
La ciberseguridad dejó de ser un asunto exclusivo del área de tecnología. Hoy es un tema de continuidad del negocio, reputación y protección de datos. Un ataque puede detener operaciones, afectar a clientes, generar pérdidas económicas y abrir la puerta a fraudes. Por eso, cuando hablamos de ciberseguridad en empresas, no se trata solo de instalar antivirus: se trata de entender los tipos de seguridad que necesita la organización y cómo integrarlos a la gestión del riesgo. En DataCrédito Experian, este tema se vuelve especialmente relevante porque las compañías manejan información sensible: datos de clientes, proveedores, transacciones, documentos de identificación, historiales, estados financieros y más. Proteger esa información es clave para evitar incidentes, cumplir obligaciones y mantener confianza. En este artículo aprenderás qué es la ciberseguridad, cuáles son los principales tipos de seguridad, qué amenazas son más frecuentes, cómo se conecta con la gestión del riesgo y qué acciones concretas pueden fortalecer la protección de la información. Tipos de ciberseguridad Cuando una empresa busca proteger su información, necesita entender que la ciberseguridad se compone de varios tipos de seguridad que trabajan en conjunto. No es lo mismo proteger una red que proteger un correo corporativo o una base de datos. A continuación, los principales tipos de seguridad en ciberseguridad empresarial: 1) Seguridad de red Este tipo de seguridad protege la infraestructura por donde viajan los datos: conexiones, routers, firewalls, segmentación, control de tráfico y accesos. Su objetivo es evitar que atacantes entren o se muevan dentro de la red. Controles típicos: Firewalls, IDS/IPS Segmentación de red VPN y cifrado Monitoreo de tráfico y alertas 2) Seguridad de endpoints Los endpoints son los dispositivos que usan los colaboradores: computadores, portátiles, celulares, tablets y, en algunos casos, equipos industriales. Este tipo de seguridad evita infecciones por malware, accesos no autorizados y robo de información desde el dispositivo. Controles típicos: Antivirus/EDR Gestión de parches y actualizaciones Control de aplicaciones Cifrado de disco y bloqueo remoto 3) Seguridad de aplicaciones Protege sistemas y aplicaciones (web, móviles, internas) contra vulnerabilidades como inyecciones, fallos de autenticación y exposición de datos. Muchas brechas ocurren por aplicaciones mal configuradas o sin pruebas de seguridad. Controles típicos: Pruebas de seguridad (SAST/DAST) Gestión de vulnerabilidades Seguridad en el desarrollo (DevSecOps) Revisión de permisos y roles 4) Seguridad de datos Aquí el foco es proteger la información en sí: bases de datos, archivos, backups, repositorios. Este tipo de seguridad define qué información es sensible, quién puede verla y cómo se protege. Controles típicos: Clasificación de datos Cifrado en reposo y en tránsito Controles de acceso y trazabilidad Backups seguros y pruebas de restauración 5) Seguridad en la nube Muchas empresas usan servicios en la nube (correo, almacenamiento, CRMs, ERPs, plataformas de analítica). La nube requiere otro enfoque: configuraciones seguras, monitoreo de accesos, control de identidades y permisos. Controles típicos: Gestión de identidades (IAM) Políticas de acceso mínimo Auditoría de logs Gestión de configuraciones y posture management 6) Seguridad de identidad y acceso Uno de los tipos de seguridad más críticos hoy. Muchos ataques no “hackean” sistemas: roban credenciales. Por eso, se debe proteger el acceso de usuarios, contraseñas y permisos. Controles típicos: MFA (autenticación multifactor) Gestión de contraseñas Accesos por rol (RBAC) Revisiones periódicas de permisos 7) Seguridad operativa y de respuesta Un enfoque completo incluye procesos: cómo se detectan incidentes, quién responde, cómo se comunica y cómo se recupera la operación. Controles típicos: Plan de respuesta a incidentes Simulacros Monitoreo 24/7 o SOC Continuidad del negocio Si quieres un panorama más aterrizado sobre este tema en contexto empresarial, este contenido complementa muy bien: seguridad digital: lo que toda empresa debe saber. Principales amenazas a la ciberseguridad Entender las amenazas ayuda a priorizar inversión y acciones. Estas son las más comunes (y peligrosas) para empresas: Phishing y suplantación Correos, mensajes o llamadas que engañan al usuario para que entregue datos, haga clic o descargue archivos. Sigue siendo una puerta de entrada muy frecuente porque explota el error humano. Ransomware Malware que cifra archivos y exige un pago para recuperarlos. Puede detener operación completa: contabilidad, facturación, ventas y logística. Malware y troyanos Software malicioso que roba información, registra teclas, abre puertas traseras o permite control remoto. Robo de credenciales Contraseñas filtradas o reutilizadas, accesos compartidos, credenciales vendidas en foros o capturadas por phishing. Si el atacante obtiene un usuario con permisos altos, el daño se multiplica. Vulnerabilidades sin parches Sistemas desactualizados, plugins antiguos, servidores sin mantenimiento. Un fallo conocido puede explotarse fácilmente si no se corrige. Amenazas internas No siempre el riesgo viene de fuera. Puede ser: error humano (enviar datos a destinatario incorrecto) configuraciones inseguras colaboradores descontentos accesos excesivos sin control Fraude cibernético Ataques diseñados para robar dinero o desviar pagos: cambio de cuentas bancarias, interceptación de facturas, suplantación de proveedores o directivos. Este punto conecta directamente con el riesgo financiero. Para profundizar en prevención desde un enfoque empresarial, revisa: qué son los fraudes financieros y cómo prevenirlos. Importancia de la ciberseguridad en la protección de datos La ciberseguridad es importante porque el dato se volvió un activo central del negocio. En empresas, una brecha no solo significa pérdida de información: puede significar pérdida de confianza, sanciones, demandas, interrupción operativa y costos altos de recuperación. La protección de datos depende de aplicar los tipos de seguridad correctos según el nivel de exposición y el tipo de información: Datos personales de clientes y empleados Documentos sensibles y contratos Información financiera Accesos a bancos y plataformas de pago Información de proveedores y cadena de suministro Información estratégica (precios, listas de clientes, negociaciones) La ciberseguridad reduce el riesgo de que la información sea filtrada, alterada o destruida. También ayuda a garantizar integridad y disponibilidad: que los datos sean confiables y estén accesibles cuando se necesitan. Ciberseguridad y gestión del riesgo La ciberseguridad es parte de la gestión del riesgo empresarial porque un incidente afecta: Riesgo operativo: interrupción de sistemas, procesos detenidos. Riesgo financiero: pérdidas directas, pagos fraudulentos, costos legales, rescates. Riesgo reputacional: pérdida de confianza de clientes y aliados. Riesgo legal y de cumplimiento: incumplimientos de obligaciones, manejo de datos. Riesgo estratégico: frena crecimiento, alianzas o expansión. Por eso, una organización madura no ve la ciberseguridad como gasto, sino como un control esencial del riesgo. En la práctica, la gestión de riesgo cibernético implica: Identificar activos críticos (sistemas, datos, procesos). Evaluar amenazas y vulnerabilidades. Definir controles por capas (los tipos de seguridad). Medir exposición y priorizar inversiones. Monitorear y responder. Un error frecuente es concentrarse solo en tecnología y olvidar personas y procesos. La mayoría de incidentes exitosos combinan fallas en los tres. Ejemplos de ciberseguridad en empresas Para aterrizarlo, aquí van ejemplos reales de cómo se aplican los tipos de seguridad en el día a día empresarial: Ejemplo 1: Empresa con fuerza comercial remota MFA obligatorio en correo y CRM VPN para conexiones inseguras EDR en portátiles Bloqueo remoto si se pierde un equipo Capacitación mensual contra phishing Ejemplo 2: Empresa que maneja pagos y facturación Doble aprobación para cambios de cuentas bancarias Alertas por correos sospechosos de proveedores Segmentación de accesos a sistemas financieros Cifrado de bases de datos y backups offline Auditoría de logs Ejemplo 3: E-commerce o plataforma digital Pruebas de seguridad en releases WAF (firewall de aplicaciones web) Monitoreo de comportamiento anómalo Gestión de vulnerabilidades Tokenización de datos sensibles Ejemplo 4: Empresa industrial o logística Separación de redes operativas y administrativas Control de accesos por roles Inventario de activos conectados Parches programados Simulacros de respuesta a incidentes Ejemplo 5: Empresa con alta rotación de personal Proceso de offboarding estricto: desactivar accesos el mismo día Acceso mínimo necesario por rol Revisiones periódicas de permisos Gestión centralizada de identidades Cómo fortalecer la ciberseguridad en una organización Fortalecer ciberseguridad requiere un plan por capas. Aquí tienes una guía práctica basada en los tipos de seguridad más relevantes para empresas: 1) Define qué es crítico Haz un inventario de: sistemas críticos (ERP, CRM, correo, facturación) datos sensibles procesos que no pueden parar Sin esto, es imposible priorizar. 2) Protege identidades (lo primero) Activa MFA en todos los accesos críticos. Elimina contraseñas compartidas. Implementa gestor de contraseñas. Revisa permisos y accesos cada trimestre. 3) Capacita y entrena al equipo Las personas son la primera línea. Entrena en: detección de phishing validación de solicitudes de pago manejo de información sensible buenas prácticas en dispositivos 4) Endpoints bajo control EDR o antivirus empresarial Parches automáticos Cifrado de disco Políticas de uso de USB y descargas 5) Seguridad de correo y navegación Filtros anti-phishing Bloqueo de adjuntos peligrosos Protección contra suplantación de dominios Alertas de enlaces sospechosos 6) Copias de seguridad de verdad Backups automatizados Copias offline o inmutables Pruebas de restauración (no basta con tener backup) 7) Protocolos antifraude El fraude cibernético suele apuntar a pagos, facturas y suplantación. Implementa: doble validación para pagos confirmación por canal alterno para cambios de cuenta control de proveedores alertas por comportamientos inusuales Para profundizar en estrategias específicas, revisa: breve guía para prevenir el fraude cibernético en empresas: estrategias clave. 8) Monitoreo y respuesta a incidentes Define un plan de respuesta Asigna responsables Establece un canal de reporte interno Realiza simulacros (por ejemplo, incidente de ransomware) 9) Seguridad en la nube Revisa configuraciones Aplica principio de mínimo privilegio Activa auditoría y alertas Controla accesos desde dispositivos y ubicaciones 10) Mide y mejora Crea indicadores como: intentos de phishing detectados porcentaje de usuarios con MFA tiempo de aplicación de parches incidentes reportados y resueltos cobertura de backups probados La ciberseguridad empresarial es una combinación de tecnología, procesos y cultura. Cuando una organización entiende los tipos de seguridad que necesita y los aplica por capas, reduce drásticamente su exposición a amenazas como phishing, ransomware, robo de credenciales y fraude cibernético. No se trata de tener “todo”, sino de proteger lo crítico, cerrar las brechas más comunes y construir disciplina en la gestión del riesgo. Preguntas frecuentes sobre ciberseguridad ¿Qué es ciberseguridad y para qué sirve? La ciberseguridad es el conjunto de prácticas, procesos y tecnologías que protegen sistemas, redes, dispositivos y datos frente a accesos no autorizados, ataques, robo o interrupciones. En empresas, sirve para: Proteger información sensible (clientes, pagos, contratos, datos internos). Evitar fraudes y suplantaciones. Reducir el riesgo de parálisis operativa por ataques como ransomware. Mantener continuidad del negocio y confianza de clientes y aliados. Cumplir políticas internas y requerimientos de seguridad. ¿Cuáles son los 3 tipos de ciberseguridad? Hay muchas clasificaciones, pero una forma simple y muy usada de agrupar los principales tipos de seguridad en ciberseguridad es: Seguridad de red: protege conexiones, tráfico y accesos a la red (firewalls, segmentación, monitoreo). Seguridad de endpoints: protege equipos de usuarios (computadores, celulares) contra malware, robo de datos y accesos indebidos. Seguridad de aplicaciones y datos: protege sistemas, plataformas y la información (controles de acceso, cifrado, gestión de vulnerabilidades). Esta triada funciona como una “vista rápida” para entender dónde se aplican controles clave. ¿Qué estudiar para ciberseguridad? Depende del rol que te interese (técnico, gestión, auditoría o respuesta a incidentes), pero estas rutas suelen funcionar muy bien: Fundamentos de redes y sistemas: redes, Linux/Windows, virtualización y nube. Seguridad informática: gestión de vulnerabilidades, criptografía básica, hardening, control de accesos. Análisis y respuesta: monitoreo, logs, SIEM, detección de amenazas, respuesta a incidentes. Gobierno y riesgo: políticas, gestión de riesgos, cumplimiento, auditoría, continuidad del negocio. Si vienes de un perfil no técnico, puedes empezar por gestión de riesgos y seguridad digital empresarial; si vienes de un perfil técnico, redes + sistemas + prácticas de seguridad te llevan muy rápido a roles de ciberseguridad. ¿Cuáles son los 3 pilares de la ciberseguridad? Los 3 pilares clásicos de la ciberseguridad son la triada CIA: Confidencialidad: que la información solo sea accesible por quienes deben verla. Integridad: que los datos no se alteren de forma indebida y sean confiables. Disponibilidad: que sistemas y datos estén disponibles cuando se necesitan. Cuando una empresa fortalece estos tres pilares con controles y procesos, reduce significativamente el impacto de la mayoría de incidentes.

En el mundo empresarial, tomar decisiones a ciegas sobre clientes, proveedores, aliados o inversionistas puede salir caro: fraudes, incumplimientos, sanciones, reputación afectada y pérdidas operativas. Por eso existe el CDD (Customer Due Diligence), o debida diligencia del cliente/contraparte: un conjunto de procedimientos para conocer, verificar y evaluar el riesgo de una persona o empresa antes (y durante) una relación comercial. El CDD no es solo pedir documentos. Es un enfoque basado en riesgo que combina identificación, verificación, entendimiento del propósito de la relación y monitoreo para detectar alertas tempranas. Este artículo te explica qué es el CDD, cómo funciona, sus tipos, diferencias con KYC y cómo aterrizarlo en empresas en Colombia. ¿Qué es el CDD? El CDD (Customer Due Diligence) es el proceso mediante el cual una empresa recopila y valida información de una contraparte (cliente, proveedor, aliado, tercero, etc.) para: Confirmar que existe y es quien dice ser. Entender quién es el beneficiario final (cuando aplica). Evaluar su nivel de riesgo (legal, reputacional, operativo, de fraude, LA/FT/FPADM, crediticio). Definir controles proporcionales al riesgo (medidas normales, simplificadas o reforzadas). Mantener monitoreo y actualización cuando cambian las condiciones. A nivel internacional, el concepto de Customer Due Diligence está alineado con estándares de prevención de lavado de activos y financiación del terrorismo (enfoque basado en riesgo, identificación/verificación y medidas reforzadas cuando el riesgo es mayor). ¿Para qué sirve el CDD? El CDD sirve para que tu empresa reduzca incertidumbre y tome mejores decisiones al vincular o mantener relaciones con terceros. En la práctica, ayuda a: Prevenir fraudes: suplantación, empresas de papel, documentos alterados, pagos sospechosos. Evitar riesgos legales y sancionatorios: contratar con contrapartes que estén en listas restrictivas o tengan alertas relevantes. Proteger la reputación: disminuir el riesgo de relacionarte con actores cuestionables. Mejorar control financiero: entender capacidad de pago, comportamiento, inconsistencias. Asegurar cumplimiento (compliance): políticas internas, auditorías, exigencias de clientes grandes, licitaciones. Además, un CDD bien diseñado fortalece procesos comerciales: acelera aprobaciones, reduce devoluciones de documentación y evita “retrabajos” cuando ya el negocio está avanzado. Función del CDD en la gestión del riesgo El CDD es un “filtro inteligente” dentro del sistema de gestión del riesgo, porque convierte señales dispersas en una evaluación accionable. Su función principal es identificar, medir y controlar riesgos antes de que se materialicen. En empresas, el CDD suele conectarse con estos frentes: Riesgo LA/FT/FPADM: evaluar exposición a lavado de activos, financiación del terrorismo y delitos conexos. Riesgo crediticio: validar si la contraparte tiene señales de incumplimiento o fragilidad financiera. Riesgo de fraude: detectar inconsistencias en identidad, actividad, ubicación, documentación y transacciones. Riesgo operativo: validar capacidad real de prestar el servicio o entregar el producto. Riesgo reputacional: revisar noticias adversas y alertas públicas relevantes. Si quieres profundizar en la lógica del riesgo de pago y cómo mitigarlo para crecer, te puede servir este contenido: cómo gestionar el riesgo crediticio: soluciones para crecer. ¿Cómo funciona el CDD? Un CDD efectivo suele tener 5 momentos (adaptables según el tamaño de la empresa y el nivel de riesgo): 1) Identificación de la contraparte Definir quién es: persona natural o jurídica, país, actividad económica, tipo de relación (cliente/proveedor/aliado), canal de vinculación, monto estimado de transacciones. 2) Verificación de identidad y existencia Confirmar que la información es real y consistente: documentos, registros oficiales, datos de contacto, pruebas de actividad, dirección, representación legal, etc. Cuando aplique, también se verifica el beneficiario final (quién controla o se beneficia realmente de la empresa). 3) Perfilamiento y clasificación de riesgo Asignar un nivel (bajo/medio/alto) con criterios como: País/ciudad y jurisdicción. Industria y exposición a efectivo. Montos, frecuencia y complejidad de operaciones. Canales (presencial vs digital). Antecedentes, alertas o hallazgos (listas, noticias, inconsistencias). 4) Controles proporcionales (según riesgo) Riesgo bajo: validación básica, actualización menos frecuente. Riesgo medio: validación estándar y monitoreo periódico. Riesgo alto: medidas reforzadas, mayor documentación, aprobación gerencial, monitoreo intensivo. 5) Monitoreo continuo y actualización El CDD no termina con “aprobado”. Cambios en comportamiento transaccional, beneficiarios finales, actividad económica, dirección o alertas públicas deben disparar revisiones. Este enfoque de “medidas proporcionales al riesgo” (simplificadas o reforzadas) es consistente con la práctica internacional de CDD basada en riesgo. Tipos de CDD En la práctica, los tipos de CDD se entienden por nivel de profundidad: CDD simplificado (SDD) Se aplica cuando el riesgo es bajo y está justificado (por ejemplo, productos/servicios de bajo monto, relaciones muy acotadas, contrapartes con alta trazabilidad). Implica menos requisitos, pero nunca “cero controles”. CDD estándar (normal) Es el punto medio: verificación completa de identidad/existencia, entendimiento del propósito de la relación, evaluación de riesgo y monitoreo periódico. CDD reforzado o intensificado (EDD) Se aplica cuando el riesgo es alto (por ejemplo, PEP, operaciones inusuales, jurisdicciones sensibles, estructuras societarias complejas, señales de alerta). Requiere más evidencia, mayor nivel de aprobación y monitoreo más frecuente. CDD en Colombia En Colombia, la debida diligencia es un componente clave dentro de los sistemas de administración del riesgo asociados a LA/FT. En términos generales: SARLAFT se asocia especialmente con entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera (enfoque de administración del riesgo de LA/FT). SAGRILAFT aplica para un conjunto de empresas vigiladas por la Superintendencia de Sociedades, con exigencias de prevención y gestión del riesgo de LA/FT/FPADM. En ambos marcos, el concepto central es similar: conocimiento de contrapartes y adopción de medidas razonables para prevenir la materialización del riesgo, incluyendo debida diligencia y, cuando aplique, debida diligencia intensificada. Si estás construyendo o actualizando tu marco de cumplimiento, aquí tienes un recurso directo para contexto y prevención: qué es SARLAFT y cómo prevenir riesgos corporativos. Importante: el CDD en Colombia no es “solo para bancos”. Muchas empresas lo implementan por obligación (según su régimen de vigilancia), por exigencia de clientes grandes, por gobierno corporativo o por protección del negocio. Diferencia entre CDD y KYC Aunque se usan como si fueran lo mismo, CDD y KYC no son idénticos: KYC (Know Your Customer) se enfoca en conocer e identificar al cliente: quién es, documentos, validación de identidad. CDD es más amplio: incluye KYC, pero además evalúa riesgo, define medidas de control y exige monitoreo continuo del comportamiento y la relación. Una forma simple de verlo: KYC responde: ¿Quién es? CDD responde: ¿Quién es, qué riesgo representa y cómo lo gestionamos en el tiempo? Ejemplos de CDD en empresas Para aterrizar el CDD, aquí van ejemplos típicos por área: 1) CDD para vincular un nuevo cliente B2B Validar existencia legal y representación. Identificar beneficiario final (si aplica). Confirmar actividad económica y propósito de la relación. Revisar listas restrictivas y señales reputacionales. Definir cupo, condiciones de crédito y monitoreo según riesgo. 2) CDD para homologar un proveedor crítico Validar capacidad operativa real (instalaciones, certificaciones, referencias). Revisar estructura societaria y beneficiario final. Confirmar cumplimiento mínimo (tributario, legal, laboral según política). Listas restrictivas y alertas. Cláusulas contractuales y revisiones periódicas. 3) CDD en procesos de alianzas o distribuidores Validación de reputación y cobertura. Evaluación de riesgo de canal (cómo vende, cómo cobra, cómo gestiona datos). Monitoreo de señales: devoluciones atípicas, reclamos, transacciones inusuales. 4) CDD para ventas a crédito o financiación interna Validación de identidad y consistencia de información. Revisión de comportamiento y señales en centrales de riesgo (según aplique y con debida autorización). Asignación de límites, condiciones, garantías y alertas de seguimiento. En el componente de verificación, puede ayudarte conocer cómo se valida identidad y datos en fuentes especializadas: cómo verificar la identidad de una persona en centrales de riesgo. Beneficios del CDD para las empresas Implementar CDD de forma consistente trae beneficios muy concretos: Reduce pérdidas y evita relaciones tóxicas Menos suplantación, menos fraudes por terceros inexistentes y menos exposición a contrapartes de alto riesgo. Mejora la toma de decisiones comerciales Un CDD sólido permite definir condiciones de vinculación más inteligentes: cupos, plazos, entregas, anticipos, garantías, niveles de monitoreo. Aumenta eficiencia operativa Cuando estandarizas el CDD, reduces reprocesos: ya no “pides documentos por partes” ni frenas negocios tarde. Fortalece el compliance y la reputación Ayuda a demostrar debida diligencia ante auditorías, clientes corporativos, bancos, aseguradoras y entes de control. Permite monitoreo y alertas tempranas El valor del CDD se multiplica cuando hay seguimiento: cambios societarios, beneficiario final, señales reputacionales, variaciones transaccionales. Apoya la prevención de LA/FT con acciones concretas Una pieza clave del CDD es la verificación en listas y señales asociadas a LA/FT. Para profundizar en ese frente, revisa: qué es lavado de activos y cómo consultar listas restrictivas.

La transformación digital ha cambiado la forma en que las empresas se relacionan con clientes, aliados y colaboradores. En este contexto, el onboarding digital se ha convertido en un proceso estratégico que permite incorporar personas de manera ágil, segura y eficiente, sin fricciones innecesarias y con altos estándares de verificación de identidad. Hoy, sectores como el financiero, asegurador, tecnológico, educativo y comercial utilizan el onboarding digital para acelerar procesos, reducir riesgos de fraude y mejorar la experiencia del usuario desde el primer contacto. Para las empresas, implementar este modelo ya no es una ventaja competitiva: es una necesidad. ¿Qué es Onboarding Digital? El onboarding digital es el proceso mediante el cual una empresa registra, valida y habilita a un cliente, proveedor o colaborador utilizando canales digitales, sin necesidad de interacciones presenciales o documentos físicos. Este proceso puede incluir: Captura de datos personales o empresariales Validación de identidad Verificación documental Confirmación de información financiera o legal Aceptación de términos y condiciones Activación de servicios o accesos A diferencia del onboarding tradicional, el digital se caracteriza por ser rápido, automatizado, trazable y escalable, manteniendo altos niveles de seguridad y cumplimiento normativo. En muchos casos, el onboarding digital se apoya en tecnologías como eKYC, cuyo alcance y beneficios se explican en este artículo sobre seguridad y eficiencia digital en empresas: eKYC en empresas. Cómo Funciona el Onboarding Digital Aunque puede adaptarse a cada industria, el onboarding digital suele seguir una estructura común compuesta por varias etapas clave: 1. Captura de información El usuario ingresa sus datos a través de formularios digitales, apps o plataformas web. Esta información puede incluir datos personales, empresariales, financieros o de contacto. 2. Validación de identidad Se verifica que la persona sea quien dice ser. Esto puede realizarse mediante: Comparación biométrica Validación de documentos Cruce con bases de datos oficiales Consultas en centrales de riesgo La verificación de identidad es una fase crítica, especialmente en sectores regulados, como se detalla en este recurso sobre verificación de identidad en centrales de riesgo: Cómo verificar la identidad de una persona. 3. Autenticación y consentimiento El usuario confirma su identidad mediante códigos, biometría o autenticación multifactor y acepta términos legales de forma digital. 4. Evaluación de riesgos Se analizan variables como historial, comportamiento, listas restrictivas y señales de alerta. 5. Aprobación y activación Una vez superadas las validaciones, el usuario queda habilitado para usar los productos o servicios. Todo este flujo ocurre en minutos u horas, en lugar de días o semanas. Beneficios del Onboarding Digital El onboarding digital aporta beneficios significativos tanto para las empresas como para los usuarios finales: 1. Agilidad operativa Reduce drásticamente los tiempos de vinculación, permitiendo activar clientes o colaboradores casi en tiempo real. 2. Mejor experiencia del usuario Elimina trámites presenciales, filas, papeles y esperas innecesarias. 3. Reducción del fraude La validación digital, biométrica y cruzada disminuye riesgos de suplantación de identidad. 4. Cumplimiento normativo Facilita el cumplimiento de normas de conocimiento del cliente (KYC), prevención de lavado de activos y protección de datos. 5. Ahorro de costos Menos procesos manuales, menos personal operativo y menos reprocesos. 6. Escalabilidad Permite atender un mayor volumen de usuarios sin aumentar proporcionalmente la infraestructura. 7. Trazabilidad y auditoría Cada paso queda registrado, lo que facilita controles internos y auditorías. Cómo Hacer Onboarding Digital en tu Empresa Implementar onboarding digital requiere una estrategia clara y bien estructurada. Estos son los pasos recomendados: 1. Definir el tipo de onboarding ¿Será para clientes, proveedores, aliados o colaboradores? Cada uno requiere validaciones distintas. 2. Identificar riesgos Determinar el nivel de riesgo según el sector, el tipo de usuario y la normativa aplicable. 3. Seleccionar tecnologías adecuadas Elegir herramientas de verificación de identidad, biometría, automatización y análisis de datos. 4. Diseñar la experiencia del usuario El proceso debe ser claro, intuitivo y rápido para evitar abandonos. 5. Integrar fuentes de validación Cruzar información con bases de datos confiables y sistemas de control. 6. Capacitar al equipo Los equipos deben entender el proceso, sus riesgos y sus controles. 7. Medir y optimizar Analizar métricas como tiempo de onboarding, tasa de abandono y alertas de riesgo. Herramientas Clave para Onboarding Digital Un onboarding digital robusto se apoya en un ecosistema tecnológico integrado. Entre las herramientas más relevantes están: Plataformas eKYC Biometría facial y dactilar OCR para documentos Autenticación multifactor Consultas en listas restrictivas Integración con centrales de información Motores de reglas y scoring Automatización de flujos (BPM) Estas tecnologías forman parte de las soluciones clave para proteger la identidad digital empresarial, tema desarrollado en este artículo: Tecnologías para proteger la identidad digital. Retos en Onboarding Digital y Cómo Superarlos Aunque sus beneficios son claros, el onboarding digital también presenta desafíos: 1. Riesgos de suplantación Los delincuentes evolucionan constantemente. La solución está en combinar múltiples capas de verificación. 2. Experiencia de usuario deficiente Procesos largos o confusos generan abandono. La clave es simplificar sin sacrificar seguridad. 3. Cumplimiento normativo Las regulaciones cambian. Es necesario actualizar procesos y herramientas de forma constante. 4. Falta de cultura digital Colaboradores y usuarios deben entender el valor del proceso digital. Aquí la educación en ciberseguridad juega un rol clave, como se explica en este artículo sobre la importancia de capacitar para prevenir la suplantación de identidad: Educación en ciberseguridad. 5. Integración tecnológica Sistemas aislados dificultan el proceso. La interoperabilidad es fundamental. Tendencias Futuras en Onboarding Digital El onboarding digital seguirá evolucionando de la mano de nuevas tecnologías y regulaciones. Algunas tendencias clave son: Biometría avanzada y continua Onboarding sin fricción (invisible) Inteligencia Artificial para detección de fraude Identidad digital descentralizada Automatización total del ciclo de vida del cliente Mayor personalización según el perfil de riesgo Integración con Open Finance y Open Data Estas tendencias buscan equilibrar seguridad, velocidad y experiencia, pilares clave del onboarding moderno. Por Qué Implementar Onboarding Digital Implementar onboarding digital no solo moderniza los procesos, sino que fortalece la estrategia empresarial en varios frentes: Reduce riesgos financieros y reputacionales Mejora la confianza del cliente Acelera el crecimiento del negocio Facilita el cumplimiento regulatorio Optimiza costos operativos Permite competir en entornos digitales exigentes En un mundo donde la identidad digital es un activo crítico, el onboarding digital se convierte en la puerta de entrada a relaciones más seguras, eficientes y sostenibles entre empresas y usuarios.

Protege tu empresa del fraude digital El fraude evoluciona. Y una de sus formas más sofisticadas y peligrosas es la suplantación de entidades financieras. Este tipo de fraude consiste en imitar, con gran nivel de detalle, a bancos, entidades de crédito o firmas reconocidas, con el fin de engañar a empresas y acceder a su información o recursos. A diferencia del fraude tradicional, que suele presentarse como una estafa directa, la suplantación institucional se apoya en la confianza. El fraude entra por donde menos se espera: a través de logotipos, firmas, sellos o correos electrónicos cuidadosamente diseñados para parecer legítimos. Este fraude se ha vuelto común en procesos como solicitudes de préstamos, pagos, asesorías financieras y servicios corporativos. ¿Cómo opera este tipo de fraude? La suplantación se construye sobre la apariencia. Los delincuentes detrás del fraude estudian cómo se comunican las entidades reales, replican sus canales y preparan piezas falsas de contacto. El fraude inicia con un correo, una llamada o una propuesta. A veces, incluso se usan perfiles en redes sociales empresariales para dar credibilidad. Cuando la empresa responde, el fraude empieza a escalar.Los criminales solicitan información confidencial, archivos financieros o incluso pagos de comisiones anticipadas. En otros casos, el fraude apunta a robar accesos o credenciales de plataformas digitales, lo que permite realizar movimientos o suplantaciones más profundas. Aprende con un caso de la vida real Una empresa mediana recibe una llamada de una supuesta entidad financiera que ofrece renovar su línea de crédito empresarial. La oferta parece atractiva y quien llama tiene acceso a datos previos reales de la empresa. Envía documentación digital con logos, firmas y enlaces a una página web que, a simple vista, parece original. El área contable responde, firma los documentos y realiza un pago por concepto de “verificación legal”. Días después, descubren que han sido víctimas de fraude. Este fraude, bien planeado y ejecutado, demuestra cómo la suplantación logra infiltrar estructuras internas sin disparar alertas de inmediato. Señales que pueden alertar sobre un intento de suplantación Para prevenir el fraude por suplantación financiera, es fundamental estar atentos a señales como: Canales de contacto no verificados o con dominios de correo sospechosos. Solicitudes inusuales de información o de pagos sin documentación clara. Documentos con errores menores pero sospechosos (fechas, redacción, sellos). Presión para actuar rápidamente. Negativas a establecer contacto cara a cara o por medios oficiales. Cada uno de estos elementos puede ser la punta del iceberg de un fraude bien estructurado. Cómo proteger a la empresa del fraude La clave para frenar este tipo de fraude es la validación. Toda oferta, solicitud o comunicación que provenga de una supuesta entidad financiera debe ser verificada a través de los canales oficiales de la institución. Además, es clave que las empresas: Capaciten a su personal sobre las nuevas formas de fraude. Establezcan un protocolo de validación para todas las comunicaciones financieras. Utilicen herramientas de monitoreo que detecten actividades sospechosas. Eviten compartir información confidencial por correo electrónico sin autenticación. Mantengan canales activos de verificación legal y contable. Apoyarse en aliados como DataCrédito Experian permite identificar comportamientos atípicos antes de que el fraude se concrete, especialmente si se utilizan sistemas de alertas y monitoreo transaccional.El costo oculto del fraude institucional Una empresa que es víctima de fraude por suplantación no solo pierde dinero. El daño reputacional puede ser igual o mayor. Además, muchas veces el fraude abre la puerta a investigaciones, sanciones regulatorias o pérdida de confianza con socios y aliados estratégicos. La suplantación, como modalidad de fraude, compromete todo el ecosistema empresarial, desde la gerencia hasta el cliente final. El fraude deja rastros que son costosos de limpiar y puede poner en pausa proyectos críticos por la necesidad de enfocarse en la recuperación. Conclusión La suplantación de entidades financieras es una de las formas más peligrosas del fraude moderno. Su éxito depende de parecer legítimo, de entrar por el canal de la confianza. Pero una vez dentro, el fraude puede causar daños profundos. Prevenirlo exige más que buena fe. Requiere protocolos, vigilancia y, sobre todo, una actitud activa frente al fraude. Cada empresa debe preguntarse: ¿estamos preparados para detectar una suplantación antes de que el daño ocurra? Hablar del fraude, anticiparse a sus formas y educar a todos los niveles de la organización es la mejor manera de defenderse. Porque un solo intento de fraude puede parecer insignificante, pero su impacto puede ser estructural

Los ataques digitales evolucionan rápidamente y se vuelven más sofisticados cada año. Entre ellos, el SIM Swap se ha convertido en uno de los fraudes más peligrosos para personas, compañías y sectores que dependen de la autenticación móvil. En Colombia, este ataque ha crecido a la par del aumento de transacciones digitales, billeteras móviles, accesos bancarios y validaciones por SMS, lo que lo convierte en una amenaza para empresas y usuarios. Comprender cómo funciona, por qué ocurre y cómo prevenirlo es una tarea clave para fortalecer los sistemas de seguridad y evitar posibles vulneraciones que pueden terminar en pérdidas económicas, robo de identidad y filtración de información sensible. Este delito se relaciona directamente con prácticas que atacan la confianza financiera, como los fraudes financieros, un tema ampliamente desarrollado en este análisis de Datacrédito Experian: ¿Qué son los fraudes financieros y cómo prevenirlos? ¿Qué es el SIM Swap? El SIM Swap (o duplicado de tarjeta SIM) es un tipo de fraude en el que un delincuente logra tomar control del número de teléfono móvil de una víctima. Para hacerlo, el atacante convence o engaña al operador de telefonía para emitir un duplicado de la SIM original, lo que permite que el teléfono del criminal reciba todas las llamadas y mensajes de la víctima. Esto se traduce en un riesgo crítico:Cuando un delincuente obtiene tu número, también obtiene tus códigos de verificación, notificaciones de seguridad, accesos a plataformas y hasta tu información financiera. El delito funciona porque muchas empresas (incluyendo bancos, plataformas de pago y servicios digitales) aún dependen de mensajes SMS como segundo factor de autenticación (2FA). Por esta razón, el SIM Swap es especialmente delicado: permite saltarse el sistema de seguridad sin necesidad de hackear una contraseña.} ¿Cómo funciona el SIM Swap? El SIM Swap utiliza técnicas de ingeniería social y manipulación para acceder al número de teléfono de la víctima. El proceso suele seguir estas etapas: 1. Recolección de información personal El delincuente obtiene datos como nombre completo, cédula, dirección o fecha de nacimiento. Esta información puede obtenerse por: Bases de datos filtradas Phishing o formularios falsos Información publicada en redes sociales Estafas telefónicas Malware en dispositivos En muchos casos, el SIM Swap inicia con otra modalidad de fraude, como el vishing, explicado en este artículo: ¿Qué es el vishing y cómo reconocerlo?. 2. Contacto con el operador móvil Con la información recopilada, el atacante se hace pasar por la víctima y solicita un “reemplazo” o “restauración” de su SIM, alegando pérdida o daño del celular. 3. Activación del duplicado de la SIM Una vez aprobada la solicitud fraudulenta, el operador desactiva la SIM original y activa la nueva tarjeta a nombre del criminal. 4. Control total del número A partir de ese momento, todas las llamadas y mensajes llegarán al delincuente, incluyendo: Códigos Autenticaciones bancarias Alertas de seguridad Recuperaciones de contraseña Notificaciones de plataformas 5. Acceso a cuentas y servicios El criminal puede restablecer contraseñas, ingresar a aplicaciones, mover dinero o tomar control de cuentas corporativas, aprovechando los códigos de verificación interceptados. En ataques complejos, este proceso puede complementarse con tácticas avanzadas como spoofing, phishing especializado o malware, temas relacionados con otros ataques digitales modernos: Cómo detectar y evitar ataques sofisticados ¿Cómo afecta el SIM Swap? El SIM Swap tiene un impacto profundo, tanto para individuos como empresas, y sus consecuencias pueden extenderse por meses o años: 1. Robo de cuentas bancarias Los delincuentes pueden realizar transferencias, pagos o retiros al interceptar códigos enviados por SMS. 2. Secuestro de cuentas digitales Plataformas como correo electrónico, redes sociales, billeteras digitales y servicios empresariales pueden ser vulneradas fácilmente. 3. Suplantación de identidad El criminal puede hacerse pasar por la víctima para cometer nuevas estafas o adquirir productos y servicios. 4. Acceso a información corporativa Si el número de teléfono está vinculado a cuentas de trabajo, se puede comprometer la seguridad de la empresa. 5. Daños reputacionales Una fuga de información o ataque digital puede afectar la confianza de clientes y aliados. 6. Pérdidas económicas Empresas y usuarios pueden perder dinero directamente o por costos de recuperación. 7. Manipulación de accesos críticos Si el número está asociado a accesos administrativos, el atacante podría tomar control de sistemas internos o herramientas de gestión. ¿Por qué roban tu número de teléfono? Los delincuentes buscan obtener tu número por una razón principal: es la llave de acceso a tus cuentas más importantes. Hoy en día, muchas plataformas usan el SMS como segundo factor de autenticación. Entre las razones más comunes están: Recuperar tu correo electrónico Cambiar la contraseña de tus redes sociales Acceder a tu banca digital Robar dinero de tus cuentas Interceptar comunicaciones privadas Usar tu identidad para cometer fraudes Acceder a cuentas empresariales vinculadas a tu línea telefónica Controlar tus servicios digitales y perfiles corporativos Tu número de teléfono es un activo crítico dentro de tu identidad digital. Por eso, protegerlo es prioritario. Cómo prevenir un ataque de SIM Swap Aunque el SIM Swap es un ataque complejo, sí existen medidas efectivas para reducir el riesgo: 1. Minimiza la exposición de tu información personal Evita publicar datos sensibles en redes sociales: fecha de nacimiento, número de cédula, dirección o nombres completos. 2. No compartas códigos ni claves por teléfono o SMS Ninguna entidad legítima solicita códigos de verificación por llamada ni por WhatsApp. 3. Activa métodos de autenticación más seguros Prioriza opciones que no dependan de SMS, como: Aplicaciones de autenticación (Google Authenticator, Authy, Microsoft Authenticator) Llaves de seguridad física (YubiKey) Biometría Tokens digitales corporativos 4. Configura alertas con tu operador móvil Muchos operadores permiten activar avisos cuando alguien intenta duplicar tu SIM. 5. Fortalece las contraseñas de tus cuentas principales Evita contraseñas obvias y activa siempre la verificación en dos pasos. 6. No permitas que terceros registren tu número en plataformas Evita ingresar tu número en formularios sospechosos. 7. Supervisa constantemente tus accesos digitales Si de repente pierdes señal sin motivo, podrías estar siendo víctima de un SIM Swap. Actúa rápido: comunícate con tu operador y revisa tus cuentas bancarias. 8. Educa a tus colaboradores En empresas, la mayor vulnerabilidad es el factor humano. Capacitar a los equipos evita que caigan en fraudes de ingeniería social. El impacto del SIM Swap en las empresas Para las compañías, el SIM Swap representa un riesgo estratégico, operacional y financiero. Su impacto puede ir más allá del robo de un dispositivo o acceso puntual. Entre los impactos más relevantes están: 1. Acceso a cuentas empresariales críticas Si un colaborador usa su teléfono personal para validar accesos corporativos, su línea se convierte en un punto de entrada al sistema. 2. Vulneración de información confidencial Accesos a correos electrónicos corporativos pueden exponer: Contratos Datos de clientes Bases de datos Documentos estratégicos Información financiera 3. Riesgo en procesos de autenticación Muchas empresas aún usan SMS para validar: Restablecimientos de clave Accesos administrativos Aprobaciones internas Autenticaciones de sistemas empresariales Esto abre una brecha de seguridad significativa. 4. Pérdidas económicas directas Fraudes financieros derivados del SIM Swap pueden comprometer recursos de la empresa. 5. Afectación reputacional Si un ataque compromete información de clientes, la marca puede enfrentar: Pérdida de confianza Sanciones regulatorias Investigaciones internas Retrocesos en adopción digital Riesgos SARLAFT 6. Riesgos legales y de cumplimiento Las empresas afectadas pueden enfrentarse a procesos relacionados con fallas en protección de datos o negligencia en ciberseguridad. 7. Ataques encadenados Un SIM Swap puede ser solo la puerta de entrada a ataques más complejos como: Business Email Compromise (BEC) Suplantación ejecutiva Fraudes internos Manipulación de transferencias Por esto, el SIM Swap es una amenaza crítica que todas las empresas deben incluir en sus protocolos de seguridad. Preguntas frecuentes 1. ¿Qué significa eSIM swap? El eSIM Swap es la versión del SIM Swap tradicional aplicada a dispositivos con eSIM (tarjeta SIM digital). En lugar de duplicar una tarjeta física, los delincuentes transfieren la eSIM a otro dispositivo, tomando control del número telefónico sin necesidad de una SIM física. 2. ¿Cómo protegerse del SIM swapping? Usa autenticación en dos pasos sin SMS. Limita la información personal en redes sociales. Configura PIN o clave adicional con tu operador móvil. No compartas códigos por llamadas ni mensajes. Activa alertas de cambios en tu línea. Protege tus cuentas con contraseñas fuertes y únicas. 3. ¿Es posible tener dos tarjetas SIM con el mismo número? No en condiciones normales. Pero eso es precisamente lo que intenta un SIM Swap: el delincuente obtiene un duplicado que reemplaza tu SIM original, lo que le permite controlar tu número mientras la tuya queda inactiva. 4. ¿Qué es swapping? En ciberseguridad, swapping se refiere al proceso de intercambiar o reemplazar un elemento por otro para engañar al sistema o tomar control de una cuenta. En el contexto de telefonía, es el acto de reemplazar la SIM legítima por una fraudulenta.

Protege tu empresa del fraude digital Un fraude financiero o una estafa financiera es un delito contra la propiedad de un patrimonio. Normalmente se dan en un entorno económico, ocasionando pérdidas monetarias a compañías, inversores y empleados. Existen múltiples tipos de fraude, dentro de los más comunes se encuentran: La anulación de facturas cobradas y venta de servicios que no son declarados en impuestos. Los pagos de sueldo a personal que no trabaja ni tiene ningún tipo de vinculación laboral con la empresa. Este tipo de actos mal intencionados han generado consecuencias nefastas tanto en empresas grandes como medianas y pequeñas. Muchas empresas no saben que han sido víctimas de un fraude y han vivido con ello, la falta de controles internos puede llevar a una empresa a que tengan o se generen malversaciones o desfalco de activos (desviar fondos con fines privados o particulares). Pero no solamente estos problemas afectan lo financiero, sino también muchos otros aspectos de tipo moral en la organización y de la ética que se maneja en cada una de ellas. Podría interesarte: ¿Qué es Sarlaft y cómo prevenir fraudes financieros? ¿El tamaño de la empresa afecta para ser propensa a fraudes?El tamaño de la empresa no influye. –El fraude no reconoce tamaños-, este se puede presentar en empresas grandes, medianas y pequeñas, incluso no reconoce ubicaciones geográficas, pueden ser víctimas tanto empresas nacionales como internacionales, todas pueden ser objeto de fraude en cualquier momento. En las empresas pequeñas el impacto del fraude es mayor, ya que por lo general no invierten en sus áreas de controles internos. Lo que permite una mayor posibilidad de sufrir en cualquier momento una estafa financiera. La detección de un fraude se ha convertido en una verdadera hazaña porque la persona que lo comete, posiblemente ya ha identificado ciertos elementos o debilidades dentro de la empresa. Principalmente, es porque esa persona identifica algún tipo de oportunidad para cometer dicho fraude. El individuo analiza internamente si en la empresa no hay supervisión ni ningún tipo de regulación que lo pueda detener. Esto se conoce como –Triángulo de la oportunidad del fraude-. También te puede interesar: ¿Qué es la lista Clinton? ¿Cómo impacta financieramente el fraude a las empresas?El primer impacto es el monto del fraude, esta acción causará un daño económico a la empresa, puesto que lo más perjudicado allí es el capital de la compañía y de los socios que la conforman. El segundo, son los costos que vienen asociados a ese fraude, si la empresa acude a especialistas para realizar auditorías forenses para detectar o descubrir la totalidad del fraude, juntando las evidencias necesarias para luego especificar la causa de este, son costos adicionales en los que debe cubrir la empresa. Por último, es el costo reputacional, es el más difícil de sobrellevar dado que los clientes que actualmente maneja la empresa y, en caso que detecten algunas irregularidades, posiblemente van a empezar a mirar a los otros competidores y en efecto esto causará su desprestigio. El impacto reputacional es el que logra tener mayor peso, es negativo ante la sociedad, empleados y trabajadores. Los accionistas pueden tomar determinaciones radicales como el no seguir invirtiendo en esa empresa, simplemente porque ven un riesgo. No se debería marcar la cultura de la permisibilidad en las empresas, sobre todo si el que lo permite es el mismo dueño, porque esto puede llevar a que los empleados tengan la intención de aplicar malas conductas. Hay que contar con un código de ética dentro de la empresa, de esta manera los empleados conocerán de primera mano cómo es el funcionamiento ético y profesional en la organización. Así, mediante una activa participación, se logrará establecer un ambiente sano dentro de la misma. Los fraudes empresariales pueden ser perpetrados tanto por personas internas como externas. Se tiene la idea que solamente al interior de la empresas es donde se cometen la mayoría de los fraudes, pero lo cierto es, que pueden llegar a confabularse algunos empleados internos de la empresa con personas externas para cometer algún tipo de fraude. Hacer una matriz de riesgos evita actividades ilícitas en la empresa. Entre más sea vulnerable el sistema de control dentro de las empresas, es más probable sufrir un evento de estas características. Cada organización debe tener su propio core, donde lo que se busca es estar monitoreando cuáles son esas actividades sensibles internamente dentro de la organización. Es por medio de sistemas o aplicativos digitales con los cuales permiten el seguimiento y prevención de fraudes, es un mecanismo esencial a tener en cuenta para la gestión organizacional. Por lo general, dentro de las prioridades de las empresas, casi nunca se contempla la implementación de mecanismos de control antifraude, la prioridad siempre ha sido la venta como también la producción, reducción de costos y expansión del negocio. Invertir en controles internos y adquirir herramientas tecnológicas para la prevención y detección de actividades ilícitas, debería ser una prioridad más que un gasto. Tenemos un plan acorde a tus necesidades: DataCrédito Experian Fraudes financieros más comunes en las empresas: La selección del personal es una gestión clave que todas las empresas deberían implementar al momento de contratar, donde no solo se evalúen sus conocimientos, sino también, sus valores morales y ética profesional para evitar fraudes. Vamos a explicar algunos de los más comunes: Los fraudes informáticos: Se pueden generar mediante correos electrónicos, donde lo que se busca es robar los datos personales como los datos bancarios. Algunos de ellos son malware y phising. El robo de identidad: Se trata de tomar los datos personales del titular de la tarjeta de crédito y simular ser esa persona para realizar algún tipo de compra o transacción bancaria. El fraude documental: Este fraude se produce cuando el empleado presenta una factura o un ticket que no cumple las condiciones para considerarse válido dentro de los estatutos de la organización. El fraude de tipo cronológico: Se trata de un tipo de fraude interno en el que los gastos presentados por el empleado no se ajustan a los límites marcados por las políticas de viaje de la empresa. Compra de artículos: En estos casos la infracción se comete cuando el empleado adquiere un producto sin autorización de la empresa, puede ir desde un cargador de celular hasta equipos de mayor valor económico. Presentación del gasto fuera de plazo: Se trata de un fraude en donde el empleado presenta sus notas de gastos o facturas fuera del plazo establecido por la empresa. La manipulación de capital social y patrimonio: Generalmente es realizada por administradores de recursos y con abuso de cargos de confianza. Fuga de información intencional: Esta fuga puede ser sobre la tecnología usada por la compañía, sobre sus transacciones, servicios y productos. Apropiación Ilícita: Puede ser de dinero, bienes o valores. Implemente un sistema de denuncia para que sus empleados puedan denunciar. ¿Cómo prevenir el fraude?La prevención es lo más importante para cualquier empresa, debido a que cualquier persona podría ingresar desde un computador y hackear toda la información para luego ser manipulada de manera fraudulenta y cometer cualquier tipo de estafa. Existen millones de formas de delinquir de manera fraudulenta. Es importante contar con medidas de protección contra el fraude. A continuación podrás encontrar medidas antifraude que pueden servirte a ti y a tu empresa como mecanismo de control: Realización de auditorías y controles tanto internas como externas. Implementación de códigos de ética empresariales. Controles del acceso de la información. Definición detallada de tareas, roles, responsabilidades, puestos, etc. Rotación laboral. Controles periódicos y sorpresivos. Contar con informantes entre el personal. Programas de capacitación. Selectividad y revisión de antecedentes del personal contratado y a contratar. Mantener un código ético para evitar el fraude. Existe un término muy conocido para determinar los tres impactos o motivos principales que pueden llevar a alguien a cometer un fraude, se conoce como “Diamante del Fraude” y se clasifica de la siguiente manera: La oportunidad: Se trata de encontrar el momento preciso para cometer el fraude, conociendo de manera exacta todas las debilidades de la empresa. La presión: Este comportamiento se puede ver reflejado cuando al empleado se le deposita el voto de confianza para que tenga en su poder tokens o claves financieras, donde pueda realizar algún tipo de transacción a su cuenta bancaria. Racionalización: Son aquellos pensamientos e impulsos que se generan desde la mente de la persona para llegar a cometer un fraude. Una idea muy común que puede rondar en la mente de la persona es “me lo merezco”, “no me subieron el sueldo”, “no tengo cómo pagar mis deudas”. ¡El fraude nunca deja de crecer! Hay que invertir en aplicativos digitales para el control, prevención y mitigación de su impacto negativo en la organización. Es por eso que para evitar ciertos tipos de fraude dentro de su empresa, primero debe estar seguro a quién le va a ofrecer su producto o servicio, y consultar una central de riesgo como DataCrédito Empresas.

Fraude interno: Qué es, cómo prevenirlo y controlarlo El fraude interno es uno de los riesgos más silenciosos, costosos y difíciles de detectar dentro de una organización. Afecta la liquidez, la reputación, los procesos y la estabilidad operativa de cualquier empresa, sin importar el tamaño o sector. En un entorno donde las amenazas evolucionan y los canales digitales crecen, fortalecer los controles internos y adoptar soluciones tecnológicas especializadas se volvió indispensable. Este artículo explica qué es el fraude interno, cuáles son sus riesgos y cómo prevenirlo con mecanismos de control, procesos estructurados y herramientas avanzadas de verificación, monitoreo y analítica. ¿Qué es el fraude interno? El fraude interno ocurre cuando un colaborador, contratista, proveedor o aliado con acceso a información, procesos o recursos de la empresa los usa de manera indebida con fines personales o para beneficiar a terceros. No es una situación aleatoria: se presenta cuando existen vacíos en los procesos, falta de supervisión o debilidades en los sistemas de control. En la mayoría de los casos, el fraude interno se clasifica en tres grandes categorías: Apropiación indebida de activos:Por ejemplo: desvío de inventarios, manipulación de gastos, uso personal de recursos, creación de proveedores ficticios o alteración de registros contables. Corrupción y sobornos:Se da cuando un empleado favorece decisiones internas a cambio de incentivos. Incluye sobornos para adjudicar contratos, modificar condiciones de compra o aprobar pagos. Fraude en información y documentos:Manipulación de datos, ajustes no autorizados, alteración de reportes financieros o modificaciones en sistemas con el fin de ocultar irregularidades. En todos los casos, el origen del fraude interno suele estar relacionado con dos factores: acceso privilegiado y ausencia de controles preventivos eficaces. Fraude en las empresas por falta de controles internos Una organización con procesos manuales, escasa trazabilidad o sin verificación de información es más vulnerable a sufrir pérdidas por fraude interno. Cuando la empresa no documenta ni estandariza sus flujos críticos, se generan oportunidades para manipular datos, ocultar transacciones, crear rutas paralelas de aprobación o ejecutar acciones sin supervisión. Las consecuencias de un fraude interno pueden ser graves: Pérdidas económicas directas: desvío de recursos, pagos duplicados, compras inexistentes o cobros fraudulentos. Impacto reputacional: pérdida de confianza de clientes, inversionistas y aliados. Riesgo legal y sanciones: incumplimiento regulatorio o responsabilidades civiles. Deterioro de la cultura organizacional: desmotivación del equipo y desconfianza interna. Distorsiones en la toma de decisiones: reportes financieros y operativos alterados afectan la estrategia del negocio. La falta de controles internos también dificulta la detección temprana de anomalías. Sin registros confiables, indicadores automatizados o procesos de verificación, las alertas pasan desapercibidas y el fraude puede extenderse durante meses o incluso años. Como parte de una gestión preventiva, fortalecer la cultura empresarial y la prevención de fraudes es clave para minimizar riesgos internos y promover prácticas más seguras dentro de todas las áreas de la organización. El riesgo de fraude interno El riesgo de fraude interno crece cuando una empresa presenta debilidades en sus procesos o confía en actividades manuales sin supervisión. En términos de riesgo corporativo, el fraude interno puede originarse por: Fallas en la segregación de funciones: una misma persona realiza todas las etapas de un proceso (crear, aprobar, ejecutar, auditar). Ausencia de monitoreo continuo: no se revisan movimientos inusuales, cambios en patrones o actividades fuera del horario habitual. Escaso control documental: uso de documentos no verificados, datos sin validar o archivos que no cuentan con procesos de autenticación. Cultura organizacional permisiva: falta de políticas claras sobre ética, conflictos de interés o denuncia de irregularidades. Accesos excesivos: perfiles sin restricciones en los sistemas, permisos que no se actualizan o cuentas activas de exempleados. Procesos manuales y sin trazabilidad: registros en hojas de cálculo, aprobaciones por correo, controles informales. En este tipo de escenarios, el riesgo no solo depende de la intención del colaborador: también surge del diseño del proceso. Una organización que no fortalece sus controles se expone a errores, manipulación o decisiones sin evidencia que comprometen el negocio. Además, mantener un buen perfil de crédito empresarial ayuda a fortalecer la transparencia financiera y a reducir comportamientos que puedan derivar en acciones fraudulentas dentro de la compañía. Control interno y fraude El control interno es el conjunto de políticas, prácticas, procesos, tecnologías y estructuras que una empresa implementa para administrar riesgos, garantizar la integridad operativa y proteger sus activos. Su función principal es asegurar que todas las actividades se ejecuten de manera transparente, verificable y alineada con los objetivos corporativos. Cuando el control interno es sólido, el fraude interno se vuelve más difícil porque: Reduce el acceso a información sensible solo a quienes lo necesitan. Exige evidencia documental y trazabilidad para cada transacción. Evita que una misma persona concentre varias etapas críticas. Facilita auditorías internas y externas con datos confiables. Permite identificar patrones atípicos y señales de alerta. Un sistema de control interno no se limita a establecer reglas. También implica cultura, capacitación y uso de herramientas tecnológicas que permitan verificar la identidad, validar la información en tiempo real y monitorear comportamientos inusuales dentro de la organización. Medidas de control interno para evitar fraudes Para disminuir el riesgo de fraude interno, las empresas deben establecer medidas prácticas y sostenibles, combinando políticas internas, supervisión y tecnología. Estas son algunas de las acciones clave: 1. Segregación de funciones Ninguna persona debe tener control total sobre actividades críticas. Separar responsabilidades en compras, pagos, inventarios, facturación y contabilidad es esencial para evitar manipulación. 2. Políticas claras y código de ética Debe existir un marco formal que defina conflictos de interés, sanciones, comportamientos prohibidos y protocolos para denunciar irregularidades. 3. Verificación documental y validación de terceros Antes de trabajar con proveedores, clientes o aliados, es fundamental validar su información. Para ello, soluciones como las de Datacrédito Experian permiten: Confirmar identidad de personas y empresas. Identificar alertas de riesgo. Validar información financiera y comercial. 4. Auditorías periódicas La revisión constante de transacciones y procesos permite identificar errores, inconsistencias o movimientos atípicos. Una auditoría interna preventiva es más efectiva que una correctiva. 5. Trazabilidad en los procesos Cada aprobación, modificación o transacción debe quedar registrada. Esto permite reconstruir el flujo en caso de incidentes, detectar duplicados y evitar actividades sin evidencia documental. 6. Actualización constante de perfiles de acceso Los roles en los sistemas deben corresponder al cargo actual del colaborador. Perfiles antiguos, cuentas sin uso o permisos excesivos representan riesgos de fraude. 7. Cultura de transparencia y denuncia Fomentar canales anónimos y seguros para reportar irregularidades es una de las herramientas más efectivas para identificar fraudes internos antes de que escalen. Entender mejor el fraude empresarial, su impacto y las estrategias de prevención permite dimensionar los riesgos reales y diseñar controles internos más completos y efectivos. El papel de la tecnología en la prevención del fraude interno La tecnología se ha convertido en uno de los elementos más determinantes para prevenir, detectar y controlar el fraude interno dentro de las organizaciones. A medida que los procesos empresariales se digitalizan y los flujos de información crecen, los riesgos también aumentan. Por eso, las compañías que integran soluciones basadas en datos, automatización y analítica avanzada logran reducir significativamente la exposición a actividades irregulares y fortalecen su capacidad de respuesta. Hoy, las herramientas tecnológicas permiten detectar anomalías en tiempo real, blindar procesos críticos y crear un ecosistema de control mucho más robusto que los métodos tradicionales. A continuación, se presentan las principales tecnologías que están transformando la gestión del fraude interno: 1. Verificación de identidad en tiempo real Los sistemas de validación digital permiten autenticar colaboradores, proveedores y terceros mediante múltiples capas de verificación. Con estas herramientas es posible: Confirmar la identidad de las personas antes de otorgar accesos o permisos. Validar documentos y datos clave de forma inmediata. Evitar suplantaciones y accesos no autorizados en flujos internos. La autenticación digital disminuye la probabilidad de que actores internos o externos manipulen información o ejecuten acciones bajo identidades falsas. 2. Analítica de datos y monitoreo continuo Las plataformas de analítica avanzada detectan comportamientos atípicos mediante modelos estadísticos, reglas de negocio y análisis histórico. Esto permite: Identificar movimientos que se salen del patrón habitual. Detectar actividades fuera de horario, aprobaciones duplicadas o transacciones inusuales. Generar alertas inmediatas para una respuesta rápida y oportuna. El monitoreo continuo convierte los datos operativos en un sistema de vigilancia que reduce los tiempos de detección y evita pérdidas mayores. 3. Automatización de procesos Digitalizar y automatizar flujos internos reduce la intervención manual en tareas sensibles. Esto genera beneficios como: Eliminación de errores humanos en actividades críticas. Trazabilidad completa sobre cada acción realizada. Auditorías más ágiles y completas gracias a registros automáticos. Reducción de oportunidades para la manipulación discrecional de información. La automatización convierte procesos vulnerables en flujos controlados, estandarizados y auditables. 4. Inteligencia Artificial y Machine Learning Las soluciones basadas en IA permiten analizar enormes volúmenes de datos y encontrar señales de riesgo que no serían visibles para un equipo humano. Estas tecnologías ayudan a: Predecir comportamientos que podrían derivar en fraude. Identificar correlaciones complejas entre acciones, accesos o transacciones. Generar modelos de riesgo más precisos y adaptados a la operación de cada empresa. Gracias al aprendizaje automático, los sistemas se vuelven más inteligentes a lo largo del tiempo, mejorando la capacidad de anticipar amenazas internas. 5. Integración con bases de datos confiables Los sistemas modernos se conectan a diversas fuentes de información internas y externas para validar datos antes de que entren en un proceso crítico. Esto permite: Confirmar que la información utilizada es válida, actualizada y verificada. Reducir inconsistencias en registros, compras, pagos, nómina o contratación. Evitar decisiones basadas en datos incompletos, manipulados o no auténticos. La integración de información confiable fortalece la transparencia, reduce la manipulación y minimiza riesgos en toda la cadena de operación. Cuando las compañías analizan a profundidad los costos del fraude financiero, se vuelve más claro por qué deben invertir en tecnología, automatización y monitoreo continuo para reducir pérdidas internas. Preguntas frecuentes ¿Qué son los fraudes internos? Son actos ilícitos cometidos por empleados, contratistas o personas con acceso a la empresa, que buscan obtener beneficios personales mediante el uso indebido de recursos, información o procesos internos. ¿Cuál es el fraude externo? Es el fraude cometido por personas ajenas a la organización, como clientes, proveedores o terceros, mediante suplantación, documentos falsos, engaños o manipulación de información para obtener un beneficio económico. ¿Qué es fraude y tipos? El fraude es cualquier acción deliberada destinada a engañar para obtener un beneficio. Sus tipos más comunes son: fraude interno, fraude externo, corrupción, suplantación de identidad y manipulación de información o documentos. ¿Qué es el delito interno? Es una conducta ilícita realizada dentro de la empresa por alguien que tiene acceso a sistemas, información o recursos, y que utiliza ese acceso para perjudicar a la organización. ¿Qué se considera robo interno? Es la apropiación no autorizada de bienes, dinero, inventarios, información o recursos de la empresa por parte de un empleado o persona con acceso interno.

El malware no es un problema exclusivo de “grandes corporaciones” ni de equipos obsoletos. Es, hoy, una de las causas más frecuentes de pérdidas económicas, interrupciones operativas y fraudes en PYMES y empresas en crecimiento. Cada archivo malicioso que entra (por correo, mensajería, USB o una app móvil) puede “abrir la puerta” a robo de información, suplantación de identidad, extorsión o a que tu infraestructura sea usada para atacar a terceros. Y en un entorno donde clientes y proveedores confían en tu disponibilidad y en la custodia de sus datos, una infección no solo afecta la caja: compromete relaciones, reputación y cumplimiento regulatorio. Este artículo explica, en lenguaje claro, qué es el malware, cómo se clasifica, ejemplos concretos, cómo opera y, sobre todo, cómo prevenirlo con prácticas alcanzables para cualquier empresa. A lo largo del texto encontrarás referencias para ampliar criterios de protección, cultura digital y prevención de fraude. Si quieres un panorama estructural de controles y buenas prácticas, te servirá repasar esta guía de seguridad digital: lo que toda empresa debe saber. Qué es malware “Malware” es un término paraguas para cualquier software malicioso diseñado con fines dañinos: infiltrarse, espiar, cifrar, destruir, secuestrar o desviar recursos de un sistema. Puede llegar como archivo adjunto, enlace, actualización falsa, app móvil, extensión de navegador o incluso como un script que se ejecuta en memoria sin dejar rastros evidentes en disco. Su objetivo no siempre es visible de inmediato. A veces el atacante prefiere persistir en silencio para observar, robar credenciales, mapear la red o esperar una fecha clave (por ejemplo, fin de mes) para maximizar impacto. Por eso, un endpoint “lento” o un servidor con “consumo de CPU inusual” pueden ser señales de compromiso y no simples problemas técnicos. Tipos de malware Aunque existen decenas de familias, reconocer las más comunes te ayudará a identificar comportamientos sospechosos y priorizar controles: Virus. Se adjuntan a archivos legítimos; al abrirlos, se ejecutan y pueden propagarse a otros documentos o máquinas compartiendo recursos en red. Suelen corromper archivos y degradar el rendimiento. Gusanos (worms). No requieren intervención del usuario para propagarse. Se aprovechan de vulnerabilidades y “saltan” de equipo a equipo, saturando redes y servicios. Troyanos. Se camuflan como software legítimo para que el usuario los ejecute. Abren “puertas traseras” para control remoto, instalación de otros módulos o exfiltración de datos. Ransomware. Cifra información y exige un pago por la clave. A menudo, además, exfiltra datos para doble extorsión (“paga o publicamos los archivos”). Es crítico contar con respaldos fuera de línea. Spyware y keyloggers. Espían actividad, capturan pantallas y registran teclas para robar credenciales, números de tarjetas o información sensible. Adware malicioso. Inunda de anuncios e instala extensiones que manipulan resultados, inyectan scripts y pueden abrir la puerta a otras infecciones. Rootkits. Ocultan procesos y archivos maliciosos a nivel del sistema, dificultando su detección y eliminación. Botnets y backdoors. Convierten tus equipos en “zombis” controlados desde un centro de comando, usados para spam, DDoS o fraude automatizado. Cryptojacking. Secuestra poder de cómputo para minar criptomonedas, elevando el consumo de energía y degradando el rendimiento. Fileless malware. Vive en memoria y abusa de herramientas legítimas del sistema (living-off-the-land), complicando su detección por antivirus tradicionales. Ejemplos de malware Contabilidad bajo secuestro. Un correo con “factura pendiente” instala ransomware en el equipo del área financiera. Se cifran bases de datos contables y backups conectados; la operación se detiene en cierre de mes. Sin copias desconectadas, la recuperación se complica. Troyano bancario en ventas. Un ejecutable disfrazado de “actualización de catálogo” roba cookies y credenciales de banca empresarial. El atacante inicia transferencias fraccionadas fuera de horario. Spyware en dirección. Una extensión “grupal” de productividad solicita permisos amplios en el navegador; luego extrae documentos estratégicos del drive corporativo. Cryptojacking en servidores. Una aplicación expuesta sin parches permite la instalación de un minero. Los costos de nube se disparan y servicios críticos sufren latencia. Ataque dirigido con ingeniería social. Un mensaje personalizado (nombre, cargo, proveedor real) persuade a un gerente para abrir un adjunto con macros maliciosas. Este patrón encaja con lo descrito en spear-phishing: qué es y cómo afecta a las empresas: ataques precisos que elevan la tasa de engaño. Cómo funciona el malware Aunque las técnicas varían, muchas infecciones siguen un ciclo similar: 1) Entrega. Llega por correo, mensajería, descargas, sitios comprometidos o dispositivos removibles. Los atacantes combinan engaños con urgencia y verosimilitud. En móviles, los mensajes SMS o llamadas que buscan que instales apps fuera de tiendas oficiales son frecuentes; por eso conviene conocer los riesgos de smishing y vishing. 2) Ejecución y explotación. El usuario abre el archivo, permite macros o la app explota una vulnerabilidad sin intervención. A partir de ahí, descarga módulos adicionales. 3) Persistencia. Modifica claves de registro, tareas programadas, extensiones o servicios para ejecutarse en cada reinicio. 4) Movimiento lateral. Busca credenciales y accesos compartidos para pasar de un equipo a otro, escalar privilegios y llegar a activos de mayor valor (servidores, ERPs, respaldos). 5) Acciones en el objetivo. Cifrar, robar, capturar teclas, insertar reglas en correo, iniciar transferencias, manipular precios o desactivar controles. 6) Comunicación encubierta. Reporta a un servidor de comando y control. Puede usar canales cifrados o servicios legítimos para camuflar tráfico. Entender este flujo te ayuda a colocar controles por capas: filtrar la entrada, evitar ejecución indebida, detectar persistencia, limitar privilegios, segmentar redes y monitorear salida. El malware como herramienta del fraude El malware es un habilitador de fraudes financieros y de identidad. Permite: Robo de credenciales para tomar cuentas (ATO) y aprobar pagos no autorizados. Intercepción de tokens o redirección de segundos factores si el dispositivo está comprometido. Manipulación de transacciones: cambiar beneficiarios, montos o referencias en transferencias o portales. Captura de información personal para construir identidades sintéticas o suplantar clientes ante terceros. Automatización: botnets que prueban combinaciones de usuario/clave o llenan formularios de crédito con datos robados. El fraude moderno no se limita a convencernos por teléfono o correo: mezcla ingeniería social, malware, credenciales filtradas y automatización para incrementar la tasa de éxito y reducir costos del atacante. De ahí la importancia de conectar la defensa técnica con procesos (segregación de funciones, doble aprobación, límites por monto) y personas (conciencia, entrenamiento y respuesta ordenada). Cómo prevenir el malware Ningún control único resuelve el problema. Lo efectivo es un enfoque en capas que combine tecnología, procesos y cultura. Estas prácticas, priorizadas, elevan significativamente tu nivel de protección: 1) Reduce superficie de ataque. Actualiza sistemas y aplicaciones (parches), elimina software innecesario, deshabilita macros por defecto y bloquea ejecución desde carpetas temporales y unidades removibles. Mantén una lista blanca de aplicaciones permitidas para puestos críticos (contabilidad, tesorería, TI). 2) Mínimo privilegio y separación de funciones. Cuentas de usuario sin permisos de administrador. Accesos por rol, con caducidad y revisiones periódicas. Para pagos, exige doble aprobación y dispositivos separados para banca. 3) Autenticación robusta. Activa MFA en todo (correo, VPN, SaaS, ERP). Prioriza tokens de hardware o aplicaciones autenticadoras frente a SMS cuando sea posible. 4) Protección de endpoints y correo. Usa EDR/antivirus con detección conductual, filtrado de adjuntos y enlaces, y sandboxing. En correo, aplica políticas DMARC, SPF y DKIM para reducir suplantación. 5) Segmentación y copias de seguridad 3-2-1. Segmenta la red para limitar el movimiento lateral. Mantén 3 copias, en 2 medios, 1 fuera de línea o inmutable. Prueba la restauración con frecuencia (backup no probado = backup que no existe). 6) Monitoreo y analítica. Registra eventos de seguridad, correlaciónalos y genera alertas ante comportamientos anómalos (inicio de sesión fuera de horario, elevación de privilegios, exfiltración). Aquí aporta el enfoque de prevención de fraude: el poder del análisis de datos para encontrar patrones inusuales. 7) Gobierno de dispositivos móviles. MDM/EMM para políticas de seguridad en smartphones: cifrado, bloqueo, borrado remoto, apps aprobadas, versiones mínimas. 8) Proveedores y terceros. Evalúa riesgos en acceso de consultores y software de terceros; usa cuentas individuales, vigencia limitada y monitoreo. Un proveedor comprometido puede convertirse en “caballo de Troya”. 9) Cultura y simulación. La gente decide si hace clic o no. Entrena con casos reales, micro-cápsulas y simulaciones periódicas. Conecta la ciberhigiene con una educación financiera enfocada en reducir el riesgo digital: reconocer fraudes también es una competencia financiera. 10) Plan de respuesta. Define qué hacer ante una sospecha: aislar equipos, revocar accesos, notificar, activar respaldos, comunicar a clientes si aplica y documentar. Practícalo. La diferencia entre incidente y crisis es muchas veces la velocidad de reacción. Impacto del malware en las empresas El impacto se mide en dinero, tiempo y confianza: Financiero. Costos de recuperación, horas de soporte, servicios forenses, multas, extorsiones, aumento de primas de seguro, oportunidades de venta perdidas por indisponibilidad. Operativo. Paradas de producción, colas en servicio al cliente, retrasos en despachos, re-trabajos y migraciones forzadas. Legal y reputacional. Notificaciones a afectados, sanciones por protección de datos, deterioro de marca, pérdida de contratos. Estratégico. Competidores que avanzan mientras te recuperas; equipos internos que se queman atendiendo la contingencia. La buena noticia: el impacto se reduce drásticamente cuando existe un plan y se combinan controles técnicos con verificación de identidad robusta al abrir cuentas, modificar datos sensibles o autorizar transacciones. Si necesitas fortalecer esta capa, revisa nuestras soluciones de fraude e identidad para validar clientes sin fricción innecesaria y prevenir suplantaciones que suelen acompañar incidentes de malware. Preguntas frecuentes ¿Qué es el malware y ejemplos? Es software malicioso que busca dañar, espiar o secuestrar sistemas. Ejemplos: ransomware que cifra la base contable, troyanos que roban credenciales bancarias, spyware que captura pantallas, gusanos que se propagan por la red y cryptojacking que usa tus servidores para minar criptomonedas. ¿Qué es un malware? Es cualquier programa o código diseñado con intención dañina. A diferencia de un bug (error), el malware persigue un objetivo: robar información, extorsionar, tomar control o degradar servicios. Puede ocultarse como archivo legítimo, script en memoria o app móvil. ¿Qué es el malware y cómo se elimina? Ante una sospecha: aísla el equipo (red), no lo apagues si necesitas forense, ejecuta un escaneo con herramientas EDR/antivirus actualizadas, revoca credenciales, restaura desde backups desconectados si hay cifrado, parchea vulnerabilidades y monitorea accesos anómalos. En infecciones complejas, la ruta más segura es reinstalar desde medios confiables y rotar todas las claves relacionadas. ¿Cuáles son los 5 tipos de malware? Una lista corta y útil: virus, gusanos, troyanos, ransomware y spyware. En la práctica verás más variantes (adware malicioso, rootkits, botnets, cryptojacking, fileless), pero con estos cinco ya cubres los comportamientos más frecuentes. Con una estrategia por capas (gente, procesos y tecnología), el malware deja de ser un golpe de suerte para el atacante y se convierte en un riesgo gestionado por tu organización. El objetivo no es “no tener incidentes”, sino reducir la probabilidad, acortar el tiempo de detección y minimizar el impacto cuando ocurran. Y eso se logra con orden, disciplina y decisiones informadas.

La suplantación y el robo de identidad dejaron de ser incidentes aislados: hoy son un riesgo operativo diario que impacta ventas, reputación y flujo de caja. Los atacantes combinan ingeniería social, credenciales filtradas y documentos falsos para entrar por donde menos se espera. Un solo acceso indebido puede escalar a pedidos, reembolsos o cambios de datos sensibles. El costo ya no es solo financiero; también afecta la confianza del cliente y la relación con aliados. Prevenir exige método, velocidad y una mirada integral de riesgo. La buena noticia es que existe un camino claro para blindarse sin frenar el negocio. Empieza por políticas simples y entrenamiento continuo, sigue con verificación escalonada por riesgo y cierra con monitoreo en tiempo real de comportamientos y relaciones. La tecnología adecuada (biometría con prueba de vida, MFA y orquestación inteligente) reduce el fraude con mínima fricción. Un plan de respuesta claro convierte minutos en diferencia entre tentativa y pérdida. Con disciplina y datos, tu empresa puede vender más con identidad segura. Sigue leyendo para saber más. ¿Qué es la Suplantación de Identidad? Es cuando un actor malicioso se hace pasar por otra persona para realizar acciones en su nombre: abrir cuentas, solicitar créditos, cambiar datos de contacto, retirar dinero o acceder a información sensible. La suplantación puede apoyarse en datos reales (filtrados o “pescados”) o falsos (documentos adulterados), y suele mezclarse con ingeniería social para engañar a colaboradores o clientes. Robo de Identidad: Una Amenaza Creciente para las Empresas El robo de identidad es el uso no autorizado de datos personales para obtener un beneficio. En empresas, ocurre cuando un tercero se hace pasar por un cliente, proveedor o colaborador. Se materializa en créditos abiertos a nombre de terceros sin autorización. También en compras con cuentas comprometidas o credenciales filtradas. Y en cambios de datos o de titularidad dentro de canales de servicio y soporte. Cada incidente arrastra costos directos: pérdidas, contracargos y horas de atención. También costos indirectos: daño reputacional, retrabajo operativo y posibles sanciones. La amenaza siempre está presente, por lo que conviene anticiparse con verificación robusta, monitoreo y respuesta rápida. Formas de Robo de Identidad Phishing y smishing: enlaces y mensajes que imitan marcas para robar credenciales. Vishing: llamadas que presionan para “verificar” códigos o contraseñas. Malware/Keyloggers: capturan lo que se escribe y lo envían al atacante. Fugas de datos: accesos indebidos a bases internas o de terceros. Documentos falsos o alterados: cédulas, extractos, certificaciones. Account Takeover (ATO): toma de cuenta con credenciales reales pero por un impostor. Robo de Datos e Identidad: Cómo Afecta la Seguridad Empresarial Un solo incidente puede habilitar efecto dominó: acceso a más sistemas, pedidos falsos, cambio de topes y aprobaciones irregulares. El impacto se amplifica si no hay segregación de funciones, doble factor y monitoreo de comportamiento. Para crecer con control, integra prevención de fraude al gobierno de riesgo de crédito; aquí tienes líneas prácticas en cómo gestionar el riesgo crediticio y crecer. Cómo se Puede Evitar el Robo de Identidad en una Empresa Políticas y cultura: guías simples de qué verificar, cómo, y en qué casos escalar; simulacros de phishing y protocolo de respuesta. Verificación escalonada por riesgo: menos fricción en operaciones de bajo valor y más pruebas en altas (documento + selfie, reto-respuesta, firma reforzada). Reglas vivas: alertas por cambios de dispositivo/ubicación, montos inusuales, múltiples intentos fallidos o datos incoherentes. Ciclo de vida completo: valida al inicio (onboarding) y monitorea después (cambios de datos sensibles, métodos de pago, direcciones). Cómo Proteger los Datos de Clientes y Empleados contra el Robo de Identidad Menos es más: recolecta y guarda solo lo necesario, con cifrado en tránsito y reposo. Accesos con MFA: clave + factor adicional (biometría/OTP). Segmentación y registros: cada consulta deja trazabilidad; revisa accesos privilegiados. Gestión de terceros: cláusulas y auditorías de seguridad a proveedores que manejan datos. Planes de respuesta: si algo falla, quien llama, qué se bloquea, a quién se notifica y cómo se comunica al afectado. Tecnologías para Prevenir el Robo de Identidad en las Empresas Biometría (huella, rostro, voz) con prueba de vida: robusta para altas y transacciones sensibles; conoce el panorama local en autenticación biométrica en Colombia. Señales comportamentales: distingue humano legítimo vs. bot o impostor. Orquestación por riesgo: eleva o baja verificación según contexto. Monitoreo continuo: relaciones y patrones que cambian con el tiempo. Cuando necesites un stack listo para producción, integra nuestras soluciones de fraude e identidad en onboarding, pagos y servicio. Preguntas frecuentes ¿Qué hacer si te roban tu identidad? Bloquea y cambia contraseñas (correo, banca, redes). Activa MFA. Contacta a tus entidades financieras para congelar productos, desconocer transacciones y emitir nuevas tarjetas/credenciales. Reporta el incidente ante las autoridades competentes y solicita constancia del caso. Vigila tu historial crediticio y activa alertas de movimientos; notifica a las empresas con las que tienes relación para que apliquen controles adicionales. Guarda evidencia (capturas, correos, números, fechas) para seguimiento y reclamaciones. ¿Qué tan grave es el delito de robo de identidad? ¿Cuándo se considera suplantación de identidad? Es grave porque afecta patrimonio, reputación y datos personales. Se considera suplantación cuando alguien utiliza tus datos o credenciales para hacerse pasar por ti (abrir productos, autorizar operaciones, acceder a sistemas) sin tu consentimiento, ya sea con información robada, manipulada o generada fraudulentamente.¿Qué es el delito de suplantación de identidad? Es la acción de atribuirse la identidad de otra persona para obtener un beneficio o causar un daño, utilizando medios engañosos (documentos falsos, contraseñas robadas, ingeniería social). En el entorno empresarial, suele materializarse en originación de créditos, compras, retiros o cambios de titularidad.

Cuando una persona escribe, desplaza el mouse, sostiene el celular o navega por una app, deja un “patrón” único. La biometría comportamental captura ese patrón en tiempo real para confirmar identidades y detectar anomalías sin pedir contraseñas extra ni interrumpir la experiencia. Por eso hoy es clave en prevención de fraude, autenticación continua y seguridad transaccional. Aquí aprenderás más de esta tecnología. Qué es la biometría comportamental Es una técnica de identificación que analiza cómo interactúa un usuario con un dispositivo o sistema: velocidad y ritmo de tecleo, presión y trayectoria al tocar la pantalla, ángulos del teléfono, acelerómetro, hábitos de navegación y cientos de microseñales. No observa “quién eres” físicamente (rostro, huella), sino cómo te comportas al usar tus canales. Para construir un programa integral, combínala con políticas y controles descritos en seguridad digital: lo que toda empresa debe saber. Cómo funciona la biometría comportamental El sitio o app recoge señales de interacción de forma pasiva; los algoritmos las convierten en un perfil estadístico (“huella” de uso) y comparan cada sesión en tiempo real contra ese patrón. Si la desviación es alta, el sistema eleva el nivel de verificación (por ejemplo, solicita una prueba adicional). Este enfoque facilita detectar desviaciones tempranas y activar protocolos antes de que el fraude se concrete; aquí tienes pautas para reconocer señales tempranas de fraude. Aplicaciones de la biometría comportamental Onboarding remoto: identifica formularios automatizados, pegado masivo de datos o patrones de bot. Autenticación continua: comprueba que, tras el login, quien usa la sesión sigue siendo el titular. Pagos y transferencias: eleva fricción cuando percibe coerción o automatización. Account takeover (ATO): alerta si el “cómo” de uso no coincide con el histórico, aunque la contraseña sea correcta. Fraude interno: visibiliza accesos atípicos en sistemas críticos. Para diseñar una estrategia integral, apóyate en esta guía de cómo prevenir fraudes en las empresas. Beneficios de la biometría comportamental en la seguridad La principal ventaja es el equilibrio entre seguridad y experiencia. Al operar en segundo plano: Reduce falsos positivos al sumar contexto de uso. Disminuye fricción: menos retos adicionales para clientes de bajo riesgo. Aporta detección temprana de bots, malware y uso por terceros. Mejora analítica de riesgo para equipos antifraude y cumplimiento. Cómo la biometría comportamental ayuda a prevenir el fraude Los atacantes pueden robar credenciales, pero replicar el patrón humano de interacción es mucho más difícil. Esta capa revela scripting, emuladores, suplantaciones “silenciosas” y cambios de comportamiento bajo presión. En operaciones de alto riesgo se orquesta con verificación documental/biométrica y con soluciones de fraude e identidad para elevar aún más la certeza. El futuro de la biometría comportamental en la lucha contra el fraude La próxima generación será más simple y segura a la vez. Los modelos serán más precisos y se entrenarán sin sacar los datos del dispositivo (así se cuida la privacidad). Además, tomarán en cuenta señales del teléfono o computador y aplicarán reglas que cambian según el riesgo de cada acción. Podrán detectar ataques coordinados al ver patrones que se repiten entre canales (web, app, call center), reconocer señales típicas de ingeniería social (pausas extrañas, clics guiados) y decidir automáticamente cuándo dejar pasar, pedir una verificación extra o bloquear. Todo estará conectado con las herramientas de casos, las listas de riesgo y el puntaje de cada transacción, para que la señal comportamental no trabaje aislada, sino dentro de un circuito completo de respuesta: alerta → verificación adicional → bloqueo selectivo → aprendizaje del modelo. Y se medirá con números claros: pérdida evitada, menos falsos positivos y mejor experiencia del usuario, para justificar la inversión y crecer con buen gobierno. Biometría comportamental y su impacto en la seguridad frente al fraude Implementada como parte de un programa integral, reduce pérdidas por ATO, phishing y malware sin sacrificar la experiencia. El impacto real aparece cuando se integra con monitoreo transaccional, reglas por riesgo, educación del usuario y una mesa antifraude que toma decisiones rápidas basadas en datos. La verdadera diferencia aparecerá cuando la biometría comportamental se implemente con ética y diseño centrado en la persona: privacidad desde el origen, mínima recolección de datos, consentimiento claro y pruebas periódicas contra sesgos. A nivel operativo, define un tablero de gobierno (pérdida evitada, fricción, tasa de aprobación, revisiones manuales) y protocolos de contingencia si el modelo falla. Involucra a riesgos, jurídico, producto, UX y servicio desde el inicio, comunica en lenguaje simple qué verificas y por qué, ofrece alternativas de verificación cuando el riesgo lo permita y mantén human-in-the-loop para casos sensibles. Con ese marco, esta tecnología deja de ser una “capa invisible” y se convierte en una promesa visible de confianza: menos fraude, mejor experiencia y una reputación que se fortalece con cada interacción. Preguntas frecuentes ¿Qué detecta el examen de biometría? En seguridad digital, puede detectar automatización (bots, scripts), suplantación con credenciales robadas, coacción o uso por terceros y accesos atípicos respecto al histórico del titular. (Ojo: en medicina “biometría” puede referirse a exámenes de laboratorio y no a verificación de identidad.) ¿Qué es la biometría en psicología? Es la medición de respuestas fisiológicas y conductuales para entender procesos mentales y emocionales (p. ej., seguimiento ocular, variabilidad cardíaca, respuesta galvánica, patrones de interacción). En ciberseguridad, esas mismas señales conductuales se aplican para distinguir a un usuario legítimo de un impostor. ¿Cuáles son los tres tipos de biometría? Fisiológica o estática: huella, rostro, iris, venas. Comportamental o dinámica: voz, tecleo, uso del mouse, forma de sostener el móvil, marcha. Multimodal: combinación de varias anteriores para elevar precisión y reducir falsos positivos.