Confidencialidad: que la información solo sea accesible por quienes deben verla. Integridad: que los datos no se alteren de forma indebida y sean confiables. Disponibilidad: que sistemas y datos estén disponibles cuando se necesitan. Cuando una empresa fortalece estos tres pilares con controles y procesos, reduce significativamente el impacto de la mayoría de incidentes.

Publicado: Diciembre 30, 2025 por DataCrédito Experian

La solvencia es uno de los conceptos más importantes cuando hablamos de estabilidad y crecimiento empresarial. No se trata únicamente de tener dinero disponible hoy, sino de la capacidad real de una empresa para cumplir sus obligaciones financieras en el corto, mediano y largo plazo, sin poner en riesgo su operación. En DataCrédito, la solvencia es especialmente relevante porque impacta decisiones de crédito, acuerdos con proveedores, acceso a financiación y la confianza general alrededor de una compañía. Una empresa puede estar vendiendo bien, incluso mostrando utilidades, y aun así tener problemas si su estructura financiera no es sostenible. Ahí es donde entender la solvencia, sus tipos y sus indicadores se vuelve clave. En este artículo encontrarás qué es la solvencia, qué significa solvencia económica, cómo se interpreta el índice de solvencia, qué es solvencia financiera y cómo se relaciona con la liquidez. ¿Qué es la solvencia? La solvencia es la capacidad de una empresa para responder por sus deudas y compromisos con sus recursos disponibles y su estructura patrimonial. En términos prácticos, responde a preguntas como: ¿La empresa puede pagar lo que debe sin entrar en crisis? ¿Su nivel de endeudamiento es saludable? ¿Tiene respaldo patrimonial suficiente para enfrentar escenarios difíciles? ¿Puede sostener operaciones y obligaciones en el tiempo? La solvencia es un concepto más estructural que la liquidez. Mientras la liquidez se enfoca en la capacidad de pagar a corto plazo con activos de corto plazo (efectivo, cuentas por cobrar, inventario), la solvencia mira el panorama más amplio: deuda total, patrimonio, activos, generación de utilidades y capacidad de mantenerse operativa sin depender de “salvarse” mes a mes. En muchas empresas, la solvencia se deteriora lentamente: se incrementa deuda para cubrir faltantes de caja, se reducen márgenes, se acumulan obligaciones y se debilita el patrimonio. Por eso, medir y monitorear la solvencia a tiempo ayuda a prevenir problemas mayores. Si quieres complementar este enfoque con un marco más amplio de evaluación, te puede servir este contenido: cómo medir la salud financiera de una empresa. Solvencia económica La solvencia económica se refiere a la capacidad de una empresa para sostener su modelo de negocio y generar resultados suficientes que le permitan operar, invertir y cumplir obligaciones en el tiempo. Está muy ligada a la rentabilidad y a la eficiencia con la que se usan los recursos. Dicho de otra forma: una empresa es económicamente solvente cuando su operación produce valor de manera consistente. No depende solo de deuda o de “inyecciones” para sobrevivir, sino que tiene un negocio capaz de sostenerse. Señales de buena solvencia económica Márgenes estables o crecientes. Crecimiento saludable (sin desorden financiero). Costos controlados. Capacidad de cubrir gastos operativos y financieros con el resultado del negocio. Productividad del capital (los activos generan ingresos con eficiencia). Señales de alerta en solvencia económica Disminución constante del margen. Ventas que suben, pero utilidad que cae. Dependencia de uno o pocos clientes. Costos fijos demasiado altos para el nivel de ventas. Endeudamiento recurrente para cubrir operación (no inversión). La solvencia económica suele evaluarse con análisis de estados financieros, márgenes, estructura de costos y tendencias. Por eso, una herramienta esencial es el análisis financiero. Si quieres profundizar en cómo hacerlo de manera útil, revisa: análisis financiero: herramienta clave para impulsar tu empresa. Índice de solvencia El índice de solvencia es una forma de medir qué tan capaz es una empresa de cumplir sus obligaciones con la estructura de recursos que tiene. En la práctica, existen varios indicadores que se conocen como “de solvencia” y se usan según el enfoque (deuda total, capacidad de pago, respaldo patrimonial). A continuación, los más comunes y cómo interpretarlos. 1) Índice de solvencia general (activos / pasivos) Este indicador compara lo que la empresa tiene (activos) frente a lo que debe (pasivos). Fórmula: Activo total ÷ Pasivo total Interpretación: muestra cuántos pesos en activos respaldan cada peso de deuda. Ejemplo: si el índice de solvencia es 1,8 significa que por cada $1 de deuda, la empresa tiene $1,8 en activos. Claves para usarlo bien: No se trata solo de que sea “alto”, sino de la calidad de esos activos. Un activo puede ser inventario difícil de vender o cuentas por cobrar de baja recuperabilidad. Siempre se interpreta junto con liquidez, cartera y rotación. 2) Endeudamiento (pasivo / activo) Aunque no se llama “índice de solvencia” en todas las empresas, es uno de los indicadores más usados para entender solvencia. Fórmula: Pasivo total ÷ Activo total Interpretación: qué porcentaje de los activos se financia con deuda. Un endeudamiento alto puede indicar presión financiera, especialmente si la empresa no genera flujo suficiente para pagar intereses y capital. 3) Deuda vs patrimonio (pasivo / patrimonio) Este indicador se usa para ver la estructura de capital: cuánto apalancamiento hay frente al respaldo de los dueños. Fórmula: Pasivo total ÷ Patrimonio Interpretación: cuánta deuda existe por cada peso de patrimonio. Si el patrimonio es pequeño o viene debilitándose por pérdidas, este indicador se dispara y se vuelve un foco de riesgo. 4) Cobertura de intereses Aunque es un indicador más ligado a capacidad de pago, ayuda a evaluar solvencia: si la empresa puede o no sostener el costo financiero. Fórmula común: Utilidad operativa ÷ Gastos financieros Interpretación: cuántas veces la operación cubre los intereses. Si la cobertura baja de forma sostenida, la solvencia se deteriora porque la deuda se vuelve pesada. Para profundizar en estos y otros indicadores (rentabilidad, liquidez, eficiencia y endeudamiento), aquí tienes una guía completa: indicadores financieros: qué son, tipos y cómo analizarlos. ¿Qué es la solvencia financiera? La solvencia financiera se refiere a la capacidad de una empresa para cumplir sus obligaciones financieras considerando su estructura de deuda, su patrimonio, su capacidad de generar flujo de caja y su acceso a fuentes de financiación. A diferencia de la solvencia económica (más relacionada con el modelo de negocio y su rentabilidad), la solvencia financiera mira la estructura y la sostenibilidad del financiamiento. Una empresa financieramente solvente suele tener: Deuda en niveles coherentes con su capacidad de pago. Plazos de deuda alineados con el ciclo del negocio. Capacidad de pago estable (flujo de caja suficiente). Acceso a crédito sin costos excesivos. Patrimonio que respalda operaciones y absorbe shocks. Factores que afectan la solvencia financiera Estructura de deuda: no es lo mismo deuda de corto plazo que deuda de largo plazo. Una estructura cargada al corto plazo presiona caja. Tasas de interés: si suben y la empresa está en tasa variable, el costo financiero puede dispararse. Cartera y cobranzas: si aumentan los días de cobro, se pierde liquidez y se deteriora capacidad de pago. Capital de trabajo: determina cuánta caja necesita la empresa para operar en su ciclo normal. Aquí el capital de trabajo es decisivo, porque define cuánto “aire” tiene la empresa entre lo que cobra y lo que paga. Puedes profundizar en este concepto con: capital de trabajo: qué es y cómo influye en tu empresa. Señales de alerta de baja solvencia financiera Endeudamiento alto y creciente sin incremento proporcional de ingresos. Pagos atrasados frecuentes a proveedores o bancos. Refinanciaciones constantes para cubrir obligaciones previas. Aumento del gasto financiero sin mejora operativa. Falta de liquidez recurrente pese a tener ventas. Liquidez y solvencia La relación entre liquidez y solvencia es una de las confusiones más comunes en empresas. Son conceptos relacionados, pero diferentes: Liquidez: capacidad de pagar obligaciones de corto plazo con activos líquidos o convertibles en efectivo en el corto plazo. Solvencia: capacidad de cumplir obligaciones totales y sostener la estructura financiera en el tiempo, respaldada por activos, patrimonio y capacidad de generación. ¿Se puede tener liquidez sin solvencia? Sí. Por ejemplo, una empresa que consigue un préstamo grande puede tener efectivo hoy (liquidez) pero estar muy endeudada y con bajo patrimonio (mala solvencia). ¿Se puede tener solvencia sin liquidez? También. Una empresa puede tener buenos activos y patrimonio, pero estar “amarrada” en caja porque cobra tarde o tiene inventarios inmovilizados. Puede ser solvente en estructura, pero tener crisis de corto plazo. Cómo conectarlas en la gestión real Para manejar bien la solvencia, conviene monitorear ambos frentes: Liquidez: razón corriente, prueba ácida, flujo de caja proyectado. Solvencia: endeudamiento, deuda/patrimonio, activos/pasivos, cobertura de intereses. Capital de trabajo: DSO (días de cartera), DPO (días de pago), rotación de inventario. Cuando liquidez y solvencia se gestionan juntas, la empresa reduce riesgos, mejora acceso a financiación y toma decisiones con mayor seguridad. La solvencia es una base silenciosa del crecimiento empresarial: no siempre se nota cuando está bien, pero cuando se deteriora, afecta crédito, proveedores, expansión, inversión y continuidad. Entender la solvencia económica, medir el índice de solvencia, fortalecer la solvencia financiera y gestionar la relación entre liquidez y solvencia permite tomar decisiones con más control y menos improvisación.

Publicado: Diciembre 30, 2025 por DataCrédito Experian

El riesgo financiero es una de las variables que más influye en la estabilidad y el crecimiento de una empresa. No importa si tu negocio es pequeño, mediano o grande: siempre habrá factores que pueden afectar el dinero que entra, el dinero que sale, la rentabilidad, la liquidez y la capacidad de cumplir obligaciones. Cuando una organización entiende el riesgo financiero y lo gestiona con método, logra dos cosas al mismo tiempo: protege su operación y crea mejores condiciones para crecer. Gestionar el riesgo financiero no es solo evitar pérdidas. También significa anticiparse, tomar decisiones con datos, asegurar continuidad y construir confianza ante aliados, proveedores, clientes e incluso entidades de financiamiento. En este artículo encontrarás una guía completa sobre qué es el riesgo financiero, sus tipos, cómo se diferencia de otros riesgos, qué modelos se usan para medirlo, cómo construir una matriz, ejemplos reales y herramientas prácticas para administrarlo. Qué es el riesgo financiero El riesgo financiero es la posibilidad de que un evento, condición del mercado o decisión interna genere un impacto negativo en las finanzas de una empresa. Ese impacto puede verse en: Pérdidas económicas directas. Reducción de ingresos o márgenes. Aumento de costos financieros. Problemas de liquidez y flujo de caja. Incapacidad de pagar obligaciones a tiempo. Deterioro de la solvencia y del acceso a crédito. Volatilidad en resultados y en la planeación. En términos simples, el riesgo financiero aparece cada vez que existe incertidumbre sobre el resultado económico de una operación. Puede venir de afuera, como variaciones en tasas o tipo de cambio, o de adentro, como una política de crédito débil, una tesorería desordenada o una dependencia excesiva de pocos clientes. Una empresa no puede eliminar por completo el riesgo financiero, pero sí puede entenderlo, medirlo y controlarlo con procesos, políticas e indicadores. Tipos de riesgo financiero Los tipos de riesgo financiero suelen agruparse según la fuente del impacto. Estos son los más comunes: Riesgo de mercado Es el riesgo financiero asociado a movimientos en variables del mercado que afectan el valor de activos, pasivos o flujos futuros. Incluye: Riesgo de tasa de interés: cambios en tasas que incrementan el costo de deuda o reducen el rendimiento de inversiones. Riesgo cambiario: variación del tipo de cambio que afecta compras, ventas o deudas en moneda extranjera. Riesgo de precios: cambios en commodities o insumos claves que alteran costos y márgenes. Ejemplo: una empresa que importa materia prima puede ver su margen caer si el tipo de cambio sube y no tiene estrategia de cobertura. Riesgo de crédito Es el riesgo financiero de que un cliente, aliado o contraparte no pague, pague tarde o incumpla condiciones. Suele reflejarse en: Aumento de cartera vencida. Pérdidas por incobrabilidad. Necesidad de provisiones. Impacto en flujo de caja y capital de trabajo. Ejemplo: crecer ventas a crédito sin evaluar la capacidad de pago puede impulsar ingresos en el corto plazo, pero generar huecos de caja en el mediano plazo. Riesgo de liquidez Es el riesgo financiero de no contar con efectivo suficiente para cumplir obligaciones en el momento requerido, incluso si la empresa es rentable en papel. Se relaciona con: Descalce entre cobros y pagos. Dependencia de pocos ingresos. Mala planeación de tesorería. Inventarios excesivos o rotación lenta. Ejemplo: una empresa con muchas cuentas por cobrar a 90 días y cuentas por pagar a 30 días queda expuesta a tensiones de liquidez. Riesgo de financiamiento Es el riesgo financiero asociado a no conseguir fondos cuando se necesitan o conseguirlos a un costo demasiado alto. Puede venir de: Caída de indicadores financieros. Aumento de tasas de interés. Pérdida de confianza de bancos o inversionistas. Endeudamiento excesivo o estructura de deuda mal diseñada. Riesgo de solvencia Es el riesgo financiero de que la empresa pierda capacidad estructural de cumplir sus obligaciones en el largo plazo. Se vincula con: Niveles de endeudamiento altos. Margen insuficiente para cubrir gastos financieros. Patrimonio debilitado por pérdidas acumuladas. Deuda en moneda extranjera sin ingresos de cobertura. Riesgos financieros y no financieros En una empresa conviven riesgos financieros y no financieros, y ambos pueden impactarse entre sí. Riesgos financieros: afectan directamente dinero, rentabilidad, liquidez, deuda, cartera e inversión. Por ejemplo: riesgo de crédito, liquidez, mercado, financiamiento y solvencia. Riesgos no financieros: no nacen como un problema de dinero, pero pueden terminar generando pérdidas económicas. Por ejemplo: riesgo operativo, riesgo legal, riesgo reputacional, riesgo tecnológico, riesgo de cumplimiento, riesgo de continuidad y riesgo de fraude. La clave es entender que un riesgo no financiero puede convertirse rápidamente en riesgo financiero. Un incidente de ciberseguridad puede detener facturación, generar sanciones y elevar costos de recuperación. Un problema reputacional puede reducir ventas. Un incumplimiento legal puede generar multas y cierres temporales. Por eso, muchas empresas avanzan hacia una gestión integral del riesgo, donde el riesgo financiero no se analiza aislado. Por qué es importante la gestión del riesgo financiero La gestión del riesgo financiero es importante porque protege lo más sensible del negocio: su capacidad de operar y sostenerse. Además, impacta directamente decisiones estratégicas como crecer, invertir, contratar, expandirse y asumir nuevas líneas de negocio. Estas son razones concretas por las que la gestión del riesgo financiero es crítica: Evita crisis de liquidez que detienen la operación. Reduce pérdidas por cartera vencida e incobrable. Mejora la rentabilidad al controlar costos financieros y volatilidad. Permite planear inversiones con mayor seguridad. Fortalece la confianza de proveedores y socios. Facilita acceso a crédito y mejores condiciones de financiación. Hace la empresa más resiliente ante cambios del mercado. Una empresa con buena gestión del riesgo financiero no solo reacciona cuando hay un problema. Detecta señales tempranas, define límites, mide exposición y corrige a tiempo. Gestión de riesgos financieros en las empresas Gestionar el riesgo financiero implica un ciclo continuo. En empresas, suele organizarse en cinco pasos: 1) Identificación Detectar dónde están las exposiciones: cartera, tipo de cambio, tasas, concentración de clientes, inventarios, costos, deuda, plazos y contratos. 2) Medición y evaluación Cuantificar el impacto potencial y la probabilidad. Aquí entran indicadores, escenarios, stress tests y modelos. 3) Respuesta y mitigación Definir estrategias: evitar, reducir, transferir o aceptar el riesgo según el costo-beneficio. Ejemplos de mitigación: Políticas de crédito y cobranza. Límites de exposición por cliente o sector. Coberturas cambiarias. Diversificación de ingresos. Renegociación de plazos con proveedores. Líneas de liquidez contingente. 4) Monitoreo Hacer seguimiento permanente a indicadores, alertas y cumplimiento de políticas. El riesgo financiero cambia con el mercado y con el comportamiento de clientes. 5) Reporte y mejora Presentar resultados a gerencia, ajustar políticas, corregir fallas y mejorar controles. Aquí es clave que finanzas, ventas y operación compartan métricas, porque muchas decisiones comerciales aumentan o reducen riesgo financiero. Un enfoque útil es establecer roles claros con el modelo de tres líneas de defensa: áreas operativas gestionan riesgos en el día a día, finanzas y riesgo definen políticas y monitorean, y auditoría interna valida el sistema. Modelos de riesgo financiero Los modelos ayudan a medir el riesgo financiero de forma más objetiva. No todos aplican para todas las empresas, pero estos son de los más usados: Modelos de riesgo de crédito Scoring de clientes: calificación basada en variables como comportamiento de pago, capacidad financiera, antigüedad, sector y concentración. Probabilidad de incumplimiento: estimación de la probabilidad de mora o default. Pérdida esperada: cálculo que combina probabilidad, exposición y recuperación estimada. Segmentación de cartera: por riesgo, plazos, industria y comportamiento. Modelos de riesgo de mercado Value at Risk: estima la pérdida potencial máxima en un horizonte y nivel de confianza. Análisis de sensibilidad: mide cómo cambia el resultado ante variaciones en tasa, tipo de cambio o precios. Escenarios y stress testing: simula condiciones adversas, por ejemplo devaluación fuerte o aumento de tasas. Modelos de riesgo de liquidez Proyección de flujo de caja: entradas y salidas esperadas por semana o mes. Cash flow at risk: estima el impacto potencial en el flujo de caja bajo escenarios. Análisis de brechas de liquidez: compara vencimientos de cobros versus pagos. Modelos integrales ERM o gestión integral del riesgo: une riesgos financieros y no financieros en una sola visión. Modelos de rating interno: evaluación de solvencia de unidades de negocio o contrapartes. La elección del modelo depende del tamaño de la empresa, la complejidad de operaciones y la calidad de datos disponibles. Lo importante es que el modelo sea útil para tomar decisiones y no solo un ejercicio técnico. Matriz de riesgo financiero La matriz de riesgo financiero es una herramienta práctica para ordenar y priorizar riesgos. Permite visualizar: Riesgos identificados. Probabilidad de ocurrencia. Impacto financiero estimado. Controles existentes. Nivel de riesgo residual. Plan de acción y responsables. Una matriz bien hecha no se limita a listar riesgos. Debe orientar acciones. Por ejemplo, no sirve de mucho decir riesgo de crédito si no se define qué tipo de cartera está expuesta, cuánto podría perderse, qué controles se aplican y qué se hará para reducir la exposición. Cómo construirla paso a paso Identifica riesgos por categoría: crédito, liquidez, mercado, financiamiento, solvencia. Define criterios de probabilidad: baja, media, alta, con rangos basados en historial. Define criterios de impacto: pérdida en pesos, porcentaje de EBITDA, o afectación en caja. Evalúa controles actuales: políticas, garantías, límites, seguros, coberturas. Calcula riesgo residual: lo que queda después de controles. Prioriza y asigna planes: acciones con fechas y responsables. Actualiza periódicamente: trimestral o semestral, o mensual en negocios más volátiles. Ejemplos de riesgos financieros en una empresa Para aterrizar el concepto, aquí tienes ejemplos frecuentes de riesgo financiero: Cartera vencida que sube por ventas agresivas a crédito sin evaluación suficiente. Dependencia de un solo cliente grande: si se retrasa, se cae el flujo de caja. Endeudamiento en tasa variable en un entorno de alza de tasas. Importaciones sin cobertura cambiaria. Inventario sobredimensionado que inmoviliza caja. Concentración de proveedores: un cambio de condiciones afecta costos y márgenes. Contratos con plazos de cobro largos y plazos de pago cortos. Falta de líneas de liquidez para contingencias. Gastos financieros creciendo más rápido que la utilidad operativa. Un buen sistema de gestión del riesgo financiero convierte estos ejemplos en variables medibles, con responsables y decisiones concretas. Herramientas para gestionar el riesgo financiero Las herramientas para gestionar el riesgo financiero se dividen en técnicas, operativas y de información. Aquí tienes un mapa útil: Herramientas de medición y control Presupuestos y proyecciones: con seguimiento mensual. Tableros de indicadores: liquidez, cartera, deuda, rentabilidad y cobertura. Políticas de crédito y límites: por cliente, sector y monto. Calendario de tesorería: proyección semanal de caja. Escenarios y stress tests: para anticipar impactos. Para fortalecer el componente de medición, es clave apoyarse en indicadores sólidos. Aquí puedes profundizar: Indicadores financieros: qué son, tipos y cómo analizarlos. Herramientas de mitigación Diversificación de clientes y líneas de ingreso. Cobranza estructurada: recordatorios, acuerdos, escalamiento. Garantías y condiciones comerciales: anticipos, pólizas, cupos, plazos. Coberturas: cambiarias o de tasa, cuando aplica. Optimización de capital de trabajo: reducir días de cartera, mejorar rotación de inventario, renegociar proveedores. Seguros: para riesgos específicos que pueden convertirse en impacto financiero. Herramientas de análisis El riesgo financiero se entiende mejor cuando la empresa domina el análisis de estados financieros, márgenes, estructura de costos y productividad del capital. Un recurso útil para fortalecer esta base es: Análisis financiero: herramienta clave para impulsar tu empresa. Herramientas de gobierno y cumplimiento Manuales y políticas formales: crédito, tesorería, inversiones, endeudamiento. Comités financieros: revisión de cartera, caja y endeudamiento. Segregación de funciones: reduce fraude y errores. Auditoría interna y externa: valida controles y calidad de información. Si quieres profundizar en cómo la auditoría fortalece decisiones y control, revisa: Auditoría financiera: la base para decisiones estratégicas en tu empresa. Herramientas tecnológicas ERP con módulos de tesorería y cartera. Sistemas de gestión de riesgos: GRC para mapear riesgos, controles y evidencias. BI y analítica: tableros automáticos con alertas. Automatización: flujos para conciliaciones, seguimiento de cobros y validaciones. La tecnología no reemplaza la estrategia, pero reduce errores, mejora trazabilidad y acelera decisiones. Importancia del riesgo financiero en la información financiera La información financiera es el lenguaje con el que una empresa se entiende a sí misma. Si esa información es incompleta, tardía o inconsistente, la empresa gestiona el riesgo financiero con los ojos vendados. Por eso, la relación entre riesgo financiero e información financiera es directa: Sin estados financieros confiables, no se detectan señales tempranas de deterioro. Sin indicadores consistentes, no se ve el impacto real de decisiones comerciales o de tesorería. Sin análisis de caja, se puede confundir rentabilidad con liquidez. Sin auditoría, los controles pueden fallar sin que nadie lo note. Sin trazabilidad, un error operativo puede convertirse en pérdida repetida. En empresas que quieren crecer, la información financiera deja de ser solo un requisito contable y se vuelve una herramienta de gestión. Cuando se conecta análisis, indicadores, auditoría y monitoreo, la organización fortalece su capacidad de anticiparse y reducir exposición. Cómo reforzar la calidad de información para gestionar mejor el riesgo financiero Cierra contabilidad a tiempo y con consistencia mensual. Separa indicadores de caja y de resultados: utilidad no es efectivo. Estandariza definiciones: cartera vencida, margen, gasto financiero, rotación. Integra datos: ventas, cartera, inventario, tesorería y deuda en un tablero. Crea alertas: variaciones de margen, aumento de días de cartera, caída de caja. Asegura controles y auditoría: revisiones de integridad y cumplimiento. El riesgo financiero es inevitable, pero la improvisación no. Empresas que crecen de forma sostenible suelen tener algo en común: entienden sus exposiciones, miden con indicadores, definen políticas claras, priorizan riesgos con matrices y toman decisiones basadas en información financiera confiable. Preguntas frecuentes sobre riesgo financiero ¿Cuáles son los 4 indicadores financieros? No existe una única lista “oficial” de cuatro indicadores financieros, porque varían según industria y objetivo. Pero, para gestión empresarial y control del riesgo financiero, estos 4 son de los más útiles y comunes porque cubren rentabilidad, liquidez, endeudamiento y eficiencia: Liquidez corriente (razón corriente) Mide la capacidad de la empresa para cubrir obligaciones de corto plazo con activos de corto plazo. Ayuda a vigilar riesgo de liquidez. Margen neto Indica qué porcentaje de las ventas se convierte en utilidad final. Es clave para ver sostenibilidad y presión de costos/gastos financieros. Nivel de endeudamiento (pasivo / activo o deuda / patrimonio) Mide qué tanto depende la empresa de deuda para operar. Es central para evaluar riesgo de solvencia y financiamiento. Rotación de cartera o DSO (días de cuentas por cobrar) Mide qué tan rápido se convierte la venta en efectivo. Es uno de los indicadores más directos para anticipar tensiones de caja y riesgo de crédito. Si tu empresa solo pudiera seguir cuatro, estos suelen dar una vista rápida y muy accionable del riesgo financiero. ¿Cuáles son los cuatro tipos de riesgo? Depende del marco, pero una clasificación muy usada en gestión empresarial (y muy práctica para hablar de riesgo financiero) considera estos cuatro tipos principales: Riesgo de mercado Cambios en variables como tasas de interés, tipo de cambio o precios que afectan costos, ingresos, deuda o valorización. Riesgo de crédito Posibilidad de que clientes o contrapartes no paguen, se atrasen o incumplan condiciones, impactando caja y rentabilidad. Riesgo de liquidez Riesgo de no tener efectivo disponible para cumplir obligaciones cuando corresponde, incluso si hay utilidades contables. Riesgo operativo Aunque no es estrictamente financiero, se incluye en muchos marcos porque fallas internas (procesos, errores, fraude, tecnología) terminan convirtiéndose en pérdidas económicas. Si lo quieres 100% financiero, algunas empresas reemplazan el riesgo operativo por riesgo de financiamiento/solvencia; pero en la práctica, esos cuatro cubren la mayoría de situaciones reales que golpean el negocio.

Publicado: Diciembre 30, 2025 por DataCrédito Experian

La eficiencia operativa es una de las palancas más poderosas para mejorar la rentabilidad y la competitividad de una empresa sin depender únicamente de vender más. En términos simples, una organización es más eficiente cuando logra hacer más con menos: menos tiempo, menos errores, menos reprocesos, menos desperdicio de recursos, y con una experiencia más consistente para el cliente. En un mercado donde los costos suben, los clientes son más exigentes y la competencia se mueve rápido, la eficiencia operativa deja de ser un “proyecto de mejora” y se convierte en una capacidad estratégica. Una empresa puede tener un gran producto, pero si su operación es lenta, costosa o inconsistente, el crecimiento se frena por dentro. En este artículo aprenderás qué es la eficiencia operativa, por qué importa, cómo medirla, qué indicadores usar, estrategias para mejorarla, herramientas prácticas, ejemplos y errores comunes que la destruyen. ¿Qué es la eficiencia operativa? La eficiencia operativa es la capacidad de una empresa para producir resultados con el menor uso posible de recursos, manteniendo (o elevando) la calidad. Es decir: maximizar el valor entregado con el menor costo operativo viable. Cuando una empresa mejora su eficiencia operativa, normalmente ocurre lo siguiente: Disminuyen los tiempos de ciclo (procesos más rápidos). Se reducen reprocesos, errores y desperdicios. Se optimiza el uso del talento (menos tareas repetitivas). Se estabiliza la operación (menos improvisación). Mejora la experiencia del cliente (respuesta más ágil y consistente). No se trata solo de recortar costos. Se trata de diseñar una operación que funcione mejor, con procesos claros, tecnología útil y decisiones basadas en indicadores. Eficiencia operativa en una empresa La eficiencia operativa en una empresa se ve en todas las áreas, no solo en producción. Afecta ventas, servicio al cliente, compras, finanzas, logística, talento humano y tecnología. Por ejemplo: Ventas eficientes: menos tiempo para cotizar, mejor conversión, menos devoluciones por promesas mal gestionadas. Servicio eficiente: tiempos de respuesta cortos, menos escalaciones, resolución en el primer contacto. Finanzas eficientes: conciliaciones rápidas, control de cartera, cierres contables a tiempo. Operaciones eficientes: menos reprocesos, menos devoluciones, inventario más sano, entregas a tiempo. Compras eficientes: abastecimiento predecible, menos urgencias, mejores acuerdos con proveedores. Cuando la empresa es eficiente, su estructura aguanta el crecimiento. Cuando no lo es, cada nuevo cliente suma carga, caos y costos. Por qué es importante la eficiencia operativa La eficiencia operativa es importante porque impacta directamente tres cosas: rentabilidad, capacidad de crecimiento y control del riesgo. 1) Mejora rentabilidad sin depender de subir precios Reducir desperdicios y reprocesos puede aumentar margen tanto como vender más. Una mejora de eficiencia operativa suele reflejarse en: menor costo por transacción menor costo por pedido menor costo por atención menor costo de adquisición operativo (no de marketing) mejor productividad por colaborador 2) Permite escalar sin duplicar costos Muchas empresas crecen y se “revientan” porque su operación no está diseñada para volumen. Con eficiencia operativa, puedes crecer con control. 3) Reduce riesgos operativos y financieros Procesos lentos y manuales aumentan el riesgo de errores, fraudes, incumplimientos y pérdidas. 4) Mejora la experiencia del cliente El cliente siente la eficiencia: entregas a tiempo, respuestas claras, menos fricción, mejor postventa. Si quieres un enfoque más enfocado en rediseño y mejora continua de procesos, complementa con: optimización de procesos y eficiencia. Cómo se calcula la eficiencia operativa No existe una única fórmula universal para calcular la eficiencia operativa, porque depende del tipo de empresa y del proceso. Sin embargo, se puede medir como una relación entre: output (resultado): lo que se produce o entrega (ventas procesadas, pedidos entregados, casos resueltos, unidades fabricadas). input (recursos): lo que se usa para lograrlo (tiempo, personal, dinero, insumos, energía, tecnología). Una lógica general es: Eficiencia operativa = Resultado obtenido / Recursos utilizados En empresas de servicios, esto puede ser: casos resueltos por agente por día costo por ticket resuelto tiempo promedio de resolución En empresas comerciales: pedidos procesados por hora costo operativo por pedido porcentaje de entregas a tiempo En manufactura: unidades producidas por hora rendimiento por línea desperdicio por lote En finanzas: tiempo de cierre contable tiempo de conciliación costo de procesamiento de facturas Lo importante es escoger métricas que se conecten con valor real y no con “actividad”. Indicadores de eficiencia operativa Los indicadores (KPIs) son el tablero de control de la eficiencia operativa. A continuación, una lista de los más utilizados, organizados por tipo: Indicadores de tiempo Tiempo de ciclo del proceso (de inicio a fin) Tiempo de respuesta Tiempo promedio de atención o resolución Tiempo de entrega (lead time) Tiempo de aprobación (crédito, compras, pagos) Indicadores de calidad Tasa de errores Tasa de reprocesos Porcentaje de devoluciones Calidad a la primera (First Pass Yield) Cumplimiento de SLA Indicadores de productividad Producción por hora / por persona Casos atendidos por agente Pedidos procesados por colaborador Ventas por asesor (desde el lado operativo) Utilización de capacidad Indicadores de costo Costo por transacción Costo por pedido Costo por cliente atendido Costo de logística por entrega Costo de operación por unidad Indicadores de flujo (para eficiencia operativa financiera) Días de cartera (DSO) Rotación de inventario Días de pago a proveedores (DPO) Ciclo de conversión de efectivo (CCC) Para aterrizar cómo elegir indicadores y usarlos para crecer, este recurso te sirve mucho: indicadores de gestión para hacer crecer tu empresa. Cómo mejorar la eficiencia operativa Mejorar la eficiencia operativa no es solo “trabajar más rápido”. Es rediseñar cómo se trabaja. Aquí tienes un enfoque práctico en 7 pasos: 1) Identifica procesos críticos No intentes mejorar todo a la vez. Prioriza los procesos que: afectan directamente ingresos (ventas, entregas, cobranza) generan mayor costo o reproceso tienen más quejas o fallas son cuello de botella para escalar 2) Mapea el proceso real (no el ideal) Documenta el paso a paso como ocurre hoy: quién hace qué con qué herramientas cuánto tarda cada paso dónde se cometen errores qué aprobaciones bloquean 3) Elimina desperdicios Busca los clásicos “ladrones” de eficiencia operativa: esperas duplicación de tareas re-trabajo pasos innecesarios reuniones sin decisiones aprobaciones excesivas 4) Estandariza lo repetible Crea plantillas, checklists, guías, reglas de negocio y definiciones claras. 5) Automatiza con criterio Automatiza tareas repetitivas: capturas de datos notificaciones generación de reportes actualizaciones de estado conciliaciones validaciones básicas 6) Capacita y entrena La eficiencia operativa mejora cuando el equipo: domina herramientas entiende prioridades trabaja con criterios unificados 7) Mide, revisa y ajusta Define KPIs por proceso y revisa cada semana o mes. La eficiencia no se logra “una vez”: se sostiene. Cómo mejorar la eficiencia operativa de una empresa Cuando la mejora es a nivel empresa (no solo un proceso), necesitas sumar gestión y cultura. Aquí hay acciones que elevan la eficiencia operativa de forma transversal: Definir objetivos claros por área conectados con resultados. Implementar un sistema de seguimiento semanal/mensual con indicadores. Diseñar roles y responsabilidades para reducir “zonas grises”. Reducir dependencia de personas clave (documentación y transferencia). Mejorar la calidad del dato (si cada área tiene su verdad, todo se frena). Conectar sistemas (ERP, CRM, facturación, inventario). Alinear incentivos: si el equipo es premiado por “hacer mucho” y no por “hacer bien”, la eficiencia cae. La eficiencia operativa no se sostiene con esfuerzos aislados; se sostiene con un sistema de gestión empresarial. Para profundizar en ese sistema, revisa: gestión empresarial: conceptos, estrategias y herramientas clave. Estrategias para mejorar la eficiencia operativa Estas estrategias suelen dar resultados rápidos y sostenibles: Estandarización y mejora continua Crear un “modo único” de hacer lo importante, y revisar cada mes qué se puede mejorar. Gestión por indicadores Lo que no se mide se vuelve opinión. Define 5 a 10 KPIs por área, revisa tendencias y toma decisiones. Rediseño de aprobaciones Muchas empresas pierden eficiencia operativa por aprobaciones innecesarias. Rediseña: montos que requieren aprobación condiciones para aprobación automática escalaciones claras Digitalización de documentos y flujos Eliminar papel, correos sueltos y aprobaciones por WhatsApp. Usa flujos trazables. Automatización y autoservicio robots o automatizaciones para tareas repetitivas portales de autoservicio para clientes (estado de pedido, facturas, soporte) bases de conocimiento internas Gestión de capacidad y planeación Evitar urgencias constantes. Planear demanda, inventario y turnos. Ejemplos de eficiencia operativa Para aterrizar, aquí van ejemplos claros de eficiencia operativa: Reducir el tiempo de cotización de 48 horas a 2 horas con plantillas, pricing definido y automatización. Disminuir devoluciones de pedidos en 30% al estandarizar picking y checklist de despacho. Reducir el tiempo de cierre contable de 15 días a 5 días integrando datos y definiendo responsables por cuenta. Mejorar el porcentaje de resolución en primer contacto en soporte de 55% a 80% con base de conocimiento y capacitación. Reducir el costo por transacción en cobranza usando segmentación y recordatorios automatizados. Herramientas para mejorar la eficiencia operativa No necesitas 50 herramientas. Necesitas las correctas, bien implementadas. Algunas categorías útiles: Herramientas de gestión y procesos BPM (modelado y gestión de procesos) plataformas de tickets y atención tableros de tareas (gestión de proyectos) Herramientas de automatización RPA para tareas repetitivas automatizaciones no-code para flujos integradores entre sistemas Herramientas de analítica BI para indicadores y reportes dashboards en tiempo real alertas automáticas por desviaciones Herramientas de operación ERP y CRM bien configurados sistemas de inventario y logística herramientas de facturación y recaudo El punto clave: una herramienta sin proceso claro no crea eficiencia operativa; solo digitaliza el caos. Errores comunes que afectan la eficiencia operativa Estos errores se repiten en muchas empresas: Medir actividad en vez de resultados. Procesos no documentados que dependen de personas. Aprobaciones excesivas que frenan el flujo. Sistemas desconectados y doble digitación. Falta de prioridades claras y exceso de urgencias. Reuniones sin decisiones ni responsables. No atacar causas raíz: solo apagar incendios. Capacitación insuficiente en herramientas y procesos. Incentivos mal alineados (premiar volumen sobre calidad). No revisar indicadores con frecuencia. Beneficios de una alta eficiencia operativa Cuando una empresa logra alta eficiencia operativa, obtiene beneficios que se notan en el día a día y en el estado financiero: Menores costos y mayor margen. Más capacidad de atender demanda sin crecer estructura al mismo ritmo. Menos errores y reclamos. Operación más predecible y controlada. Mejor experiencia del cliente. Mayor velocidad para ejecutar estrategia y adaptarse. Mejor flujo de caja por procesos financieros más ordenados. Mayor competitividad. La eficiencia operativa es una ventaja competitiva: mejora rentabilidad, permite escalar y reduce riesgo. La clave está en medir bien, priorizar procesos críticos, eliminar desperdicios, estandarizar, automatizar con criterio y sostener una cultura de seguimiento por indicadores. Preguntas frecuentes sobre eficiencia operativa ¿Qué es la eficiencia operativa? La eficiencia operativa es la capacidad de una empresa para lograr resultados (entregar productos, atender clientes, facturar, producir, despachar, cobrar) usando la menor cantidad posible de recursos como tiempo, dinero, personal e insumos, sin sacrificar la calidad. En otras palabras, es hacer más con menos y con menos errores. ¿Cómo se mide la eficiencia operativa? La eficiencia operativa se mide comparando el resultado obtenido frente a los recursos usados, y usando indicadores que muestran productividad, costo, tiempo y calidad. Algunas formas comunes de medirla son: Productividad: output por persona/hora (pedidos procesados, casos resueltos, unidades producidas). Costo unitario: costo por transacción/pedido/servicio. Tiempo: tiempo de ciclo, tiempo de respuesta, tiempos de entrega. Calidad: tasa de errores, reprocesos, devoluciones, cumplimiento de SLA. Una fórmula general (adaptable) sería: Eficiencia operativa = Resultado / Recursos utilizados, acompañada de KPIs específicos por proceso. ¿Qué significa eficiencia operativa? Significa que la operación de la empresa funciona de forma ágil, ordenada y rentable. Una empresa con alta eficiencia operativa suele tener procesos claros, poca fricción interna, menor desperdicio y mejor control, lo que se traduce en menos costos, mayor capacidad de atender demanda y una experiencia más consistente para el cliente. ¿Cuáles son los 3 tipos de eficiencia? Una clasificación práctica (muy usada en gestión empresarial) divide la eficiencia en tres tipos: Eficiencia técnica (o de proceso): lograr el mismo resultado con menos recursos físicos o tiempo (menos pasos, menos desperdicio, menos reproceso). Eficiencia asignativa (o de recursos): usar los recursos correctos en el lugar correcto (personas, presupuesto, capacidad) para maximizar el resultado. Eficiencia económica (o de costos): producir/operar al menor costo posible manteniendo el nivel de calidad requerido (mejor relación costo–beneficio). Esta clasificación ayuda a identificar si el problema está en el proceso, en cómo se asignan recursos o en el costo total de operar.

Publicado: Diciembre 30, 2025 por DataCrédito Experian

En muchas empresas, el mayor dolor de cabeza no es vender: es pagar a tiempo sin poner en riesgo la liquidez. Cuando el negocio crece, también crece la presión sobre el flujo de caja, los plazos con proveedores y la necesidad de mantener una cadena de suministro estable. En ese escenario aparece el confirming como una solución práctica para ordenar pagos, fortalecer relaciones con proveedores y, al mismo tiempo, ganar eficiencia financiera. El confirming (también conocido en muchos mercados como reverse factoring) es un servicio financiero que permite que una entidad (banco o compañía de financiamiento) gestione los pagos a proveedores por cuenta de una empresa pagadora, ofreciéndole al proveedor la opción de cobrar antes si lo necesita. De esta forma, el proveedor puede anticipar el cobro de facturas aprobadas y la empresa pagadora conserva su calendario de pagos, con mayor control y trazabilidad. A continuación, te explico qué es el confirming, cómo funciona, sus tipos, ventajas, riesgos y ejemplos reales de uso en empresas. ¿Qué es el confirming? El confirming es un servicio de gestión de pagos a proveedores en el que una entidad financiera confirma (valida) que la empresa pagadora reconoce una factura u obligación y, con base en esa confirmación, ofrece al proveedor dos opciones: Cobrar en la fecha de vencimiento (pago normal). Cobrar antes del vencimiento (anticipo), asumiendo un costo financiero (intereses/comisiones) según el acuerdo. En otras palabras, el confirming convierte cuentas por pagar aprobadas en una oportunidad de liquidez para el proveedor, y en una herramienta de control y eficiencia para la empresa pagadora. BBVA explica que, mediante confirming, la entidad avala el pago al proveedor y gestiona el proceso, incluyendo comisiones e intereses según la línea de crédito asociada. Participan tres actores: Empresa pagadora (comprador): quien debe pagar a sus proveedores. Proveedor: quien tiene facturas por cobrar. Entidad financiera: quien administra el pago y puede anticiparlo. Para qué sirve el confirming El confirming sirve para resolver un problema muy común: equilibrar la liquidez de la empresa con la necesidad de mantener proveedores sanos y motivados. En la práctica, se usa para: Ordenar y centralizar pagos a proveedores (menos reprocesos, menos errores). Mejorar relación con proveedores, porque les da la opción de anticipar el cobro cuando lo necesiten. Optimizar el flujo de caja al mantener plazos de pago estables y planificados.(Si quieres profundizar en este punto, revisa: qué es flujo de caja y cómo mejorarlo en mi negocio). Reducir riesgos operativos en cuentas por pagar: pagos duplicados, retrasos, errores de referencia. Ganar poder de negociación: en algunos casos, permite acordar mejores condiciones comerciales con proveedores por la certeza del pago. Fortalecer el capital de trabajo: al administrar mejor el calendario de pagos y proteger la operación diaria. Puedes complementar con: capital de trabajo: qué es y cómo influye en tu empresa. Cómo funciona el confirming Aunque cada entidad tiene su plataforma, el flujo típico del confirming se ve así: La empresa pagadora aprueba las facturasEl proveedor entrega bienes/servicios y emite la factura. La empresa valida y aprueba (esto es clave: el confirming suele operar sobre facturas ya aceptadas). La empresa envía la orden de pago a la entidad La empresa pagadora reporta a la entidad financiera el listado de facturas aprobadas (con montos y fechas de vencimiento). La entidad notifica a los proveedores Los proveedores reciben la confirmación de que su factura está registrada para pago y pueden revisar opciones. El proveedor decide si anticipa o esperaSi necesita liquidez: solicita anticipo y recibe el dinero antes del vencimiento (con descuento/costo). Si no lo necesita: espera y cobra en la fecha pactada. Llegado el vencimiento, se realiza el pago Dependiendo del esquema, la entidad paga al proveedor y luego cobra a la empresa pagadora, o simplemente ejecuta el pago en nombre de la empresa. La empresa paga a la entidad La empresa pagadora cumple con el pago en la fecha acordada (o según su línea/condiciones), manteniendo orden y trazabilidad. En Colombia, bancos como Santander describen el esquema como la comunicación de órdenes de pago a favor de proveedores, permitiendo que el proveedor que lo desee anticipe facturas disponibles. Tipos de confirming No existe un único confirming “estándar”. En empresas, suele clasificarse por cómo se distribuye el riesgo y el costo, o por el objetivo del programa: 1) Confirming con anticipo (financiación al proveedor) Es el más conocido. El proveedor puede cobrar antes del vencimiento, pagando un costo financiero. Suele mejorar liquidez del proveedor y estabilidad de abastecimiento. 2) Confirming de gestión de pagos (sin anticipo) La entidad se encarga principalmente de administrar y ejecutar pagos a proveedores, reduciendo carga operativa de la empresa pagadora. 3) Confirming con recurso vs. sin recurso Con recurso: si hay incumplimiento, el riesgo puede devolverse al proveedor o existir mecanismos de recobro. Sin recurso: el riesgo de impago no recae sobre el proveedor (dependiendo de la estructura y acuerdos).En términos generales, estos esquemas se estructuran para que el financiamiento se apoye en la calidad crediticia del pagador, lo que puede mejorar condiciones para el proveedor. 4) Confirming según quién asume costos Costo al proveedor: el proveedor paga el descuento si decide anticipar. Costo al pagador: la empresa asume parte de comisiones o negocia condiciones para favorecer proveedores. 5) Confirming nacional o internacional En cadenas globales, puede utilizarse para proveedores en otros países, con consideraciones cambiarias y de cumplimiento adicionales. Confirming en Colombia El confirming en Colombia ha ganado relevancia como alternativa para mejorar liquidez del ecosistema de proveedores y para profesionalizar el área de cuentas por pagar en empresas con alto volumen de facturación. Hay dos señales claras de adopción: Oferta formal de entidades financieras: bancos en Colombia ofrecen productos de confirming orientados a agilizar el pago a proveedores y mejorar la gestión de caja. Interés académico y empresarial creciente: investigaciones en Colombia han señalado que el confirming ha tomado mayor importancia en el desempeño financiero de empresas, especialmente cuando hay muchos proveedores y estos tienen acceso limitado a financiación. En la práctica, el confirming es más común en empresas “ancla” (medianas y grandes) que tienen un volumen significativo de compras y buscan fortalecer su cadena de suministro con condiciones de pago más confiables. Diferencia entre confirming y factoring Aunque se parecen porque ambos se relacionan con facturas, confirming y factoring no son lo mismo. La diferencia clave es el foco: Factoring: se centra en cuentas por cobrar (clientes). Una empresa cede o negocia facturas por cobrar para obtener liquidez, generalmente a través de una entidad factor. La Superfinanciera ha descrito el factoring como una forma de negociación de documentos de deuda (facturas/títulos) a cambio de una remuneración. Confirming: se centra en cuentas por pagar (proveedores). La empresa pagadora organiza pagos y ofrece al proveedor la opción de anticipo, usualmente soportado en la solvencia del pagador. Dicho simple: Factoring = cobros (clientes). Confirming = pagos (proveedores). Además, en muchos esquemas de confirming, la iniciativa parte del comprador/pagador, mientras que en el factoring tradicional suele partir del proveedor/vendedor que busca anticipar sus cobros. Ventajas del confirming para las empresas Aplicado con criterio, el confirming puede aportar ventajas estratégicas, no solo financieras: 1) Mejora la relación con proveedores Un proveedor con liquidez trabaja mejor: cumple tiempos, asegura inventario, prioriza entregas y reduce fricciones. El confirming ofrece certeza y opción de pronto pago. 2) Protege el capital de trabajo del pagador La empresa mantiene su programación de pagos, sin descapitalizarse, y al mismo tiempo apoya a proveedores que sí necesitan liquidez. 3) Reduce carga operativa en cuentas por pagar Centraliza gestión, disminuye errores, evita pagos duplicados y facilita trazabilidad. 4) Puede mejorar condiciones de compra En algunos casos, la empresa negocia mejores precios, descuentos o plazos por ofrecer un programa de confirming atractivo. 5) Aumenta el control y la visibilidad financiera Esto conecta con una idea clave: el confirming funciona mejor cuando la empresa entiende sus recursos financieros y toma decisiones con datos. Te puede servir este contenido: recursos financieros: base para tomar decisiones estratégicas. 6) Fortalece la cadena de suministro Cuando proveedores pequeños tienen acceso a anticipo, disminuye el riesgo de quiebres por falta de caja, lo que protege la operación del pagador. Riesgos y desventajas del confirming Como toda herramienta financiera, el confirming no es “gratis” ni mágico. Estos son riesgos y desventajas que vale la pena considerar: 1) Costos y comisiones Puede haber comisiones por gestión y/o intereses por anticipos. Si no se negocia bien, puede ser caro para el proveedor o para el pagador. 2) Dependencia de una entidad o programa Si tu operación se acostumbra a un esquema y luego se corta la línea o cambian condiciones, puede generar tensión con proveedores. 3) Riesgo reputacional con proveedores Si se comunica mal, algunos proveedores pueden sentir presión a anticipar (con costo) para poder operar, o pueden interpretar el programa como una forma de extender plazos. 4) Exigencias operativas y de control Para que el confirming funcione, deben existir procesos claros de recepción, validación y aprobación de facturas. Si el back office es desordenado, el programa no despega. 5) Riesgo de manejo de información Se comparte información transaccional con terceros (la entidad). Se deben cuidar temas de autorización, seguridad y confidencialidad. Ejemplos de confirming en empresas Para aterrizarlo, aquí van ejemplos típicos de confirming en el mundo empresarial: Ejemplo 1: Empresa de retail con cientos de proveedores Tiene múltiples facturas semanales. Usa confirming para centralizar pagos y permitir que proveedores pequeños anticipen cobros en temporadas altas. Ejemplo 2: Constructora con subcontratistas Los contratistas necesitan flujo de caja constante para nómina y materiales. Con confirming, pueden anticipar facturas aprobadas sin esperar el ciclo completo de pago. Ejemplo 3: Empresa industrial con cadena de suministro crítica Requiere materia prima constante. Implementa confirming para evitar quiebres de abastecimiento por falta de liquidez en proveedores. Ejemplo 4: Empresa de servicios B2B con proveedores especializados Sus proveedores son clave (software, soporte, consultoría). Usa confirming como “beneficio financiero” para retener aliados y garantizar continuidad. Ejemplo 5: Empresa exportadora con compras recurrentes Maneja picos de caja por ciclos de venta. Confirming le ayuda a mantener orden de pagos sin desbalancear tesorería. Confirming como herramienta de financiación El confirming es, en esencia, una herramienta de financiación para proveedores y de optimización financiera para el pagador. ¿Cuándo tiene más sentido? Cuando la empresa quiere cuidar liquidez sin afectar abastecimiento. Cuando hay proveedores que requieren liquidez y no tienen fácil acceso a crédito. Cuando se busca fortalecer capital de trabajo y orden financiero. Cuando la empresa quiere profesionalizar su relación financiera con el ecosistema. También puede convivir con otras soluciones (crédito rotativo, cupos, líneas bancarias, factoring, leasing). Si tu empresa está evaluando opciones para financiar crecimiento, conviene revisar criterios de elegibilidad y preparación: cómo obtener un crédito empresarial. Buenas prácticas para implementar confirming sin fricciones Define objetivos claros: ¿liquidez, control, relación con proveedores, eficiencia operativa? Segmenta proveedores: no todos necesitan anticipo; prioriza proveedores críticos. Alinea el proceso de aprobación: confirming exige disciplina en validación de facturas. Negocia condiciones: tasas, comisiones, quién asume costos, tiempos de notificación. Comunica bien: que sea una opción de valor, no una presión. Mide impacto: días de cuentas por pagar, estabilidad de abastecimiento, descuentos logrados, satisfacción de proveedores. El confirming puede ser una palanca poderosa para empresas que quieren crecer sin ahogarse en la operación financiera. Bien implementado, mejora control de pagos, protege el capital de trabajo, fortalece proveedores y reduce fricciones en la cadena de suministro. Como toda herramienta, su valor depende de la estrategia: negociar condiciones, ordenar el proceso interno y usarlo donde realmente aporte. Preguntas frecuentes sobre confirming ¿Qué es el confirming y el factoring? Confirming y factoring son dos soluciones financieras relacionadas con facturas, pero se usan en lados distintos de la operación: Confirming: se enfoca en cuentas por pagar. Una empresa (pagadora) gestiona y confirma sus pagos a proveedores a través de una entidad financiera, y el proveedor puede cobrar en la fecha de vencimiento o anticipar el cobro pagando un costo financiero. Factoring: se enfoca en cuentas por cobrar. Una empresa que vendió (y tiene facturas por cobrar) cede o negocia esas facturas con una entidad (factor) para obtener liquidez inmediata, a cambio de un descuento o comisión. En resumen: confirming = pagos a proveedores / factoring = cobros de clientes. ¿Qué es un confirming a 60 días? Un confirming a 60 días significa que la factura aprobada tiene un plazo de pago de 60 días (desde la fecha acordada de emisión/aceptación, según el contrato). En ese esquema: La empresa pagadora pagará a los 60 días (fecha de vencimiento). El proveedor, si necesita liquidez, puede anticipar el pago antes de esos 60 días mediante la entidad financiera, asumiendo el costo (intereses/comisión) por anticipar. Ejemplo rápido: si una factura vence en 60 días, el proveedor puede pedir anticipo al día 10, 20 o 30, y recibe el dinero antes, pero con descuento financiero proporcional al tiempo adelantado y a la tasa acordada. ¿Qué diferencia hay entre pagaré y confirming? Son cosas diferentes: uno es un documento y el otro es un mecanismo/servicio. Pagaré: es un título valor (documento) mediante el cual una persona o empresa se compromete a pagar una suma de dinero en una fecha o condiciones pactadas. Se usa mucho en créditos, préstamos y acuerdos de pago porque deja una obligación formal. Confirming: es un servicio de gestión y/o financiación de pagos a proveedores, donde una entidad administra el pago de facturas aprobadas y puede anticiparlas al proveedor. Dicho simple: el pagaré prueba una deuda y sirve como respaldo legal; el confirming organiza el pago de facturas a proveedores y puede darles acceso a liquidez anticipada. En algunos casos, dependiendo del producto y la entidad, podrían existir documentos de soporte (contratos o pagarés) para formalizar obligaciones, pero no son lo mismo.

Publicado: Diciembre 29, 2025 por DataCrédito Experian

RPA es una forma de automatización en la que un software (robot) interactúa con aplicaciones y sistemas a través de la interfaz de usuario (clics, campos, descargas, cargas, validaciones) o mediante integraciones disponibles, para completar un flujo definido. Piensa en el RPA como un “colaborador digital” que: Sigue instrucciones claras (reglas de negocio). Trabaja 24/7 si lo necesitas. Registra trazabilidad (qué hizo, cuándo y con qué resultado). Reduce errores humanos en tareas mecánicas. En empresas, el RPA suele implementarse cuando hay procesos con alto volumen, repetición y estandarización: cuentas por pagar, conciliaciones, actualizaciones de datos, validaciones, onboarding, gestión documental, reportería, etc. RPA en Colombia En Colombia, el RPA ha ganado tracción como parte de la transformación digital, especialmente en sectores con operaciones intensivas: financiero, asegurador, telecomunicaciones, retail, logística, BPO y servicios empresariales. El interés se acelera por una necesidad concreta: hacer más con los mismos recursos, sin aumentar fricción operativa. Además, el ecosistema alrededor del RPA (comunidades, partners, consultoras y entrenamiento) ha crecido; por ejemplo, UiPath cuenta con comunidad local para Colombia y Ecuador, lo que refleja adopción y madurez del talento disponible. Si quieres aterrizar esta conversación en el contexto del país (cómo evoluciona la digitalización y qué impulsa la adopción tecnológica en las organizaciones), puede servirte este artículo: Tecnología en Colombia. Para qué sirve el RPA El RPA sirve para optimizar procesos operativos sin depender de cambios profundos en tu core tecnológico. En la práctica, ayuda a: Reducir tiempos de ciclo (ej. pasar de horas a minutos en tareas repetitivas). Disminuir errores por digitación, copia/pega o validaciones inconsistentes. Estandarizar cómo se ejecuta un proceso entre áreas/sedes. Liberar capacidad del equipo para tareas de análisis, servicio, negociación o control. Mejorar la experiencia del cliente cuando la operación es más ágil (respuesta, tiempos, seguimiento). Aumentar trazabilidad y control interno con logs y evidencias de ejecución. Si estás trabajando una iniciativa más amplia de eficiencia, este contenido complementa bien el enfoque: Optimización de procesos y eficiencia. Cómo funciona el RPA Aunque hay variaciones según la herramienta, un proyecto típico de RPA funciona así: Selección del proceso Se priorizan tareas con alto volumen, repetición, reglas claras y baja excepción. Mapeo del flujo Se documentan pasos, pantallas, reglas, validaciones, excepciones y responsables. Diseño del robot Se define si el bot será atendido (con el usuario) o desatendido (en servidor). Desarrollo y pruebas Se configuran acciones (leer/escribir, descargar/subir, validar, notificar, registrar). Orquestación Se programa cuándo corre, con qué credenciales, qué hace si falla, cómo escala casos. Monitoreo y mejora Se revisan métricas: ahorro de tiempo, tasa de error, estabilidad, casos atípicos. En términos simples: el RPA “mira” la pantalla o consume fuentes de datos, ejecuta acciones, toma decisiones por reglas y deja evidencia de lo que hizo. Por eso, suele ser una vía rápida para automatizar sin reconstruir sistemas desde cero. Diferencia entre RPA y RDA Aquí es común confundirse: RPA y RDA (Robotic Desktop Automation) están relacionadas, pero no son lo mismo. RPA (Automatización Robótica de Procesos): se orienta a automatizar procesos a nivel organizacional; suele correr en servidores o entornos centralizados y puede ejecutar flujos completos sin intervención humana. RDA (Automatización Robótica de Escritorio): se enfoca en automatizar tareas en el computador del usuario, normalmente como “asistente” que requiere interacción o disparadores manuales (robots atendidos). Dicho fácil: RDA ayuda al usuario en su escritorio; RPA automatiza procesos de punta a punta a escala empresa. Tipos de RPA Los tipos de RPA suelen clasificarse así (y es útil porque define esfuerzo, costo y escalabilidad): RPA atendido (attended)El robot se ejecuta cuando el usuario lo activa o en momentos específicos del trabajo. Ideal para contact centers, analistas, back office con decisiones humanas intermedias. RPA desatendido (unattended)Corre sin intervención humana en servidores/VMs. Ideal para procesos nocturnos, lotes, integraciones, conciliaciones, generación de reportes. RPA híbrido Combina attended + unattended: el usuario inicia o valida algo y luego el bot continúa solo. RPA con IA (intelligent automation)A la base de RPA se le suman capacidades como OCR, clasificación documental, extracción de datos, y en algunos casos agentes o modelos para manejar variabilidad. Ojo: aquí cambia la gobernanza; hay que definir límites, supervisión y control. Ejemplos de RPA en empresas Para llevar el RPA a terreno, aquí tienes ejemplos típicos (muy aplicables en empresas que crecen y necesitan orden y velocidad): Cuentas por pagar: descargar facturas, validar campos, cruzar con órdenes, registrar en ERP y generar alertas por inconsistencias. Conciliaciones: comparar movimientos bancarios vs. contabilidad, marcar diferencias y preparar reportes. Actualización de datos maestros: sincronizar clientes/proveedores entre CRM, ERP y herramientas internas. Gestión documental: renombrar, clasificar, mover archivos, completar metadatos y crear trazabilidad. Onboarding de clientes/proveedores: validar formularios, consultar fuentes, abrir casos, solicitar soportes faltantes, notificar estados. Reporterías operativas: entrar a portales, extraer datos, consolidar en Excel/BI y enviar por correo a responsables. En clave comercial, el RPA también puede apoyar tareas que afectan crecimiento: seguimiento de leads, actualización de etapas, verificación de datos, enrutamiento de solicitudes y recordatorios automáticos. Este enfoque conecta con: Cómo agilizar el proceso de adquisición de nuevos clientes. Herramientas de RPA más utilizadas Aunque la mejor herramienta depende del caso de uso (seguridad, escalabilidad, gobierno, integración, costo), en el mercado se repiten algunas plataformas líderes: UiPath: muy adoptada a nivel empresarial y con ecosistema fuerte (partners, comunidad, formación). Automation Anywhere: plataforma robusta y muy conocida en automatización empresarial. Microsoft Power Automate: muy atractivo si tu empresa ya vive en Microsoft 365 (y lo combinas con conectores y flujos). Blue Prism (hoy parte del ecosistema SS&C): tradicional en entornos corporativos con foco en gobierno y control (mencionada frecuentemente como líder del sector). Tip práctico: si tu operación está muy pegada a Office/Outlook/SharePoint/Teams, vale la pena evaluar primero Power Automate. Si necesitas orquestación compleja, robots desatendidos y un CoE maduro, UiPath o Automation Anywhere suelen ser candidatos naturales. Ventajas del RPA Las ventajas del RPA no son solo “ahorrar tiempo”. Bien implementado, impacta en productividad, control y experiencia: Eficiencia operativa real: automatiza pasos que consumen horas de trabajo repetitivo. Calidad y consistencia: menos errores por fatiga, multitarea o variación entre personas. Escalabilidad sin crecer nómina al mismo ritmo: útil cuando el volumen crece, pero el equipo no. Trazabilidad y auditoría: logs de ejecución, evidencias, tiempos y excepciones. Mejor servicio al cliente: tiempos de respuesta más cortos y menos reprocesos. Implementación gradual: puedes automatizar por “módulos” sin hacer una reingeniería total. Mayor control del negocio: procesos más predecibles, medibles y mejorables. En la práctica, estas ventajas se alinean con una visión más amplia de dirección y control: el RPA no reemplaza la estrategia, pero sí habilita una operación más ordenada. Si estás fortaleciendo este frente, mira: Gestión empresarial: conceptos, estrategias y herramientas clave. Futuro del RPA en las empresas El futuro del RPA se está moviendo hacia tres direcciones claras: Más orquestación y gobierno (menos “bots sueltos”) Las empresas están formalizando Centros de Excelencia (CoE), estándares, monitoreo y seguridad, para que el RPA sea sostenible. Convergencia con IA y automatización inteligente El RPA se combina cada vez más con capacidades de IA para manejar documentos, lenguaje natural y variabilidad (por ejemplo, lectura y clasificación, extracción de datos, enrutamiento inteligente). Varias plataformas ya posicionan su oferta como automatización “agéntica”, integrando agentes, robots y personas en un mismo flujo. Automatización conectada al resultado de negocio La conversación deja de ser “cuántas tareas automatizamos” y pasa a ser:¿Cuánto bajó el tiempo de ciclo?¿Cuánto se redujo el reproceso?¿Qué mejoró en experiencia del cliente? ¿Qué riesgo operacional disminuyó? El RPA seguirá creciendo, pero ganarán las empresas que lo implementen con criterio (procesos correctos, buen diseño de excepciones, gobierno y medición). Ahí es donde el RPA deja de ser un “nice to have” y se convierte en una palanca real de competitividad.

Publicado: Diciembre 29, 2025 por DataCrédito Experian

Suscríbete a nuestro blog

Ingresa tu nombre y correo electrónico para recibir las últimas actualizaciones.

This site is protected by reCAPTCHA and the Google Privacy Policy and Terms of Service apply.

Suscríbete a nuestro blog

Ingresa tu nombre y correo electrónico para recibir las últimas actualizaciones.
Suscríbete