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Conoce nuestra herramienta práctica: checklist de evaluación de riesgo crediticio. Accede al checklist registrándote y fortalece la toma de decisiones en ventas a crédito. 👉 Acceder al checklist En Colombia, crecer vendiendo a crédito puede ser una ventaja competitiva o un riesgo que se come tu margen si no tienes visibilidad sobre a quién le das plazo, cupo y condiciones. Lo mismo pasa cuando incorporas nuevos proveedores, cierras alianzas o aumentas exposición con clientes actuales: la decisión correcta no depende de intuición, sino de información confiable, monitoreo y controles que te permitan evaluar el riesgo de forma consistente. Por eso, cada vez más compañías están invirtiendo en soluciones empresariales enfocadas en gestión del riesgo: herramientas que ayudan a vender a crédito con más seguridad, prevenir fraude, cumplir requerimientos normativos y fortalecer la cartera. La diferencia entre “tener datos” y “tomar decisiones” está en contar con una plataforma que convierta señales en acciones: aprobar, ajustar condiciones, monitorear cambios y reaccionar a tiempo. Si tu empresa ya decidió implementar este tipo de herramientas, este artículo te guía por los componentes clave que deberías exigirle a una solución: cómo evarluar el riesgo, cómo vender a crédito sin comprometer caja y cómo integrar una gestión integral que reduzca pérdidas y mejore la productividad comercial. Si buscas una implementación ágil con acompañamiento, entra aquí y solicita una asesoría: Conoce las soluciones empresariales de DataCrédito Experian y solicita asesoría. ¿Qué son las soluciones empresariales? Las soluciones empresariales (en el contexto de riesgo y crédito) son herramientas diseñadas para que las compañías tomen decisiones informadas sobre clientes, proveedores y socios. Su objetivo principal es reducir la incertidumbre y permitir que el crecimiento sea rentable, especialmente cuando necesitas vender a crédito o trabajar con terceros que impactan tu operación. En la práctica, estas soluciones empresariales suelen integrar capacidades como: Evaluación de riesgo crediticio para definir cupos, plazos y políticas de crédito. Validación y verificación para reducir suplantación y inconsistencias. Monitoreo continuo de cambios relevantes en terceros (alertas, deterioro, señales tempranas). Soporte a cumplimiento y trazabilidad de decisiones. Insumos para cartera y gestión de recaudo. Lo importante es que una solución empresarial no sea solo “consulta”, sino un sistema que ayude a evaluar el riesgo y a operar reglas de negocio: a quién apruebas, con qué condiciones, cómo reduces fraude y cómo proteges la caja sin frenar ventas. La importancia de evaluar el riesgo crediticio La mayoría de problemas de cartera no empiezan en la cobranza: empiezan cuando se aprueba un cupo sin criterios claros o cuando se mantiene el mismo plazo a un cliente que viene deteriorándose. Evaluar el riesgo crediticio es el paso que evita que el crecimiento se convierta en mora. ¿Por qué es tan relevante? Protege el flujo de caja: vender más no sirve si cobras tarde o no cobras. Mejora el margen: reduces pérdidas por incobrables y costos operativos de gestión. Aumenta la productividad comercial: el equipo de ventas cierra con más seguridad y reglas claras. Evita concentración de riesgo: no dependes de pocos clientes con alta exposición. Una empresa que logra evaluar el riesgo de forma sistemática puede asignar condiciones inteligentes: plazos según perfil, cupos escalonados, anticipos cuando aplique y límites de exposición por sector o tipo de cliente. Es una forma concreta de hacer que vender a crédito sea una estrategia de crecimiento, no una apuesta. Cómo vender a crédito de forma segura Vender a crédito de forma segura no significa “negar más”, sino aprobar mejor. El objetivo es equilibrar conversión comercial con control de riesgo, con decisiones rápidas y defendibles. Un enfoque efectivo suele incluir: Política de crédito por segmentosSegmenta clientes según nivel de riesgo: bajo, medio, alto. Define condiciones por segmento: cupo, plazo, anticipo, garantías. Reglas claras de aprobaciónDefine umbrales para aprobar automáticamente. Define cuándo se requiere revisión adicional o verificación extra. Cupos progresivosEmpieza con cupos controlados y aumenta según comportamiento de pago. Evita exposición alta desde el primer pedido. Revisión periódicaNo basta con evaluar una vez. Ajusta condiciones según desempeño e indicadores de deterioro. Aquí es donde las soluciones empresariales marcan la diferencia: te permiten vender a crédito con menor fricción y con decisiones consistentes en todas las áreas, sin depender de “criterios personales” o presiones del cierre de mes. Y, sobre todo, te permiten evaluar el riesgo con un estándar replicable. Prevención del fraude en las empresas El fraude no solo es un problema de bancos: también golpea a empresas que venden a crédito, entregan mercancía, habilitan servicios por suscripción o gestionan onboarding digital. Los casos más frecuentes en negocios incluyen suplantación, información falsa, documentación adulterada, creación de “clientes fantasma” y apropiación de cuentas. Por eso, dentro de una estrategia moderna, las soluciones empresariales deben incluir mecanismos para: Validar identidad y consistencia de datos. Detectar señales de suplantación antes de aprobar cupos. Disminuir fraudes operativos (entrega a terceros, cambios de datos sin autorización). Proteger canales digitales (registros masivos, comportamientos anómalos). Cuando conectas prevención del fraude con decisión de crédito, el resultado es directo: puedes vender a crédito con menor exposición a pérdidas que no provienen de “mala intención de pago”, sino de engaño desde el inicio. También aporta trazabilidad: si necesitas justificar por qué aprobaste o rechazaste, tendrás criterios claros, no suposiciones. Cumplimiento normativo y gestión del riesgo Hoy, la gestión de riesgo es un tema financiero y de cumplimiento. Dependiendo del sector, tu empresa puede necesitar: Evidencia de debida diligencia sobre terceros. Trazabilidad de decisiones (por qué se aprobó o negó un cupo). Controles para prevenir fraude y proteger datos. Gestión responsable de información y acceso por roles. Las soluciones empresariales robustas ayudan a que el proceso sea “auditable”: políticas documentadas, reglas aplicadas de manera uniforme, historial de decisiones y monitoreo continuo. Esto no solo reduce riesgo legal y reputacional, también mejora la eficiencia: el equipo deja de armar “casos manuales” cada vez que alguien pide una aprobación excepcional. En otras palabras, evaluar el riesgo dejó de ser un trámite para convertirse en un sistema que protege la operación y permite escalar sin perder control. Y si estás creciendo con ventas a plazo, la combinación de cumplimiento + riesgo se vuelve un requisito para vender a crédito de manera sostenible. Monitoreo de clientes y proveedores Una evaluación inicial ayuda, pero el verdadero riesgo aparece con el tiempo: cambios en hábitos de pago, deterioro financiero, picos de endeudamiento, señales de alerta o variaciones del comportamiento. El monitoreo permite que tu empresa reaccione antes de que el problema explote. ¿Qué se puede lograr con un buen monitoreo? Detectar señales tempranas para ajustar cupos y plazos. Identificar clientes que necesitan gestión preventiva (antes de la mora). Reconocer proveedores con riesgo de incumplimiento que puede afectar tu cadena. Mantener actualizada la evaluación de socios o aliados estratégicos. Cuando el monitoreo se integra a tu política de crédito, se vuelve un ciclo continuo: evarluar el riesgo → decidir condiciones → monitorear → ajustar. Esa dinámica es exactamente lo que hace que soluciones empresariales bien implementadas se traduzcan en menos pérdidas y mejores decisiones sin frenar ventas. Recuperación de cartera como parte del riesgo La recuperación de cartera no debería ser el “plan B” cuando ya es tarde. De hecho, una gestión integral considera la cartera como una extensión natural del riesgo: lo que apruebas hoy define lo que vas a cobrar mañana. Una estrategia madura conecta: Aprobación con criterio (para no llenar la cartera de alto riesgo). Seguimiento de comportamiento (para actuar antes de la mora). Segmentación de recaudo (no todos los clientes se gestionan igual). Priorización por impacto (cobrar primero donde hay mayor exposición y probabilidad de recaudo). Aquí, las soluciones empresariales aportan valor porque permiten segmentar por señales de riesgo, historial y cambios recientes. El equipo de cartera deja de operar “a ciegas” y puede priorizar esfuerzos donde realmente importa. Si tu meta es vender a crédito con crecimiento rentable, la recuperación de cartera no es un área separada: es un componente del mismo modelo para evaluar el riesgo. Beneficios de una gestión integral del riesgo Cuando implementas una gestión integral con soluciones empresariales, el impacto se nota en resultados operativos y financieros. Los beneficios más relevantes para empresas que necesitan vender a crédito o evaluar terceros son: Decisiones más rápidas sin sacrificar control (menos fricción, más productividad). Menos pérdidas por mora, incobrables y fraude. Cartera más saludable con políticas consistentes y monitoreo preventivo. Mejor negociación con proveedores y aliados gracias a información sólida. Menos reprocesos internos (aprobaciones claras, reglas estandarizadas, trazabilidad). Escalabilidad real: puedes crecer en volumen sin depender de revisiones manuales para todo. Pasar de evaluaciones aisladas a una gestión integral te permite evaluar el riesgo de forma constante, vender a crédito con más seguridad y sostener el crecimiento sin comprometer caja. Cierra el siguiente paso con acompañamiento Si ya estás decidido a implementar una solución para evaluar riesgo y fortalecer tus ventas a plazo, lo más eficiente es hacerlo con una herramienta diseñada para operación empresarial y con acompañamiento en la definición de reglas, políticas y uso. Entra aquí y solicita asesoría para implementar soluciones empresariales enfocadas en vender a crédito con menor riesgo y evaluar el riesgo de forma integral: Solicita una asesoría con DataCrédito Experian.

Publicado: Febrero 2, 2026 por DataCrédito Experian

Tomar decisiones comerciales “a ciegas” ya no es una opción cuando vendes a crédito, negocias con proveedores estratégicos o te asocias con terceros. Un impago, una cadena de incumplimientos o una relación comercial con un actor de alto riesgo puede afectar caja, inventario, reputación y hasta la continuidad del negocio. Por eso, cada vez más empresas incorporan el score crediticio como una señal clave para evaluar a clientes, proveedores o socios antes de firmar contratos, otorgar cupos, definir plazos de pago o aprobar entregas. Y cuando además complementas ese análisis con herramientas empresariales diseñadas para decisión, como MiDecisor, pasas de la intuición a un proceso claro, auditable y escalable. En este artículo te explicamos cómo funciona el score crediticio, qué lo influye en Colombia, y cómo usarlo para vender a crédito con menor riesgo, validar identidad y reducir fraude, y tomar decisiones comerciales más rápidas con soluciones como score crediticio y MiDecisor. ¿Qué es el score crediticio? El score crediticio es un puntaje que resume, en una cifra, el nivel de riesgo crediticio de una persona o empresa según su historial y comportamiento financiero. En términos simples: ayuda a estimar qué tan probable es que cumpla sus obligaciones en los tiempos acordados. Para las empresas, el score crediticio no se trata de “adivinar el futuro”, sino de usar información objetiva para: Priorizar clientes con mejor perfil de pago. Ajustar cupos, plazos o anticipos según riesgo. Detectar señales tempranas de deterioro. Reducir el margen de error al aprobar ventas a crédito. El valor del score crediticio está en que convierte múltiples variables (hábitos de pago, niveles de endeudamiento, antigüedad, comportamiento reciente, etc.) en una lectura rápida para decisión. ¿Para qué sirve el score crediticio en las empresas? En un contexto empresarial, el score crediticio se convierte en un insumo estratégico para áreas comerciales, financieras, cartera, riesgos y compras. Sirve para optimizar crecimiento con control. Usos comunes del score crediticio en empresas: Venta a crédito más rentableDefinir cupos por cliente.Establecer plazos (15/30/45/60 días) según riesgo. Decidir cuándo pedir anticipo o garantías. Gestión de cartera y recaudoPriorizar acciones de cobranza.Detectar quién podría entrar en mora. Ajustar estrategias antes de que el problema escale. Evaluación de proveedoresMedir riesgo de interrupción por problemas financieros.Evitar dependencia de proveedores con alta probabilidad de incumplimiento. Negociar condiciones con más información. Análisis de socios o aliadosReducir riesgo reputacional y financiero. Sustentar decisiones ante comités o auditorías. Cuando integras score crediticio y MiDecisor en tu operación, estos usos dejan de ser casos puntuales y se vuelven parte de un proceso de decisión continuo. ¿Cómo conocer el score crediticio de clientes y proveedores? Conocer el score crediticio de clientes y proveedores requiere hacerlo de manera correcta: con enfoque empresarial, sustentable y alineado a la normativa de protección de datos aplicable. En la práctica, las empresas lo consultan para soportar decisiones de crédito, contratación o relacionamiento comercial. Un camino efectivo suele incluir: Definir la política interna de evaluación: qué umbrales aceptas, qué condiciones cambian según riesgo (cupo, plazo, anticipo). Establecer el momento de consulta: onboarding comercial, aprobación de crédito, renovación anual, incrementos de cupo, señales de alerta. Complementar el score con variables de negocio: historial contigo, ticket promedio, recurrencia, industria, estacionalidad. Si quieres implementar esto de forma rápida y con acompañamiento, aquí tienes un paso directo para avanzar: Solicita una asesoría de MiDecisor Empresas con DataCrédito Experian y evalúa cómo usar score crediticio y MiDecisor en tus decisiones comerciales. Score crediticio en Colombia En Colombia, el score crediticio se construye a partir de información relacionada con el comportamiento de pago y el historial financiero reportado en el sistema. Para empresas, esto es especialmente relevante porque permite estandarizar evaluaciones en un mercado donde muchas operaciones se soportan en crédito comercial. Además, el score crediticio en Colombia es útil en sectores donde: Hay ventas frecuentes a crédito (distribución, consumo masivo, construcción, insumos). Existen cadenas de suministro complejas. El riesgo de mora se dispara por ciclos económicos o estacionalidad. Se requieren procesos ágiles para aprobar cupos sin frenar ventas. Lo clave es no ver el score crediticio como el único indicador, sino como una pieza central dentro de una evaluación integral. De nuevo: la combinación score crediticio y MiDecisor destaca porque ayuda a convertir ese análisis en una decisión accionable. Información que influye en el score crediticio El score crediticio se ve impactado por distintos factores que reflejan disciplina de pago, capacidad de endeudamiento y consistencia en el tiempo. Aunque el peso exacto puede variar según el modelo, hay elementos que suelen ser determinantes: Historial de pagos: si paga a tiempo, con mora, o si hay incumplimientos. Moras recientes: señales actuales suelen pesar más que eventos muy antiguos. Nivel de endeudamiento: qué tan comprometida está su capacidad de pago. Uso del crédito: comportamiento con cupos y productos. Antigüedad del historial: estabilidad y experiencia crediticia. Diversidad de obligaciones: mezcla y manejo de diferentes compromisos. Consultas o actividad reciente: picos de solicitudes pueden ser señal de estrés financiero (dependiendo del contexto). Para una empresa, entender qué influye en el score crediticio permite diseñar mejores reglas: no es lo mismo una mora aislada antigua que un patrón reciente de atrasos. Y ahí es donde score crediticio y MiDecisor te ayudan a pasar de “ver el puntaje” a “tomar una decisión consistente”. Consulta el score crediticio para vender a crédito con menor riesgo Vender a crédito impulsa crecimiento, pero también puede convertirse en el principal riesgo de caja. La diferencia entre una cartera sana y una cartera problemática suele estar en cómo apruebas cupos y cómo administras condiciones desde el inicio. Buenas prácticas para usar el score crediticio en ventas a crédito: Segmenta por niveles de riesgo (bajo/medio/alto) y define condiciones por segmento. Automatiza reglas: por ejemplo, cupo inicial limitado para perfiles con poca historia y aumento progresivo con buen comportamiento. Define “señales de alerta”: cambios de score, moras recientes, deterioro acelerado. Integra el score con tu información interna: historial de compras, devoluciones, reclamos, frecuencia. Esto te permite crecer sin regalar plazos, sin “adivinar” y sin depender de decisiones subjetivas por presión comercial. Información integral para evaluar clientes, proveedores y socios En el mundo real, una decisión de negocio rara vez depende de un solo dato. Por eso, el score crediticio debería acompañarse de una visión más integral: Capacidad y estabilidad: consistencia en el comportamiento. Riesgo de incumplimiento: probabilidad estimada de atraso o no pago. Alertas y cambios: señales de deterioro o mejora. Identidad y consistencia de datos: para evitar suplantaciones o registros falsos. Cuando adoptas un enfoque de score crediticio y MiDecisor, el beneficio es que puedes centralizar señales y estandarizar el criterio de evaluación para diferentes áreas (comercial, compras, riesgos, cartera) sin fricción. Analiza hábitos de pago y probabilidad de incumplimiento El score crediticio funciona mejor cuando lo entiendes como una lectura de hábitos, no como una etiqueta fija. Hay perfiles que pagan bien pero se tensionan en ciertos periodos; otros tienen buen score pero muestran señales recientes de deterioro. Para aterrizarlo a decisiones concretas, enfócate en: Hábitos de pago: puntualidad, frecuencia de mora, severidad de los atrasos. Tendencia: ¿mejora o empeora en los últimos meses? Probabilidad de incumplimiento: qué tan probable es que entre en mora según señales históricas y recientes. Consistencia: estabilidad vs. picos de riesgo. Esto se traduce en acciones simples pero poderosas: Ajustar plazos antes de que el cliente se atrase. Pedir anticipos en operaciones específicas de mayor riesgo. Evitar concentrar exposición en un solo tercero. Proteger tu margen sin frenar el cierre de ventas. Valida identidad y reduce el fraude en tus negocios Un riesgo creciente en procesos comerciales es el fraude por suplantación: alguien se hace pasar por un cliente real, usa información robada o crea identidades falsas para obtener cupos, mercancía o servicios. Por eso, además de evaluar el score crediticio, muchas empresas incorporan validaciones de identidad y consistencia para: Verificar que quien solicita el cupo es quien dice ser. Reducir el riesgo de “clientes fantasma”. Evitar entregas a terceros no autorizados. Proteger el canal digital y los procesos de onboarding. Aquí, integrar score crediticio y MiDecisor en tu operación ayuda a que el crecimiento comercial no se convierta en una puerta abierta al fraude, especialmente si vendes por canales no presenciales o con alta rotación de clientes. Toma decisiones de negocio con soluciones empresariales Si ya estás decidido a implementar una solución para evaluar terceros, el objetivo no debería ser “consultar por consultar”, sino montar un proceso que te dé velocidad, control y trazabilidad. En ese punto, lo más valioso es contar con una herramienta que: Se adapte a tu política de riesgo. Acelere aprobaciones sin saturar al equipo. Permita decisiones consistentes, incluso con múltiples sedes o fuerzas comerciales. Escale contigo a medida que crece la cartera y el volumen de clientes. La diferencia entre una operación “reactiva” y una operación “proactiva” es tener un método claro para decidir, y ahí score crediticio y MiDecisor se vuelve un componente de productividad, no solo de riesgo. Implementa un proceso de evaluación más ágil y seguro: solicita una asesoría de MiDecisor Empresas con DataCrédito Experian y descubre cómo integrar score crediticio y MiDecisor para aprobar cupos, evaluar proveedores y decidir con menor incertidumbre.

Publicado: Febrero 2, 2026 por DataCrédito Experian

La digitalización aceleró el crecimiento de productos financieros, comercios electrónicos y servicios por suscripción, pero también elevó el nivel de los ataques. Hoy, el reto no es solo detectar un intento de fraude, sino identificarlo a tiempo sin frenar la experiencia de los usuarios legítimos. Ahí es donde entra la inteligencia del dispositivo: una capa de análisis que permite entender qué tan confiable es el dispositivo desde el que alguien intenta registrarse, iniciar sesión o realizar una transacción. Cuando se combina con otras señales (identidad, comportamiento, redes, patrones), se convierte en una herramienta clave para reducir pérdidas, mejorar la conversión y fortalecer la confianza. ¿Qué es la inteligencia del dispositivo? La inteligencia del dispositivo es el conjunto de técnicas que recolectan, correlacionan y evalúan señales de un dispositivo (móvil, computador, tablet) para estimar su nivel de riesgo. No se trata solo de “ver el modelo del celular”, sino de construir un entendimiento más completo del entorno desde donde ocurre una acción: registro, login, cambio de contraseña, compra, solicitud de crédito, etc. En la práctica, la inteligencia del dispositivo ayuda a responder preguntas como: ¿Este dispositivo es nuevo para este usuario o ya tiene historial? ¿Las señales del equipo son consistentes o parecen manipuladas? ¿El dispositivo está asociado a eventos sospechosos previos? ¿El contexto de conexión (red, ubicación aproximada, configuración) tiene patrones típicos de fraude? Para equipos de riesgo, cumplimiento y seguridad, el valor está en que permite pasar de reglas aisladas a un enfoque de correlación: más contexto, mejor decisión. Por eso, cada vez más organizaciones adoptan estrategias de fraude e inteligencia del dispositivo como un componente estable del control antifraude. ¿Cómo funciona la inteligencia del dispositivo? Aunque cada solución puede variar, la lógica general suele seguir este flujo: Captura de señales (telemetría) Se recolectan señales técnicas y contextuales del dispositivo y la sesión: configuración del navegador, sistema operativo, características del hardware, consistencia del entorno, señales de integridad, red, entre otras. Normalización y “perfilado” Las señales se depuran y estandarizan para evitar ruido (por ejemplo, diferencias menores de configuración) y poder comparar “manzanas con manzanas”. Construcción de un identificador o huella Sin depender de un solo dato, se crea un identificador probabilístico del dispositivo que ayuda a reconocerlo incluso si cambian variables superficiales. Correlación con historial y patrones Se compara el dispositivo con eventos pasados: registros, intentos fallidos, cambios de credenciales, chargebacks, rechazos, reportes internos, etc. Scoring y decisión Con base en reglas, modelos o ambas cosas, se asigna un nivel de riesgo y se decide: permitir, bloquear o pedir verificación adicional (MFA, biometría, validación de identidad, etc.). Este enfoque es poderoso porque el fraude rara vez se “delata” con una única señal. Lo que realmente marca la diferencia es cómo se combinan las señales y cómo se integran al flujo de negocio. De nuevo: fraude e inteligencia del dispositivo funciona mejor cuando se conecta con una estrategia completa de prevención. Riesgos que permite identificar la inteligencia del dispositivo La inteligencia del dispositivo es especialmente útil para detectar riesgos que suelen pasar desapercibidos cuando solo miramos datos de identidad o reglas básicas. Algunos de los más comunes: Dispositivos “nuevos” en momentos críticos: por ejemplo, un primer login desde un dispositivo nunca visto justo antes de transferir fondos o cambiar datos sensibles. Inconsistencias del entorno: señales que no “cuadran” entre sí (configuraciones extrañas, cambios bruscos, comportamientos atípicos del dispositivo). Automatización y bots: intentos masivos de registro, fuerza bruta, credential stuffing o pruebas de tarjetas. Emulación y entornos virtualizados: fraudes que se ejecutan en emuladores, máquinas virtuales o entornos diseñados para evadir controles. Reincidencia: el mismo dispositivo (o uno altamente similar) aparece en múltiples intentos sospechosos, incluso con identidades diferentes. Anillos de fraude: dispositivos o señales correlacionadas que se conectan a redes de actividad coordinada. En pocas palabras, ayuda a detectar el “cómo” del ataque, no solo el “quién dice ser”. Y ahí está una de las razones por las que muchas compañías priorizan fraude e inteligencia del dispositivo en sus evaluaciones de herramientas antifraude. Prevención del fraude en la apertura de cuentas La apertura digital de cuentas y productos (onboarding) es uno de los puntos más atacados, porque es donde se materializa el fraude de identidad y la creación de cuentas para actividades ilícitas. Con inteligencia del dispositivo, puedes reforzar el onboarding de forma inteligente: Filtrando intentos sospechosos desde el inicio, antes de que entren a flujos costosos (validaciones, llamadas, revisión manual). Reduciendo fricción en usuarios legítimos, porque el dispositivo confiable aporta “evidencia” adicional para autorizar sin pedir más pasos. Detectando patrones de registros en cadena, típicos de granjas de cuentas o bots. Un enfoque práctico es diseñar el onboarding con “niveles”: Riesgo bajo → flujo ágil (menos pasos). Riesgo medio → verificación adicional. Riesgo alto → bloqueo o revisión. Si tu objetivo es bajar pérdidas sin sacrificar conversión, vale la pena evaluar soluciones donde fraude e inteligencia del dispositivo se combine con verificación de identidad y analítica para tomar decisiones en segundos. Si estás buscando una visión más completa sobre cómo enfrentar el fraude en canales digitales, entra aquí y revisa opciones y enfoques: Conoce más sobre soluciones contra el fraude. Protección frente a la apropiación de cuentas La apropiación de cuentas (Account Takeover o ATO) ocurre cuando un atacante logra entrar a una cuenta real: roba credenciales, intercepta códigos, hace ingeniería social o usa bases filtradas para probar combinaciones (credential stuffing). Y como el usuario ya existe, el fraude puede verse “legítimo” si solo miras datos básicos. Aquí la inteligencia del dispositivo aporta una ventaja clara: reconocer cambios de contexto. Señales típicas de riesgo de ATO donde ayuda fraude e inteligencia del dispositivo: Login desde un dispositivo nunca visto, con un patrón de navegación distinto. Cambios inmediatos de contraseña, correo o número de teléfono. Múltiples intentos fallidos desde dispositivos distintos. Acciones sensibles justo después del primer acceso: agregar beneficiarios, cambiar cuenta bancaria, solicitar crédito, redimir puntos, etc. Una buena práctica es usar inteligencia del dispositivo como “gatillo” para autenticación adaptativa: Si el dispositivo es confiable → login simple. Si el dispositivo es nuevo o riesgoso → MFA, biometría o validación reforzada. Si hay patrón de ataque → bloqueo + monitoreo. Esto reduce fricción donde no se necesita, y la concentra donde sí importa. Inteligencia del dispositivo en el ciclo de vida del cliente Un error común es pensar la inteligencia del dispositivo solo para onboarding. En realidad, su mayor retorno suele aparecer cuando se aplica a lo largo del ciclo de vida: Registro / vinculación Detecta automatización, granjas de cuentas, inconsistencias y señales de entorno sospechoso. Inicio de sesión Identifica ATO, credential stuffing, dispositivos nuevos en momentos críticos. Transacciones y acciones sensibles Autoriza o desafía según el riesgo (step-up authentication), reduciendo fraude sin matar la conversión. Cambios de perfil Protege actualizaciones de datos críticos (teléfono, email, dirección, cuenta bancaria), donde el fraude suele buscar “tomar control”. Reclamos y post-venta Aporta evidencia adicional para investigar incidentes y entender patrones (sin depender de un solo indicador). Cuando este monitoreo es continuo, la estrategia de fraude e inteligencia del dispositivo deja de ser reactiva y se vuelve preventiva: aprende de señales pasadas, detecta recurrencias y ajusta decisiones. Inteligencia del dispositivo como parte de una estrategia antifraude Para que la inteligencia del dispositivo realmente funcione, debe integrarse como una pieza del rompecabezas, no como un “plugin” aislado. Una estrategia robusta suele incluir: Verificación de identidad y validación de documentos (según el caso de uso). Señales del dispositivo (inteligencia del dispositivo). Analítica de comportamiento (cómo navega, tiempos, secuencias, patrones). Modelos / reglas adaptativas (para no depender de reglas estáticas que el fraude aprende a evadir). Orquestación de decisiones (permitir / desafiar / bloquear en tiempo real). Monitoreo y mejora continua (retroalimentación con casos confirmados). En términos prácticos, vale la pena evaluar soluciones que permitan: Implementación rápida (sin fricciones técnicas innecesarias). Cobertura de casos de uso clave: onboarding, ATO, transacciones. Explicabilidad (que el equipo de riesgo entienda por qué se tomó una decisión). Integración con tus flujos actuales (KYC, CRM, core, antifraude, etc.). Si quieres explorar una solución enfocada en fraude, identidad y señales avanzadas (incluida la inteligencia del dispositivo) para fortalecer tu estrategia, revisa esta opción: Explorar CrossCore para prevención de fraude y verificación. Preguntas frecuentes ¿La inteligencia del dispositivo reemplaza la verificación de identidad? No. La complementa. La verificación de identidad responde “quién es”, mientras que la inteligencia del dispositivo aporta señales sobre “desde dónde” y “qué tan confiable es el entorno”. ¿Afecta la experiencia del usuario? Bien implementada, suele mejorarla: reduce fricción en usuarios confiables y concentra validaciones extra solo cuando el riesgo lo amerita (autenticación adaptativa). ¿Sirve para empresas con pocos fraudes? Sí, especialmente si tu operación depende de canales digitales y buscas evitar que el fraude escale. Es más eficiente prevenir que reaccionar cuando el problema ya impacta ingresos o reputación. ¿En qué procesos se ve más valor? Onboarding digital, inicio de sesión y acciones sensibles (cambios de datos, pagos, transferencias, redención de beneficios). ¿Por qué se habla tanto de fraude e inteligencia del dispositivo hoy? Porque los ataques se volvieron más sofisticados y automatizados. Las señales del dispositivo ayudan a detectar patrones coordinados y reincidencias que no se ven solo con datos de identidad.

Publicado: Febrero 2, 2026 por DataCrédito Experian

El término open finance (finanzas abiertas) suena cada vez más en conversaciones de innovación, fintech y banca, pero su fondo es bastante simple: se trata de un modelo en el que las personas y las empresas pueden autorizar que su información financiera se comparta de forma segura y estandarizada entre entidades, para acceder a productos más competitivos, personalizados y eficientes. En Colombia, el avance de open finance viene acompañado de hoja de ruta regulatoria, estándares de seguridad, y un reto clave que define su adopción: la confianza. De hecho, mediciones recientes muestran que una parte importante de la población todavía no reconoce el concepto; por ejemplo, un informe citado en medios indica que 56% de los colombianos no ha escuchado sobre “Open Finance” o “Finanzas Abiertas”. A continuación, te dejamos una guía para entender qué es open finance, cómo está tomando forma en Colombia, qué tendencias se vienen y por qué puede impactar la inclusión financiera. Qué significa Open Finance Open finance es un modelo que permite a los usuarios autorizar el acceso seguro a su información financiera para que entidades y proveedores de servicios desarrollen soluciones más ágiles, personalizadas y competitivas. Suele describirse como una evolución del “open banking”: mientras el open banking se enfoca en datos bancarios, open finance amplía el alcance a más tipos de información y productos. Puede abarcar datos relacionados con créditos, ahorros, pensiones, inversiones, seguros e incluso ámbitos como facturación electrónica y cuentas por cobrar y por pagar. Un punto esencial: en open finance el usuario mantiene el control, porque decide qué comparte, con quién y para qué (consentimiento previo y con finalidad definida). Si quieres ampliar la base conceptual y el alcance del modelo, puedes revisar este artículo de referencia: Open Finance: innovación y oportunidades financieras. Cómo Funciona Open Finance en Colombia En Colombia, open finance se está construyendo como un ecosistema donde interactúan varios actores bajo estándares y reglas de intercambio de datos, con especial énfasis en la seguridad y la autorización del titular. 1) El principio que lo habilita: consentimiento del titular La Superintendencia Financiera ha enfatizado que las finanzas abiertas se basan en que el consumidor es el dueño de sus datos y autoriza qué se comparte, bajo estándares tecnológicos y de ciberseguridad. En el marco normativo más reciente, el sistema de finanzas abiertas se define como un conjunto de normas, estándares e infraestructuras para permitir el acceso y suministro estandarizado de datos a terceros, con el objetivo de ofrecer productos o servicios al titular; y se incorporan conceptos como autorización (consentimiento previo, expreso e informado). 2) Interoperabilidad: conexión por APIs (sin que el usuario “mande pantallazos”) La idea central es que los sistemas puedan conectarse mediante APIs estandarizadas, de modo que la información fluya de forma segura y trazable. Esta interoperabilidad aparece como característica clave. 3) Roles típicos del ecosistema El decreto sobre el sistema de finanzas abiertas introduce definiciones para entender “quién hace qué”, incluyendo figuras como “proveedor de datos”, “tercero receptor de datos” y “titular” (persona natural o jurídica). 4) Regulación y hoja de ruta (voluntario → obligatorio) La SFC ha señalado que la Circular Externa 004 de 2024 establece estándares tecnológicos y de seguridad para un sistema voluntario de finanzas abiertas, y que la Ley 2294 de 2023 (PND) introduce el derecho a la portabilidad financiera y un esquema obligatorio. En línea con ese tránsito, el proyecto normativo que modifica el Decreto 2555 de 2010 define objetivos del sistema como promover inclusión financiera, competencia e innovación, interoperabilidad, protección del titular y seguridad/confianza. Tendencias del Open Finance Aunque el concepto es el mismo, la manera como se implementa cambia rápido. Estas son tendencias que están marcando el camino de open finance en Colombia: Open finance como infraestructura “base” del mercado Más que una función extra, se perfila como infraestructura para que nuevos servicios se construyan encima: agregadores de cuentas, originación de crédito más precisa, productos modulares y experiencias integradas. Modelos basados en valor percibido (no solo en tecnología) Los reportes y análisis coinciden en que el reto no es únicamente técnico; la adopción depende de que el usuario entienda el beneficio y confíe en el uso correcto de sus datos. Por ejemplo, estudios citados por medios remarcan que el principal desafío es el conocimiento/educación y la confianza. Más datos, mejores decisiones (especialmente para crédito) Una promesa fuerte de open finance es que, con autorización, se puedan usar datos (incluida información transaccional) para calcular perfiles crediticios más ajustados y ofrecer mejores condiciones. Convergencia con pagos inmediatos y experiencias “sin fricción” Medios especializados han planteado que, tras avances en infraestructura de pagos, las finanzas abiertas se consolidan como una gran apuesta para 2026, conectando información transaccional y de pagos con soluciones más personalizadas. Estándares de seguridad y ciberseguridad como requisito (no como “plus”) La SFC ha reiterado que el intercambio debe operar bajo altos estándares tecnológicos, seguridad y ciberseguridad, y con cumplimiento de normas de protección de datos y habeas data. Ejemplos de Open Finance Para aterrizar open finance sin jerga, aquí van ejemplos comunes (algunos ya existen como aproximaciones; otros se vuelven más potentes a medida que el sistema se estandariza): Vista unificada de finanzas Una app (autorizada por ti) consolida tus productos en distintas entidades: cuentas, tarjetas, créditos y seguros, para darte una visión completa y alertas útiles. Crédito más rápido y más ajustado a la realidad Con tu autorización, una entidad puede evaluar datos más amplios (por ejemplo, comportamiento de ingresos/gastos), y ofrecer un producto con mejores condiciones que un modelo que “solo ve” una parte de tu vida financiera. Para empresas: financiación basada en flujo de caja Una pyme autoriza compartir datos de facturación, cuentas por cobrar y pagos para que un tercero ofrezca cupos o productos ajustados a la operación real (no solo a garantías). Comparación y portabilidad Open finance facilita escenarios donde el usuario compara opciones y, en el futuro, porta información histórica y dinero entre entidades (la SFC ha descrito fases que avanzan hacia comparación/agregación de productos y portabilidad). ¿Cómo Mejora Open Finance la Experiencia Financiera? Cuando funciona bien, open finance mejora experiencia por tres razones: 1) Menos trámites, más decisiones informadas Si la información puede compartirse con autorización y bajo estándares, se reduce la repetición de procesos manuales: formularios eternos, certificaciones repetidas, validaciones redundantes. 2) Productos personalizados (no “promedios”) El DataBlog de DataCrédito Experian destaca que open finance habilita servicios personalizados, mayor transparencia y eficiencia al reducir tiempos y costos. 3) Control y transparencia para el usuario El usuario puede saber quién accede y para qué; y, en modelos bien diseñados, gestionar o revocar autorizaciones. La SFC también ha mencionado la importancia de que los consumidores puedan actualizar o revocar las autorizaciones otorgadas. Open Finance y su Impacto en la Inclusión Financiera Uno de los argumentos más repetidos a favor de open finance es su potencial de ampliar inclusión financiera, especialmente para quienes tienen historial limitado o “invisible” en ciertos modelos tradicionales. En el plano normativo, el sistema de finanzas abiertas declara como objetivo explícito promover la inclusión financiera, junto con competencia, innovación y bienestar financiero. Desde la perspectiva de impacto, medios que recogen hallazgos de estudios señalan que el modelo puede ayudar a obtener mejores condiciones de crédito y productos personalizados, y que la disposición a compartir datos crece cuando el beneficio percibido es claro (por ejemplo, acceder a productos a los que hoy no se accede). En términos simples, open finance puede aportar a inclusión financiera cuando: Permite construir perfiles con más contexto (con autorización) Reduce barreras de información para originar crédito Habilita productos de bajo costo y digitales para segmentos que antes quedaban por fuera Impulsa competencia (más oferentes pueden diseñar propuestas de valor) El Futuro de Open Finance El futuro de open finance en Colombia se va a definir por cómo el ecosistema resuelve tres grandes frentes: 1) Confianza y educación del usuario Si más de la mitad de las personas no reconoce el término, el desafío no es solo “lanzar APIs”: es explicar, con claridad, qué se comparte, para qué, y cómo se protege. 2) Estándares, interoperabilidad y capacidad tecnológica La SFC ha reconocido retos como seguridad de la información, capacidad tecnológica de las entidades y necesidad de una regulación clara y progresiva. 3) Gobernanza de datos y protección del titular El decreto enfatiza principios como transparencia, seguridad y privacidad, calidad de la información e interoperabilidad, además de la facultad exclusiva del titular para autorizar accesos. En conjunto, el escenario sugiere que open finance va a crecer en la medida en que demuestre un intercambio de valor tangible: mejores condiciones, procesos más rápidos, productos más justos y una experiencia donde el control realmente esté en manos del usuario. Para ampliar con más detalle el alcance, características y beneficios del modelo, puedes consultar nuevamente este recurso: Open Finance: innovación y oportunidades financieras.

Publicado: Enero 26, 2026 por DataCrédito Experian

La historia de crédito de una empresa es un insumo de confianza. En la práctica, influye en cómo te evalúan bancos, aliados, proveedores y hasta algunos clientes cuando negocias plazos, cupos o condiciones comerciales. Por eso, consultar tu historia de crédito con cierta regularidad te ayuda a anticiparte: entender qué obligaciones aparecen registradas, cómo se ve tu comportamiento de pago y si hay señales que convenga atender antes de que afecten una negociación o una aprobación. En DataCrédito Experian te lo resumimos de forma clara: revisar periódicamente la historia de crédito de tu empresa es importante para entender las obligaciones financieras y acceder a mejores opciones de financiación. ¿Qué es la historia de crédito? La historia de crédito es el registro del comportamiento de pago y del estado de las obligaciones financieras asociadas a una empresa. En otras palabras: reúne información sobre cuentas, obligaciones, cumplimiento, moras (si las hubo) y el estado general de esas relaciones crediticias a lo largo del tiempo. Es útil pensarlo como una “trayectoria”: no solo muestra una fotografía del momento, sino un historial que permite entender hábitos, consistencia y evolución. Y eso importa porque, cuando una entidad o un tercero evalúa a tu empresa, normalmente no se fija en un único dato, sino en el patrón: qué tan estable ha sido el cumplimiento y qué tan ordenadas están las obligaciones. Beneficios de consultar la historia de crédito de tu empresa Consultar la historia de crédito tiene beneficios muy concretos para el negocio, especialmente cuando estás comparando opciones de financiación, ajustando políticas internas o fortaleciendo controles. En la página de DataCrédito Experian se destacan tres beneficios principales: saber cómo se ve tu empresa frente al sistema financiero, tener control de las obligaciones y prevenir/detectar posibles fraudes. A partir de eso, estos son impactos que suelen notarse rápido: Mejores negociaciones: cuando conoces tu situación, negocias con datos y puedes justificar condiciones (plazos, cupos, garantías). Menos sorpresas: reduces el riesgo de enterarte tarde de una mora registrada, una obligación duplicada o un error de reporte. Decisiones financieras más estratégicas: alineas tu crecimiento (compras, expansión, contratación) con tu capacidad. Más orden interno: tu equipo financiero trabaja con un mapa claro de obligaciones abiertas/cerradas y prioridades. Saber cómo se ve tu empresa frente al sistema financiero Uno de los motivos más importantes para revisar la historia de crédito es entender cómo te ve el sistema financiero (y, en general, quienes usan esa información para tomar decisiones). Esa “percepción” puede influir en: Aprobación de créditos o cupos Tasas y plazos ofrecidos Requisitos de documentación Agilidad del proceso (cuando hay inconsistencias, normalmente todo se vuelve más lento) Conocer cómo se ve tu empresa frente al sistema financiero ayuda a generar más y mejores oportunidades de acceso al crédito. Esto te permite prepararte antes de sentarte a negociar. Por ejemplo, si planeas pedir un crédito para capital de trabajo, revisar tu historia de crédito con anticipación te da margen para corregir inconsistencias, organizar soportes o priorizar pagos que pueden mejorar tu perfil. Tener control sobre las obligaciones financieras de tu empresa A medida que una empresa crece, también crece la complejidad: líneas de crédito, acuerdos con proveedores, compras a plazos, productos financieros que se abren y se cierran, etc. En ese escenario, la historia de crédito se convierte en una herramienta de control porque te ayuda a identificar qué obligaciones aparecen asociadas a la compañía y en qué estado están. Consultar la historia de crédito permite saber cuáles son las obligaciones financieras abiertas y cerradas asociadas a la empresa. ¿Dónde se vuelve especialmente valioso ese control? Cuando estás reorganizando flujo de caja y necesitas priorizar pagos. Cuando vas a renegociar condiciones y quieres tener claridad de saldos/estados. Cuando detectas reprocesos contables (algo que internamente está “cerrado” pero afuera sigue “abierto”). Cuando quieres reducir costos invisibles por mora (intereses, penalidades, desgaste con proveedores). Revisar la historia de crédito te da una visión completa para tomar decisiones con menos incertidumbre y más orden. Prevenir y detectar posibles fraudes El fraude empresarial no siempre llega como una alerta enorme; muchas veces empieza con señales pequeñas: una obligación que nadie reconoce, un producto que aparece asociado a la empresa o datos que no coinciden con lo que maneja el área financiera. Por eso, la historia de crédito también se usa como un mecanismo de vigilancia: si revisas periódicamente, es más probable que detectes a tiempo errores o movimientos sospechosos y puedas gestionarlos antes de que impacten caja, reputación o procesos de financiación. Además, existe un marco de derechos alrededor de la información reportada en centrales de información. La Superintendencia Financiera explica el habeas data como el derecho a conocer, actualizar y rectificar información que se recopile o almacene en centrales de información, y menciona que está regulado por la Ley 1266 de 2008. Esto es relevante porque, si encuentras inconsistencias, lo clave es actuar con evidencias y por canales formales. Cómo consultar la historia de crédito de tu empresa Si tu objetivo es tomar mejores decisiones (financiación, compras, alianzas, ventas a crédito), lo ideal es que el proceso de consulta sea claro y verificable. En el portal de DataCrédito Experian para empresas presentamos la opción de conocer la historia de crédito de la compañía y se solicita un registro con datos básicos como nombre, nombre de empresa, tipo de identificación (por ejemplo, NIT), número de identificación sin dígito de verificación, correo corporativo y celular de contacto. Si quieres iniciar el proceso de forma directa, entra aquí y consulta la historia de crédito de tu empresa👉 Consultar la historia de crédito de tu empresa en DataCrédito Experian Recomendación práctica antes de consultar Para aprovechar la consulta, define primero el “para qué” (así la lectura del resultado será más útil): ¿Vas a solicitar financiación? (enfócate en obligaciones, estados y consistencia de pago). ¿Vas a ordenar el control interno? (enfócate en obligaciones abiertas/cerradas y coherencia). ¿Quieres reducir riesgo de fraude? (enfócate en obligaciones no reconocidas e inconsistencias). Luego, conviértelo en rutina: muchas empresas lo incluyen dentro de cierres mensuales, comités financieros o revisión de cartera para que no sea un ejercicio reactivo “solo cuando hay urgencia”. Herramientas para gestionar y mejorar la historia de crédito de tu empresa Consultar la historia de crédito es el primer paso. El segundo paso (el que realmente cambia el juego) es gestionarla: convertir lo que ves en decisiones y hábitos que mejoren el perfil financiero de tu empresa en el tiempo. Aquí tienes un enfoque útil, sin complicarlo: 1) Hábitos financieros que sí se reflejan en el tiempo Evita moras pequeñas repetitivas: a veces no son “grandes”, pero dañan consistencia. Define un calendario interno de obligaciones con responsables y alertas. Cierra productos que ya no uses (y verifica que queden realmente cerrados). Documenta acuerdos de pago y conserva soportes. 2) Políticas para negociar mejor Si vendes B2B a crédito, ajusta cupos y plazos según riesgo real. Si compras a plazos, negocia con base en tu capacidad y tu historial. Si vas a pedir financiación, prepara una narrativa clara: para qué, cómo se paga, qué respaldo hay. 3) Controles antifraude y validaciones básicas Verifica cambios de cuentas bancarias por canales seguros (no solo por correo). Limita accesos internos a información financiera sensible. Establece un proceso para investigar “cualquier obligación no reconocida”. 4) Soluciones de información empresarial Cuando una empresa necesita ir más allá de “ver el reporte” y tomar decisiones comerciales con riesgo controlado (por ejemplo, vender a crédito, originar crédito o prevenir fraude), DataCrédito Experian presenta soluciones orientadas a esos objetivos en su oferta empresarial. La consulta periódica de la historia de crédito, una estrategia inteligente para tu negocio Hay una diferencia clara entre las empresas que “se enteran” y las empresas que “gestionan”: la periodicidad. Cuando revisas tu historia de crédito con frecuencia, ganas margen de maniobra. Es más fácil corregir una inconsistencia hoy que intentar arreglarla cuando estás a mitad de una negociación con un banco o cuando un proveedor clave te baja el cupo. ¿Cada cuánto conviene revisar? No hay una única respuesta, pero como práctica de negocio: Si vendes a crédito o usas cupos de forma activa, una revisión mensual puede ser razonable Si tu operación es más estable, puede funcionar trimestralmente Si estás por solicitar financiación, conviene revisarla con anticipación (no la semana previa) Si quieres convertirlo en un hábito de gestión y no en un trámite ocasional, entra aquí y realiza la consulta de la historia de crédito de tu empresa👉 Consultar la historia de crédito de tu empresa en DataCrédito Experian

Publicado: Enero 26, 2026 por DataCrédito Experian

El fraude digital dejó de ser un “riesgo eventual” y se convirtió en una variable diaria del negocio: afecta ventas, onboarding de clientes, originación de crédito, atención, reputación y hasta la continuidad operativa. En Colombia, un estudio hecho por nosotros en 2025 evidenció que 97,7% de las personas percibe que el fraude ocurre con frecuencia y 36,6% afirmó haber sido víctima directa en el último año. Además, 61,1% conoce a alguien cercano que también lo ha sido recientemente. Para una empresa, la pregunta clave ya no es si habrá intentos de fraude, sino cuándo, por qué canal y qué tan preparada está para detectarlos sin frenar el crecimiento. En ese escenario, dos capacidades destacan por su impacto y relación costo–beneficio: la validación documental (confirmar que un documento es auténtico) y la biometría facial (verificar que quien está detrás de la transacción es quien dice ser). Combinarlas bien puede recortar pérdidas, reducir revisiones manuales y mejorar la experiencia del cliente. ¿Qué es el fraude digital y cómo afecta a las empresas en Colombia? El fraude digital agrupa acciones maliciosas que buscan engañar a personas o empresas mediante canales digitales para robar dinero, suplantar identidades, apropiarse de cuentas, obtener crédito ilegítimo o acceder a información sensible. Puede presentarse como phishing y suplantación de marcas, robo de credenciales, “account takeover”, uso de identidades robadas o sintéticas, compras con datos de pago comprometidos, entre otros. El impacto empresarial suele verse en cuatro frentes: Pérdidas financieras directas: contracargos, devoluciones, créditos incobrables, pagos no autorizados. Costos operativos ocultos: más analistas revisando casos, más tickets en servicio, más fricción en ventas. Riesgo reputacional: pérdida de confianza (clientes, aliados, proveedores, inversionistas). Riesgo legal y de cumplimiento: exigencias de debida diligencia, protección de datos y gestión de incidentes. Además, el contexto digital amplifica la exposición: la Superintendencia Financiera ha señalado que el sistema financiero recibe ataques cibernéticos de forma permanente; incluso reportó 27.000 millones de ataques cibernéticos en el primer semestre de 2025 (69% más que el mismo periodo de 2024) y que 82% de las transacciones financieras se realizan por canales tecnológicos. Soluciones efectivas contra el fraude digital: Validación documental La validación documental consiste en comprobar que un documento (por ejemplo, una cédula, un pasaporte, una licencia o soportes asociados a un proceso) es legítimo, no ha sido alterado y corresponde al estándar esperado. En la práctica, es una defensa crítica porque muchos esquemas de fraude empiezan con un documento falso o manipulado para “abrir la puerta” a operaciones posteriores. ¿Por qué la validación documental funciona contra el fraude? Porque ataca el origen del problema: la suplantación. Si bloqueas documentos fraudulentos en el ingreso (alta de cliente, creación de cuenta, cambio de datos, solicitud de crédito, etc.), reduces el riesgo de: Onboarding con identidades robadas o sintéticas. Reclamaciones por suplantación. Aperturas masivas hechas por bots o redes organizadas. Escenarios donde el fraude escala de “registro” a “transacción”. ¿Qué se valida en un flujo moderno? Sin entrar en tecnicismos, los motores de validación suelen evaluar: calidad de captura, consistencia de campos, señales de alteración, patrones sospechosos y verificación de que el formato corresponde al documento real (además de otras señales de riesgo cuando se orquesta con más capas). En soluciones empresariales de prevención de fraude, la validación documental suele ser más potente cuando no está “sola”, sino conectada a verificación de identidad y análisis de riesgo. En DataCrédito Experien, por ejemplo, siempre recomendamos combinar validación documental y biometría facial soportada en técnicas forenses y modelos de machine learning para identificar documentos legítimos como insumo del cotejo biométrico. Biometría facial como solución contra el fraude digital La biometría facial valida identidad usando rasgos del rostro. Su fuerza está en que verifica “quién eres” (no solo “lo que sabes” como una contraseña). Esto la vuelve especialmente útil para frenar fraude por suplantación, accesos indebidos y operaciones de alto riesgo. La biometría está compuesta por técnicas que verifican identidad con características intransferibles (huella, rostro, iris, voz) y destaca por su rol en prevención de fraude y detección de intentos de “spoofing” (por ejemplo, fotos, máscaras o grabaciones). ¿Dónde aporta más la biometría facial? Apertura remota de cuentas / onboarding digital: alta de clientes sin presencia física. Autenticación en procesos sensibles: desembolsos, cambios de datos, recuperación de cuenta. Aprobaciones de riesgo: originación de crédito o cupos (según el modelo del negocio). Canales de atención: cuando se requiere confirmar identidad en soporte o llamadas. ¿Por qué combinar validación documental y biometría facial? Por separado, cada una reduce un tipo de fraude. Juntas, elevan la confianza del proceso, porque responden dos preguntas distintas: Validación documental: “¿El documento es auténtico?” Biometría facial: “¿La persona es quien dice ser?” Al combinarlas, se fortalece la cadena de seguridad en puntos donde el fraude suele atacar: onboarding, cambios de datos, recuperación de cuenta y transacciones no habituales. Además, disminuye la dependencia de validaciones manuales (más costosas y propensas a error) y puede mejorar conversión si el flujo está bien diseñado (menos fricción que pedir múltiples documentos, llamadas o pasos redundantes). En plataformas de orquestación de riesgo, esta combinación suele integrarse con señales adicionales para detectar patrones de fraude: inteligencia del dispositivo, reputación de correo, score de identidad digital, validación de riesgo del entorno y analítica en tiempo real, todo dentro de una evaluación más completa. Tecnologías disponibles en Colombia para combatir el fraude digital En Colombia ya existen (y se adoptan cada vez más) tecnologías para reducir fraude sin “apagar” la experiencia digital. Las más relevantes suelen agruparse así: eKYC / verificación de identidad digital: captura de documento + selfie + validaciones automatizadas. Biometría (facial, huella, voz) y prueba de vida: para frenar suplantación y deepfakes. Biometría comportamental: analiza cómo interactúa el usuario (tecleo, velocidad, patrones) para detectar bots o anomalías. Inteligencia del dispositivo y del entorno: señales del equipo, conexión y patrones de riesgo (útil contra redes de fraude). Orquestación y scoring de riesgo: consolidar señales en una sola decisión para reducir falsos positivos y priorizar revisiones. Educación y protocolos anti-ingeniería social: la Superfinanciera, por ejemplo, recomienda no entregar datos personales/financieros solicitados por mensajes, llamadas o redes, y verificar directamente con la entidad antes de compartir información. Marco legal y reporte: Colombia tipifica conductas relacionadas con delitos informáticos (Ley 1273 de 2009, que adiciona artículos como el 269A sobre acceso abusivo a sistemas informáticos). La clave no es “tener todo”, sino escoger la mezcla correcta según tu nivel de riesgo, canal y momento del ciclo de cliente. Casos de éxito en la lucha contra el fraude digital en Colombia Cuando una empresa decide invertir en prevención de fraude, normalmente busca resultados en tres métricas: reducción de pérdidas, mejora de conversión y menos carga operativa. Algunos aprendizajes y señales del mercado colombiano: La amenaza escala, y la respuesta también: el dato de ataques cibernéticos reportado por la SFC ilustra por qué las organizaciones están reforzando estándares y controles, especialmente en canales digitales que concentran la mayoría de transacciones. La biometría ya es un estándar de confianza: incluso a nivel institucional, se han desarrollado herramientas para verificación de identidad asociadas a documentos digitales, incluyendo cotejo facial en procesos de validación. Los resultados se apoyan en capas (no en una única “barrera”): en DataCrédito Experian detectamos mensualmente más de 90 mil transacciones con sospecha de fraude, lo que refuerza el enfoque de monitoreo continuo y analítica para cortar el fraude antes de que se materialice. En la práctica, los mejores “casos de éxito” no son los que eliminan el fraude al 100% (eso es irreal), sino los que lo vuelven caro y difícil para el atacante, mientras mantienen la operación fluida para los clientes legítimos. ¿Cómo empezar a proteger tu empresa del fraude digital? Si hoy estás evaluando soluciones, un enfoque efectivo (y fácil de ejecutar) es avanzar por etapas: Mapea tus puntos críticos de fraude: onboarding, recuperación de cuenta, cambios de datos, pagos, crédito, compras y devoluciones, atención. Prioriza por impacto y probabilidad: dónde duele más una suplantación o una transacción no autorizada. Define un “mínimo viable” de defensa:Para onboarding: validación documental + biometría facial. Para transacciones: señales de dispositivo + analítica + autenticación escalonada según riesgo. Diseña flujos por nivel de riesgo (risk-based): a menor riesgo, menos fricción; a mayor riesgo, más validaciones. Mide y ajusta: tasa de aprobación, falsos positivos, tiempos de revisión, contracargos, casos confirmados de fraude. Fortalece la cultura interna: guías para equipos comerciales y de soporte (la ingeniería social suele entrar por ahí). Si quieres un punto de partida con datos y recomendaciones aplicadas al contexto local, descarga el estudio y revisa las formas de protección por tipo de riesgo aquí: Descarga nuestro estudio de fraude y aprende cómo proteger tu empresa del fraude. La prevención del fraude digital como prioridad para tu empresa Prevenir fraude es un tema de seguridad y una decisión comercial. Afecta conversión, experiencia, rentabilidad, continuidad y reputación. Con la digitalización acelerada y el crecimiento de ataques, tener controles robustos deja de ser “opcional” y se vuelve una ventaja competitiva: te permite crecer con confianza, abrir canales digitales y reducir pérdidas sin castigar a los clientes legítimos. La combinación de validación documental y biometría facial es uno de los caminos más directos para elevar la confianza en procesos críticos (onboarding, cambios de datos, recuperaciones, transacciones sensibles). Y cuando se integra a una estrategia más amplia (orquestación, señales de riesgo, educación y monitoreo), el fraude se vuelve un problema gestionable, no un incendio permanente. Para ver rutas de protección por etapa (apertura, apropiación de cuenta, ciclo de vida, e-commerce) y conocer recursos específicos, explora el contenido y descarga el estudio aquí:Conoce cómo protegerte del fraude en diferentes etapas.

Publicado: Enero 26, 2026 por DataCrédito Experian

Aquí puedes realizar tu consulta NIT en DataCrédito Experian. En negocios, una verificación a tiempo puede ahorrar semanas (y dinero) después. Por eso, la consulta NIT se ha vuelto un paso básico cuando vas a vender a crédito, contratar un proveedor, elegir un aliado comercial o simplemente validar que estás hablando con la empresa correcta. El NIT (Número de Identificación Tributaria) es el identificador con el que la DIAN reconoce a una persona natural o jurídica para efectos tributarios, aduaneros y cambiarios. En otras palabras: es una “cédula empresarial” que te ayuda a confirmar a quién le vas a facturar, con quién vas a firmar un contrato y quién responde legalmente por una compañía. A lo largo de este artículo verás para qué sirve la consulta NIT, cuándo conviene hacerla, cómo consultar una empresa por su NIT y qué señales revisar para disminuir riesgos en procesos comerciales. ¿Qué es el NIT en Colombia? El NIT es un número único utilizado por la DIAN para identificar a quienes están inscritos en el RUT (Registro Único Tributario). Su función principal es permitir la identificación inequívoca del contribuyente para el cumplimiento de obligaciones. En la práctica, el NIT te ayuda a responder preguntas como: ¿Esta empresa existe y está correctamente identificada para facturar? ¿Estoy consignando o contratando con la razón social correcta? ¿El documento tiene el dígito de verificación y corresponde a esa compañía? En la página de DataCrédito Experian se explica que el NIT se asigna al completar el registro en el RUT y que está compuesto por nueve dígitos más un número adicional de verificación. Dato: el NIT aparece en facturas, contratos, órdenes de compra, propuestas comerciales, certificaciones y trámites con entidades públicas o privadas. Si el NIT no cuadra con la razón social o con el representante legal, esa discrepancia ya es una alerta para investigar. Importancia de verificar el NIT de una empresa Hacer una consulta NIT no es un trámite “por cumplir”: es una mini auditoría que protege tu operación. Estas son razones concretas por las que una empresa debería revisar el NIT de otra empresa antes de avanzar: 1) Reduce el riesgo de fraude y suplantación En relaciones B2B es común recibir correos, cotizaciones o cuentas bancarias “actualizadas”. Verificar el NIT te ayuda a confirmar que el tercero es quien dice ser y que la información coincide con registros y datos comerciales. 2) Evita errores en facturación y pagos Un NIT mal diligenciado puede generar: Facturas rechazadas Problemas de contabilización Retenciones mal aplicadas Retrasos en pagos (y fricción con proveedores) 3) Mejora decisiones de crédito y condiciones comerciales Si vas a vender a crédito, la consulta NIT te permite iniciar una validación más completa del cliente: quién es, a qué se dedica y qué tan riesgoso puede ser el relacionamiento (especialmente si dependes de pagos a 30, 60 o 90 días). 4) Soporta procesos de cumplimiento y debida diligencia (KYB) Muchas compañías hacen onboarding de proveedores y aliados con listas de chequeo internas. Validar NIT, existencia y representación legal suele ser requisito para compras, contratación y compliance. 5) Aumenta claridad y control en alianzas En etapa de crecimiento, abundan los acuerdos rápidos. La consulta NIT es una forma simple de “poner orden”: confirmar datos antes de firmar, invertir o integrar operaciones. En resumen: la consulta NIT aporta certeza en decisiones donde el error sale caro. Cómo consultar el NIT de una empresa La forma más efectiva es combinar dos niveles: Verificación de identificación (NIT + razón social + dígito de verificación) Validación de información empresarial (actividad, datos de contacto, señales de riesgo, etc.) Para empezar con una verificación práctica, puedes usar una herramienta especializada y avanzar desde ahí a un análisis más completo de la empresa según tu necesidad (crédito, proveedor, socio, compras, licitaciones, etc.). Qué datos conviene tener a la mano NIT (idealmente con dígito de verificación si te lo comparten) Razón social (nombre legal) Ciudad o sector (si existen nombres similares) Correo/telefono/website del contacto (para contrastar) ¿Qué preguntas debes hacerte? ¿El NIT coincide con la razón social? ¿Hay consistencia entre los datos de contacto y el dominio de correo? ¿La empresa muestra señales mínimas de operación (actividad/registro/matrícula cuando aplique)? ¿El tercero se niega a compartir datos básicos o presiona por cerrar “sin papeles”? (alerta) Casos comunes para verificar el NIT de otra empresa La consulta NIT suele aparecer en momentos donde hay exposición a riesgo financiero, reputacional u operativo. Estos son escenarios típicos: Ventas B2B a crédito o con pago diferido Si tu empresa entrega hoy y cobra después, verificar NIT ayuda a reducir el riesgo de cartera difícil y a establecer cupos o condiciones (anticipo, garantías, plazos). Contratación de proveedores críticos Proveedores de logística, tecnología, insumos, servicios profesionales o mantenimiento: si fallan, tu operación se detiene. Una consulta NIT es parte de validar a quién le estás confiando un proceso clave. Alianzas comerciales y distribución Cuando vas a compartir marca, base de clientes, información o canales de venta, validar NIT y legalidad evita “socios fantasma” o empresas no formalizadas. Participación en licitaciones o compras empresariales En procesos formales, el NIT es parte de la trazabilidad: quién oferta, quién contrata, quién factura y quién responde. Fusiones, adquisiciones o inversión Antes de comprometer capital, necesitas confirmar identidad legal, existencia, representación, y luego profundizar en riesgos e indicadores. Validación de clientes nuevos (onboarding comercial) Especialmente si tu empresa recibe pedidos grandes, solicitudes de cupo o compras recurrentes. En todos estos casos, la consulta NIT funciona como el primer filtro para decidir si avanzas, si pides más documentos o si ajustas condiciones. ¿Cómo averiguar si una empresa es legal? Aquí es importante diferenciar “tener NIT” de “estar completamente en regla”. El NIT identifica ante la DIAN, pero para evaluar legalidad conviene revisar varios frentes. 1) Confirmar NIT y RUT (enfoque tributario) Según la DIAN, el NIT es el identificador usado para efectos tributarios, aduaneros y cambiarios, y se obtiene a través del RUT. Que exista NIT es un buen inicio, pero no es el único indicador. 2) Verificar registro mercantil / matrícula mercantil Muchas empresas deben estar matriculadas y renovar su matrícula. Un camino común para consulta de información empresarial es el RUES, que permite acceder a información básica de registros empresariales y comprar certificados. 3) Revisar existencia y representación legal (cuando aplique) Las Cámaras de Comercio expiden el certificado de existencia y representación legal, que valida la existencia de una persona jurídica y su representante legal.Este punto es clave para saber si la persona que firma o negocia tiene facultades. 4) Señales prácticas de legalidad Además de registros, revisa coherencia operativa: Canales formales (web, dominio corporativo, teléfono verificable) Dirección consistente Información contractual clara Capacidad de emitir factura y documentos correctos Idea: si la contraparte te pide pagos a cuentas de terceros, cambia condiciones a última hora o evita compartir documentos mínimos, usa la consulta NIT como “alto” para validar antes de continuar. Herramientas y servicios de DataCrédito Experian para validar NIT Ahora, muchas empresas se preguntan: “Listo, puedo hacer la consulta NIT… pero ¿cómo paso de un dato a una decisión?” Ahí es donde una solución de validación empresarial aporta más que “solo el número”. En nuestro portal, además de consultar NIT, tenemos soluciones que pueden ofrecer información general, nivel de riesgo, datos de contacto, actividad económica e indicadores financieros. Esto es especialmente valioso cuando tu decisión no es solo “¿existe?”, sino “¿qué tan sano y confiable es relacionarme comercialmente?” Si estás evaluando proveedores, clientes o aliados y quieres ir más allá del dato, entra aquí y haz tu consulta NIT con DataCrédito Experian para empezar a validar con criterio de negocio. Verificar el NIT, una decisión estratégica para tu negocio En un mercado donde todo corre rápido, el riesgo no siempre se ve… hasta que se vuelve problema: cartera que no paga, contratos con quien no era, facturas rechazadas, proveedores que desaparecen o aliados que no existen legalmente. Por eso, la consulta NIT no es “desconfianza”: es gestión inteligente del riesgo. Es elegir claridad antes que suposiciones. Si tu empresa está en etapa de crecimiento (o simplemente quiere vender y comprar con más seguridad), incorporar la consulta NIT como parte del proceso comercial te ayuda a: Tomar mejores decisiones con información Proteger caja y reputación Fortalecer compliance y compras Negociar con más confianza Preguntas frecuentes sobre consulta NIT (FAQ) ¿La consulta NIT sirve para saber si una empresa existe? Ayuda a validar la identificación tributaria y a cruzar información básica. Para confirmar existencia legal y representación, conviene complementar con registros y certificados (como los de Cámara de Comercio). ¿Qué significa el dígito de verificación del NIT? Es un número adicional que acompaña al NIT y funciona como verificación del identificador; normalmente aparece en documentos y facturación. ¿Cuándo debería hacer una consulta NIT en B2B? Antes de vender a crédito, contratar un proveedor, firmar un contrato, hacer un pago relevante o iniciar una alianza. ¿La consulta NIT reemplaza un estudio de riesgo? No siempre. La consulta NIT es el primer filtro. En decisiones de mayor exposición, es útil complementarla con información de riesgo e indicadores financieros. ¿Qué ventaja tiene usar una herramienta empresarial vs. buscar datos sueltos? Ahorra tiempo y reduce errores: en vez de “pedazos” de información, obtienes datos consolidados para decidir con más claridad.

Publicado: Enero 26, 2026 por DataCrédito Experian

La ciberseguridad dejó de ser un asunto exclusivo del área de tecnología. Hoy es un tema de continuidad del negocio, reputación y protección de datos. Un ataque puede detener operaciones, afectar a clientes, generar pérdidas económicas y abrir la puerta a fraudes. Por eso, cuando hablamos de ciberseguridad en empresas, no se trata solo de instalar antivirus: se trata de entender los tipos de seguridad que necesita la organización y cómo integrarlos a la gestión del riesgo. En DataCrédito Experian, este tema se vuelve especialmente relevante porque las compañías manejan información sensible: datos de clientes, proveedores, transacciones, documentos de identificación, historiales, estados financieros y más. Proteger esa información es clave para evitar incidentes, cumplir obligaciones y mantener confianza. En este artículo aprenderás qué es la ciberseguridad, cuáles son los principales tipos de seguridad, qué amenazas son más frecuentes, cómo se conecta con la gestión del riesgo y qué acciones concretas pueden fortalecer la protección de la información. Tipos de ciberseguridad Cuando una empresa busca proteger su información, necesita entender que la ciberseguridad se compone de varios tipos de seguridad que trabajan en conjunto. No es lo mismo proteger una red que proteger un correo corporativo o una base de datos. A continuación, los principales tipos de seguridad en ciberseguridad empresarial: 1) Seguridad de red Este tipo de seguridad protege la infraestructura por donde viajan los datos: conexiones, routers, firewalls, segmentación, control de tráfico y accesos. Su objetivo es evitar que atacantes entren o se muevan dentro de la red. Controles típicos: Firewalls, IDS/IPS Segmentación de red VPN y cifrado Monitoreo de tráfico y alertas 2) Seguridad de endpoints Los endpoints son los dispositivos que usan los colaboradores: computadores, portátiles, celulares, tablets y, en algunos casos, equipos industriales. Este tipo de seguridad evita infecciones por malware, accesos no autorizados y robo de información desde el dispositivo. Controles típicos: Antivirus/EDR Gestión de parches y actualizaciones Control de aplicaciones Cifrado de disco y bloqueo remoto 3) Seguridad de aplicaciones Protege sistemas y aplicaciones (web, móviles, internas) contra vulnerabilidades como inyecciones, fallos de autenticación y exposición de datos. Muchas brechas ocurren por aplicaciones mal configuradas o sin pruebas de seguridad. Controles típicos: Pruebas de seguridad (SAST/DAST) Gestión de vulnerabilidades Seguridad en el desarrollo (DevSecOps) Revisión de permisos y roles 4) Seguridad de datos Aquí el foco es proteger la información en sí: bases de datos, archivos, backups, repositorios. Este tipo de seguridad define qué información es sensible, quién puede verla y cómo se protege. Controles típicos: Clasificación de datos Cifrado en reposo y en tránsito Controles de acceso y trazabilidad Backups seguros y pruebas de restauración 5) Seguridad en la nube Muchas empresas usan servicios en la nube (correo, almacenamiento, CRMs, ERPs, plataformas de analítica). La nube requiere otro enfoque: configuraciones seguras, monitoreo de accesos, control de identidades y permisos. Controles típicos: Gestión de identidades (IAM) Políticas de acceso mínimo Auditoría de logs Gestión de configuraciones y posture management 6) Seguridad de identidad y acceso Uno de los tipos de seguridad más críticos hoy. Muchos ataques no “hackean” sistemas: roban credenciales. Por eso, se debe proteger el acceso de usuarios, contraseñas y permisos. Controles típicos: MFA (autenticación multifactor) Gestión de contraseñas Accesos por rol (RBAC) Revisiones periódicas de permisos 7) Seguridad operativa y de respuesta Un enfoque completo incluye procesos: cómo se detectan incidentes, quién responde, cómo se comunica y cómo se recupera la operación. Controles típicos: Plan de respuesta a incidentes Simulacros Monitoreo 24/7 o SOC Continuidad del negocio Si quieres un panorama más aterrizado sobre este tema en contexto empresarial, este contenido complementa muy bien: seguridad digital: lo que toda empresa debe saber. Principales amenazas a la ciberseguridad Entender las amenazas ayuda a priorizar inversión y acciones. Estas son las más comunes (y peligrosas) para empresas: Phishing y suplantación Correos, mensajes o llamadas que engañan al usuario para que entregue datos, haga clic o descargue archivos. Sigue siendo una puerta de entrada muy frecuente porque explota el error humano. Ransomware Malware que cifra archivos y exige un pago para recuperarlos. Puede detener operación completa: contabilidad, facturación, ventas y logística. Malware y troyanos Software malicioso que roba información, registra teclas, abre puertas traseras o permite control remoto. Robo de credenciales Contraseñas filtradas o reutilizadas, accesos compartidos, credenciales vendidas en foros o capturadas por phishing. Si el atacante obtiene un usuario con permisos altos, el daño se multiplica. Vulnerabilidades sin parches Sistemas desactualizados, plugins antiguos, servidores sin mantenimiento. Un fallo conocido puede explotarse fácilmente si no se corrige. Amenazas internas No siempre el riesgo viene de fuera. Puede ser: error humano (enviar datos a destinatario incorrecto) configuraciones inseguras colaboradores descontentos accesos excesivos sin control Fraude cibernético Ataques diseñados para robar dinero o desviar pagos: cambio de cuentas bancarias, interceptación de facturas, suplantación de proveedores o directivos. Este punto conecta directamente con el riesgo financiero. Para profundizar en prevención desde un enfoque empresarial, revisa: qué son los fraudes financieros y cómo prevenirlos. Importancia de la ciberseguridad en la protección de datos La ciberseguridad es importante porque el dato se volvió un activo central del negocio. En empresas, una brecha no solo significa pérdida de información: puede significar pérdida de confianza, sanciones, demandas, interrupción operativa y costos altos de recuperación. La protección de datos depende de aplicar los tipos de seguridad correctos según el nivel de exposición y el tipo de información: Datos personales de clientes y empleados Documentos sensibles y contratos Información financiera Accesos a bancos y plataformas de pago Información de proveedores y cadena de suministro Información estratégica (precios, listas de clientes, negociaciones) La ciberseguridad reduce el riesgo de que la información sea filtrada, alterada o destruida. También ayuda a garantizar integridad y disponibilidad: que los datos sean confiables y estén accesibles cuando se necesitan. Ciberseguridad y gestión del riesgo La ciberseguridad es parte de la gestión del riesgo empresarial porque un incidente afecta: Riesgo operativo: interrupción de sistemas, procesos detenidos. Riesgo financiero: pérdidas directas, pagos fraudulentos, costos legales, rescates. Riesgo reputacional: pérdida de confianza de clientes y aliados. Riesgo legal y de cumplimiento: incumplimientos de obligaciones, manejo de datos. Riesgo estratégico: frena crecimiento, alianzas o expansión. Por eso, una organización madura no ve la ciberseguridad como gasto, sino como un control esencial del riesgo. En la práctica, la gestión de riesgo cibernético implica: Identificar activos críticos (sistemas, datos, procesos). Evaluar amenazas y vulnerabilidades. Definir controles por capas (los tipos de seguridad). Medir exposición y priorizar inversiones. Monitorear y responder. Un error frecuente es concentrarse solo en tecnología y olvidar personas y procesos. La mayoría de incidentes exitosos combinan fallas en los tres. Ejemplos de ciberseguridad en empresas Para aterrizarlo, aquí van ejemplos reales de cómo se aplican los tipos de seguridad en el día a día empresarial: Ejemplo 1: Empresa con fuerza comercial remota MFA obligatorio en correo y CRM VPN para conexiones inseguras EDR en portátiles Bloqueo remoto si se pierde un equipo Capacitación mensual contra phishing Ejemplo 2: Empresa que maneja pagos y facturación Doble aprobación para cambios de cuentas bancarias Alertas por correos sospechosos de proveedores Segmentación de accesos a sistemas financieros Cifrado de bases de datos y backups offline Auditoría de logs Ejemplo 3: E-commerce o plataforma digital Pruebas de seguridad en releases WAF (firewall de aplicaciones web) Monitoreo de comportamiento anómalo Gestión de vulnerabilidades Tokenización de datos sensibles Ejemplo 4: Empresa industrial o logística Separación de redes operativas y administrativas Control de accesos por roles Inventario de activos conectados Parches programados Simulacros de respuesta a incidentes Ejemplo 5: Empresa con alta rotación de personal Proceso de offboarding estricto: desactivar accesos el mismo día Acceso mínimo necesario por rol Revisiones periódicas de permisos Gestión centralizada de identidades Cómo fortalecer la ciberseguridad en una organización Fortalecer ciberseguridad requiere un plan por capas. Aquí tienes una guía práctica basada en los tipos de seguridad más relevantes para empresas: 1) Define qué es crítico Haz un inventario de: sistemas críticos (ERP, CRM, correo, facturación) datos sensibles procesos que no pueden parar Sin esto, es imposible priorizar. 2) Protege identidades (lo primero) Activa MFA en todos los accesos críticos. Elimina contraseñas compartidas. Implementa gestor de contraseñas. Revisa permisos y accesos cada trimestre. 3) Capacita y entrena al equipo Las personas son la primera línea. Entrena en: detección de phishing validación de solicitudes de pago manejo de información sensible buenas prácticas en dispositivos 4) Endpoints bajo control EDR o antivirus empresarial Parches automáticos Cifrado de disco Políticas de uso de USB y descargas 5) Seguridad de correo y navegación Filtros anti-phishing Bloqueo de adjuntos peligrosos Protección contra suplantación de dominios Alertas de enlaces sospechosos 6) Copias de seguridad de verdad Backups automatizados Copias offline o inmutables Pruebas de restauración (no basta con tener backup) 7) Protocolos antifraude El fraude cibernético suele apuntar a pagos, facturas y suplantación. Implementa: doble validación para pagos confirmación por canal alterno para cambios de cuenta control de proveedores alertas por comportamientos inusuales Para profundizar en estrategias específicas, revisa: breve guía para prevenir el fraude cibernético en empresas: estrategias clave. 8) Monitoreo y respuesta a incidentes Define un plan de respuesta Asigna responsables Establece un canal de reporte interno Realiza simulacros (por ejemplo, incidente de ransomware) 9) Seguridad en la nube Revisa configuraciones Aplica principio de mínimo privilegio Activa auditoría y alertas Controla accesos desde dispositivos y ubicaciones 10) Mide y mejora Crea indicadores como: intentos de phishing detectados porcentaje de usuarios con MFA tiempo de aplicación de parches incidentes reportados y resueltos cobertura de backups probados La ciberseguridad empresarial es una combinación de tecnología, procesos y cultura. Cuando una organización entiende los tipos de seguridad que necesita y los aplica por capas, reduce drásticamente su exposición a amenazas como phishing, ransomware, robo de credenciales y fraude cibernético. No se trata de tener “todo”, sino de proteger lo crítico, cerrar las brechas más comunes y construir disciplina en la gestión del riesgo. Preguntas frecuentes sobre ciberseguridad ¿Qué es ciberseguridad y para qué sirve? La ciberseguridad es el conjunto de prácticas, procesos y tecnologías que protegen sistemas, redes, dispositivos y datos frente a accesos no autorizados, ataques, robo o interrupciones. En empresas, sirve para: Proteger información sensible (clientes, pagos, contratos, datos internos). Evitar fraudes y suplantaciones. Reducir el riesgo de parálisis operativa por ataques como ransomware. Mantener continuidad del negocio y confianza de clientes y aliados. Cumplir políticas internas y requerimientos de seguridad. ¿Cuáles son los 3 tipos de ciberseguridad? Hay muchas clasificaciones, pero una forma simple y muy usada de agrupar los principales tipos de seguridad en ciberseguridad es: Seguridad de red: protege conexiones, tráfico y accesos a la red (firewalls, segmentación, monitoreo). Seguridad de endpoints: protege equipos de usuarios (computadores, celulares) contra malware, robo de datos y accesos indebidos. Seguridad de aplicaciones y datos: protege sistemas, plataformas y la información (controles de acceso, cifrado, gestión de vulnerabilidades). Esta triada funciona como una “vista rápida” para entender dónde se aplican controles clave. ¿Qué estudiar para ciberseguridad? Depende del rol que te interese (técnico, gestión, auditoría o respuesta a incidentes), pero estas rutas suelen funcionar muy bien: Fundamentos de redes y sistemas: redes, Linux/Windows, virtualización y nube. Seguridad informática: gestión de vulnerabilidades, criptografía básica, hardening, control de accesos. Análisis y respuesta: monitoreo, logs, SIEM, detección de amenazas, respuesta a incidentes. Gobierno y riesgo: políticas, gestión de riesgos, cumplimiento, auditoría, continuidad del negocio. Si vienes de un perfil no técnico, puedes empezar por gestión de riesgos y seguridad digital empresarial; si vienes de un perfil técnico, redes + sistemas + prácticas de seguridad te llevan muy rápido a roles de ciberseguridad. ¿Cuáles son los 3 pilares de la ciberseguridad? Los 3 pilares clásicos de la ciberseguridad son la triada CIA: Confidencialidad: que la información solo sea accesible por quienes deben verla. Integridad: que los datos no se alteren de forma indebida y sean confiables. Disponibilidad: que sistemas y datos estén disponibles cuando se necesitan. Cuando una empresa fortalece estos tres pilares con controles y procesos, reduce significativamente el impacto de la mayoría de incidentes.

Publicado: Diciembre 30, 2025 por DataCrédito Experian

La solvencia es uno de los conceptos más importantes cuando hablamos de estabilidad y crecimiento empresarial. No se trata únicamente de tener dinero disponible hoy, sino de la capacidad real de una empresa para cumplir sus obligaciones financieras en el corto, mediano y largo plazo, sin poner en riesgo su operación. En DataCrédito, la solvencia es especialmente relevante porque impacta decisiones de crédito, acuerdos con proveedores, acceso a financiación y la confianza general alrededor de una compañía. Una empresa puede estar vendiendo bien, incluso mostrando utilidades, y aun así tener problemas si su estructura financiera no es sostenible. Ahí es donde entender la solvencia, sus tipos y sus indicadores se vuelve clave. En este artículo encontrarás qué es la solvencia, qué significa solvencia económica, cómo se interpreta el índice de solvencia, qué es solvencia financiera y cómo se relaciona con la liquidez. ¿Qué es la solvencia? La solvencia es la capacidad de una empresa para responder por sus deudas y compromisos con sus recursos disponibles y su estructura patrimonial. En términos prácticos, responde a preguntas como: ¿La empresa puede pagar lo que debe sin entrar en crisis? ¿Su nivel de endeudamiento es saludable? ¿Tiene respaldo patrimonial suficiente para enfrentar escenarios difíciles? ¿Puede sostener operaciones y obligaciones en el tiempo? La solvencia es un concepto más estructural que la liquidez. Mientras la liquidez se enfoca en la capacidad de pagar a corto plazo con activos de corto plazo (efectivo, cuentas por cobrar, inventario), la solvencia mira el panorama más amplio: deuda total, patrimonio, activos, generación de utilidades y capacidad de mantenerse operativa sin depender de “salvarse” mes a mes. En muchas empresas, la solvencia se deteriora lentamente: se incrementa deuda para cubrir faltantes de caja, se reducen márgenes, se acumulan obligaciones y se debilita el patrimonio. Por eso, medir y monitorear la solvencia a tiempo ayuda a prevenir problemas mayores. Si quieres complementar este enfoque con un marco más amplio de evaluación, te puede servir este contenido: cómo medir la salud financiera de una empresa. Solvencia económica La solvencia económica se refiere a la capacidad de una empresa para sostener su modelo de negocio y generar resultados suficientes que le permitan operar, invertir y cumplir obligaciones en el tiempo. Está muy ligada a la rentabilidad y a la eficiencia con la que se usan los recursos. Dicho de otra forma: una empresa es económicamente solvente cuando su operación produce valor de manera consistente. No depende solo de deuda o de “inyecciones” para sobrevivir, sino que tiene un negocio capaz de sostenerse. Señales de buena solvencia económica Márgenes estables o crecientes. Crecimiento saludable (sin desorden financiero). Costos controlados. Capacidad de cubrir gastos operativos y financieros con el resultado del negocio. Productividad del capital (los activos generan ingresos con eficiencia). Señales de alerta en solvencia económica Disminución constante del margen. Ventas que suben, pero utilidad que cae. Dependencia de uno o pocos clientes. Costos fijos demasiado altos para el nivel de ventas. Endeudamiento recurrente para cubrir operación (no inversión). La solvencia económica suele evaluarse con análisis de estados financieros, márgenes, estructura de costos y tendencias. Por eso, una herramienta esencial es el análisis financiero. Si quieres profundizar en cómo hacerlo de manera útil, revisa: análisis financiero: herramienta clave para impulsar tu empresa. Índice de solvencia El índice de solvencia es una forma de medir qué tan capaz es una empresa de cumplir sus obligaciones con la estructura de recursos que tiene. En la práctica, existen varios indicadores que se conocen como “de solvencia” y se usan según el enfoque (deuda total, capacidad de pago, respaldo patrimonial). A continuación, los más comunes y cómo interpretarlos. 1) Índice de solvencia general (activos / pasivos) Este indicador compara lo que la empresa tiene (activos) frente a lo que debe (pasivos). Fórmula: Activo total ÷ Pasivo total Interpretación: muestra cuántos pesos en activos respaldan cada peso de deuda. Ejemplo: si el índice de solvencia es 1,8 significa que por cada $1 de deuda, la empresa tiene $1,8 en activos. Claves para usarlo bien: No se trata solo de que sea “alto”, sino de la calidad de esos activos. Un activo puede ser inventario difícil de vender o cuentas por cobrar de baja recuperabilidad. Siempre se interpreta junto con liquidez, cartera y rotación. 2) Endeudamiento (pasivo / activo) Aunque no se llama “índice de solvencia” en todas las empresas, es uno de los indicadores más usados para entender solvencia. Fórmula: Pasivo total ÷ Activo total Interpretación: qué porcentaje de los activos se financia con deuda. Un endeudamiento alto puede indicar presión financiera, especialmente si la empresa no genera flujo suficiente para pagar intereses y capital. 3) Deuda vs patrimonio (pasivo / patrimonio) Este indicador se usa para ver la estructura de capital: cuánto apalancamiento hay frente al respaldo de los dueños. Fórmula: Pasivo total ÷ Patrimonio Interpretación: cuánta deuda existe por cada peso de patrimonio. Si el patrimonio es pequeño o viene debilitándose por pérdidas, este indicador se dispara y se vuelve un foco de riesgo. 4) Cobertura de intereses Aunque es un indicador más ligado a capacidad de pago, ayuda a evaluar solvencia: si la empresa puede o no sostener el costo financiero. Fórmula común: Utilidad operativa ÷ Gastos financieros Interpretación: cuántas veces la operación cubre los intereses. Si la cobertura baja de forma sostenida, la solvencia se deteriora porque la deuda se vuelve pesada. Para profundizar en estos y otros indicadores (rentabilidad, liquidez, eficiencia y endeudamiento), aquí tienes una guía completa: indicadores financieros: qué son, tipos y cómo analizarlos. ¿Qué es la solvencia financiera? La solvencia financiera se refiere a la capacidad de una empresa para cumplir sus obligaciones financieras considerando su estructura de deuda, su patrimonio, su capacidad de generar flujo de caja y su acceso a fuentes de financiación. A diferencia de la solvencia económica (más relacionada con el modelo de negocio y su rentabilidad), la solvencia financiera mira la estructura y la sostenibilidad del financiamiento. Una empresa financieramente solvente suele tener: Deuda en niveles coherentes con su capacidad de pago. Plazos de deuda alineados con el ciclo del negocio. Capacidad de pago estable (flujo de caja suficiente). Acceso a crédito sin costos excesivos. Patrimonio que respalda operaciones y absorbe shocks. Factores que afectan la solvencia financiera Estructura de deuda: no es lo mismo deuda de corto plazo que deuda de largo plazo. Una estructura cargada al corto plazo presiona caja. Tasas de interés: si suben y la empresa está en tasa variable, el costo financiero puede dispararse. Cartera y cobranzas: si aumentan los días de cobro, se pierde liquidez y se deteriora capacidad de pago. Capital de trabajo: determina cuánta caja necesita la empresa para operar en su ciclo normal. Aquí el capital de trabajo es decisivo, porque define cuánto “aire” tiene la empresa entre lo que cobra y lo que paga. Puedes profundizar en este concepto con: capital de trabajo: qué es y cómo influye en tu empresa. Señales de alerta de baja solvencia financiera Endeudamiento alto y creciente sin incremento proporcional de ingresos. Pagos atrasados frecuentes a proveedores o bancos. Refinanciaciones constantes para cubrir obligaciones previas. Aumento del gasto financiero sin mejora operativa. Falta de liquidez recurrente pese a tener ventas. Liquidez y solvencia La relación entre liquidez y solvencia es una de las confusiones más comunes en empresas. Son conceptos relacionados, pero diferentes: Liquidez: capacidad de pagar obligaciones de corto plazo con activos líquidos o convertibles en efectivo en el corto plazo. Solvencia: capacidad de cumplir obligaciones totales y sostener la estructura financiera en el tiempo, respaldada por activos, patrimonio y capacidad de generación. ¿Se puede tener liquidez sin solvencia? Sí. Por ejemplo, una empresa que consigue un préstamo grande puede tener efectivo hoy (liquidez) pero estar muy endeudada y con bajo patrimonio (mala solvencia). ¿Se puede tener solvencia sin liquidez? También. Una empresa puede tener buenos activos y patrimonio, pero estar “amarrada” en caja porque cobra tarde o tiene inventarios inmovilizados. Puede ser solvente en estructura, pero tener crisis de corto plazo. Cómo conectarlas en la gestión real Para manejar bien la solvencia, conviene monitorear ambos frentes: Liquidez: razón corriente, prueba ácida, flujo de caja proyectado. Solvencia: endeudamiento, deuda/patrimonio, activos/pasivos, cobertura de intereses. Capital de trabajo: DSO (días de cartera), DPO (días de pago), rotación de inventario. Cuando liquidez y solvencia se gestionan juntas, la empresa reduce riesgos, mejora acceso a financiación y toma decisiones con mayor seguridad. La solvencia es una base silenciosa del crecimiento empresarial: no siempre se nota cuando está bien, pero cuando se deteriora, afecta crédito, proveedores, expansión, inversión y continuidad. Entender la solvencia económica, medir el índice de solvencia, fortalecer la solvencia financiera y gestionar la relación entre liquidez y solvencia permite tomar decisiones con más control y menos improvisación.

Publicado: Diciembre 30, 2025 por DataCrédito Experian

El riesgo financiero es una de las variables que más influye en la estabilidad y el crecimiento de una empresa. No importa si tu negocio es pequeño, mediano o grande: siempre habrá factores que pueden afectar el dinero que entra, el dinero que sale, la rentabilidad, la liquidez y la capacidad de cumplir obligaciones. Cuando una organización entiende el riesgo financiero y lo gestiona con método, logra dos cosas al mismo tiempo: protege su operación y crea mejores condiciones para crecer. Gestionar el riesgo financiero no es solo evitar pérdidas. También significa anticiparse, tomar decisiones con datos, asegurar continuidad y construir confianza ante aliados, proveedores, clientes e incluso entidades de financiamiento. En este artículo encontrarás una guía completa sobre qué es el riesgo financiero, sus tipos, cómo se diferencia de otros riesgos, qué modelos se usan para medirlo, cómo construir una matriz, ejemplos reales y herramientas prácticas para administrarlo. Qué es el riesgo financiero El riesgo financiero es la posibilidad de que un evento, condición del mercado o decisión interna genere un impacto negativo en las finanzas de una empresa. Ese impacto puede verse en: Pérdidas económicas directas. Reducción de ingresos o márgenes. Aumento de costos financieros. Problemas de liquidez y flujo de caja. Incapacidad de pagar obligaciones a tiempo. Deterioro de la solvencia y del acceso a crédito. Volatilidad en resultados y en la planeación. En términos simples, el riesgo financiero aparece cada vez que existe incertidumbre sobre el resultado económico de una operación. Puede venir de afuera, como variaciones en tasas o tipo de cambio, o de adentro, como una política de crédito débil, una tesorería desordenada o una dependencia excesiva de pocos clientes. Una empresa no puede eliminar por completo el riesgo financiero, pero sí puede entenderlo, medirlo y controlarlo con procesos, políticas e indicadores. Tipos de riesgo financiero Los tipos de riesgo financiero suelen agruparse según la fuente del impacto. Estos son los más comunes: Riesgo de mercado Es el riesgo financiero asociado a movimientos en variables del mercado que afectan el valor de activos, pasivos o flujos futuros. Incluye: Riesgo de tasa de interés: cambios en tasas que incrementan el costo de deuda o reducen el rendimiento de inversiones. Riesgo cambiario: variación del tipo de cambio que afecta compras, ventas o deudas en moneda extranjera. Riesgo de precios: cambios en commodities o insumos claves que alteran costos y márgenes. Ejemplo: una empresa que importa materia prima puede ver su margen caer si el tipo de cambio sube y no tiene estrategia de cobertura. Riesgo de crédito Es el riesgo financiero de que un cliente, aliado o contraparte no pague, pague tarde o incumpla condiciones. Suele reflejarse en: Aumento de cartera vencida. Pérdidas por incobrabilidad. Necesidad de provisiones. Impacto en flujo de caja y capital de trabajo. Ejemplo: crecer ventas a crédito sin evaluar la capacidad de pago puede impulsar ingresos en el corto plazo, pero generar huecos de caja en el mediano plazo. Riesgo de liquidez Es el riesgo financiero de no contar con efectivo suficiente para cumplir obligaciones en el momento requerido, incluso si la empresa es rentable en papel. Se relaciona con: Descalce entre cobros y pagos. Dependencia de pocos ingresos. Mala planeación de tesorería. Inventarios excesivos o rotación lenta. Ejemplo: una empresa con muchas cuentas por cobrar a 90 días y cuentas por pagar a 30 días queda expuesta a tensiones de liquidez. Riesgo de financiamiento Es el riesgo financiero asociado a no conseguir fondos cuando se necesitan o conseguirlos a un costo demasiado alto. Puede venir de: Caída de indicadores financieros. Aumento de tasas de interés. Pérdida de confianza de bancos o inversionistas. Endeudamiento excesivo o estructura de deuda mal diseñada. Riesgo de solvencia Es el riesgo financiero de que la empresa pierda capacidad estructural de cumplir sus obligaciones en el largo plazo. Se vincula con: Niveles de endeudamiento altos. Margen insuficiente para cubrir gastos financieros. Patrimonio debilitado por pérdidas acumuladas. Deuda en moneda extranjera sin ingresos de cobertura. Riesgos financieros y no financieros En una empresa conviven riesgos financieros y no financieros, y ambos pueden impactarse entre sí. Riesgos financieros: afectan directamente dinero, rentabilidad, liquidez, deuda, cartera e inversión. Por ejemplo: riesgo de crédito, liquidez, mercado, financiamiento y solvencia. Riesgos no financieros: no nacen como un problema de dinero, pero pueden terminar generando pérdidas económicas. Por ejemplo: riesgo operativo, riesgo legal, riesgo reputacional, riesgo tecnológico, riesgo de cumplimiento, riesgo de continuidad y riesgo de fraude. La clave es entender que un riesgo no financiero puede convertirse rápidamente en riesgo financiero. Un incidente de ciberseguridad puede detener facturación, generar sanciones y elevar costos de recuperación. Un problema reputacional puede reducir ventas. Un incumplimiento legal puede generar multas y cierres temporales. Por eso, muchas empresas avanzan hacia una gestión integral del riesgo, donde el riesgo financiero no se analiza aislado. Por qué es importante la gestión del riesgo financiero La gestión del riesgo financiero es importante porque protege lo más sensible del negocio: su capacidad de operar y sostenerse. Además, impacta directamente decisiones estratégicas como crecer, invertir, contratar, expandirse y asumir nuevas líneas de negocio. Estas son razones concretas por las que la gestión del riesgo financiero es crítica: Evita crisis de liquidez que detienen la operación. Reduce pérdidas por cartera vencida e incobrable. Mejora la rentabilidad al controlar costos financieros y volatilidad. Permite planear inversiones con mayor seguridad. Fortalece la confianza de proveedores y socios. Facilita acceso a crédito y mejores condiciones de financiación. Hace la empresa más resiliente ante cambios del mercado. Una empresa con buena gestión del riesgo financiero no solo reacciona cuando hay un problema. Detecta señales tempranas, define límites, mide exposición y corrige a tiempo. Gestión de riesgos financieros en las empresas Gestionar el riesgo financiero implica un ciclo continuo. En empresas, suele organizarse en cinco pasos: 1) Identificación Detectar dónde están las exposiciones: cartera, tipo de cambio, tasas, concentración de clientes, inventarios, costos, deuda, plazos y contratos. 2) Medición y evaluación Cuantificar el impacto potencial y la probabilidad. Aquí entran indicadores, escenarios, stress tests y modelos. 3) Respuesta y mitigación Definir estrategias: evitar, reducir, transferir o aceptar el riesgo según el costo-beneficio. Ejemplos de mitigación: Políticas de crédito y cobranza. Límites de exposición por cliente o sector. Coberturas cambiarias. Diversificación de ingresos. Renegociación de plazos con proveedores. Líneas de liquidez contingente. 4) Monitoreo Hacer seguimiento permanente a indicadores, alertas y cumplimiento de políticas. El riesgo financiero cambia con el mercado y con el comportamiento de clientes. 5) Reporte y mejora Presentar resultados a gerencia, ajustar políticas, corregir fallas y mejorar controles. Aquí es clave que finanzas, ventas y operación compartan métricas, porque muchas decisiones comerciales aumentan o reducen riesgo financiero. Un enfoque útil es establecer roles claros con el modelo de tres líneas de defensa: áreas operativas gestionan riesgos en el día a día, finanzas y riesgo definen políticas y monitorean, y auditoría interna valida el sistema. Modelos de riesgo financiero Los modelos ayudan a medir el riesgo financiero de forma más objetiva. No todos aplican para todas las empresas, pero estos son de los más usados: Modelos de riesgo de crédito Scoring de clientes: calificación basada en variables como comportamiento de pago, capacidad financiera, antigüedad, sector y concentración. Probabilidad de incumplimiento: estimación de la probabilidad de mora o default. Pérdida esperada: cálculo que combina probabilidad, exposición y recuperación estimada. Segmentación de cartera: por riesgo, plazos, industria y comportamiento. Modelos de riesgo de mercado Value at Risk: estima la pérdida potencial máxima en un horizonte y nivel de confianza. Análisis de sensibilidad: mide cómo cambia el resultado ante variaciones en tasa, tipo de cambio o precios. Escenarios y stress testing: simula condiciones adversas, por ejemplo devaluación fuerte o aumento de tasas. Modelos de riesgo de liquidez Proyección de flujo de caja: entradas y salidas esperadas por semana o mes. Cash flow at risk: estima el impacto potencial en el flujo de caja bajo escenarios. Análisis de brechas de liquidez: compara vencimientos de cobros versus pagos. Modelos integrales ERM o gestión integral del riesgo: une riesgos financieros y no financieros en una sola visión. Modelos de rating interno: evaluación de solvencia de unidades de negocio o contrapartes. La elección del modelo depende del tamaño de la empresa, la complejidad de operaciones y la calidad de datos disponibles. Lo importante es que el modelo sea útil para tomar decisiones y no solo un ejercicio técnico. Matriz de riesgo financiero La matriz de riesgo financiero es una herramienta práctica para ordenar y priorizar riesgos. Permite visualizar: Riesgos identificados. Probabilidad de ocurrencia. Impacto financiero estimado. Controles existentes. Nivel de riesgo residual. Plan de acción y responsables. Una matriz bien hecha no se limita a listar riesgos. Debe orientar acciones. Por ejemplo, no sirve de mucho decir riesgo de crédito si no se define qué tipo de cartera está expuesta, cuánto podría perderse, qué controles se aplican y qué se hará para reducir la exposición. Cómo construirla paso a paso Identifica riesgos por categoría: crédito, liquidez, mercado, financiamiento, solvencia. Define criterios de probabilidad: baja, media, alta, con rangos basados en historial. Define criterios de impacto: pérdida en pesos, porcentaje de EBITDA, o afectación en caja. Evalúa controles actuales: políticas, garantías, límites, seguros, coberturas. Calcula riesgo residual: lo que queda después de controles. Prioriza y asigna planes: acciones con fechas y responsables. Actualiza periódicamente: trimestral o semestral, o mensual en negocios más volátiles. Ejemplos de riesgos financieros en una empresa Para aterrizar el concepto, aquí tienes ejemplos frecuentes de riesgo financiero: Cartera vencida que sube por ventas agresivas a crédito sin evaluación suficiente. Dependencia de un solo cliente grande: si se retrasa, se cae el flujo de caja. Endeudamiento en tasa variable en un entorno de alza de tasas. Importaciones sin cobertura cambiaria. Inventario sobredimensionado que inmoviliza caja. Concentración de proveedores: un cambio de condiciones afecta costos y márgenes. Contratos con plazos de cobro largos y plazos de pago cortos. Falta de líneas de liquidez para contingencias. Gastos financieros creciendo más rápido que la utilidad operativa. Un buen sistema de gestión del riesgo financiero convierte estos ejemplos en variables medibles, con responsables y decisiones concretas. Herramientas para gestionar el riesgo financiero Las herramientas para gestionar el riesgo financiero se dividen en técnicas, operativas y de información. Aquí tienes un mapa útil: Herramientas de medición y control Presupuestos y proyecciones: con seguimiento mensual. Tableros de indicadores: liquidez, cartera, deuda, rentabilidad y cobertura. Políticas de crédito y límites: por cliente, sector y monto. Calendario de tesorería: proyección semanal de caja. Escenarios y stress tests: para anticipar impactos. Para fortalecer el componente de medición, es clave apoyarse en indicadores sólidos. Aquí puedes profundizar: Indicadores financieros: qué son, tipos y cómo analizarlos. Herramientas de mitigación Diversificación de clientes y líneas de ingreso. Cobranza estructurada: recordatorios, acuerdos, escalamiento. Garantías y condiciones comerciales: anticipos, pólizas, cupos, plazos. Coberturas: cambiarias o de tasa, cuando aplica. Optimización de capital de trabajo: reducir días de cartera, mejorar rotación de inventario, renegociar proveedores. Seguros: para riesgos específicos que pueden convertirse en impacto financiero. Herramientas de análisis El riesgo financiero se entiende mejor cuando la empresa domina el análisis de estados financieros, márgenes, estructura de costos y productividad del capital. Un recurso útil para fortalecer esta base es: Análisis financiero: herramienta clave para impulsar tu empresa. Herramientas de gobierno y cumplimiento Manuales y políticas formales: crédito, tesorería, inversiones, endeudamiento. Comités financieros: revisión de cartera, caja y endeudamiento. Segregación de funciones: reduce fraude y errores. Auditoría interna y externa: valida controles y calidad de información. Si quieres profundizar en cómo la auditoría fortalece decisiones y control, revisa: Auditoría financiera: la base para decisiones estratégicas en tu empresa. Herramientas tecnológicas ERP con módulos de tesorería y cartera. Sistemas de gestión de riesgos: GRC para mapear riesgos, controles y evidencias. BI y analítica: tableros automáticos con alertas. Automatización: flujos para conciliaciones, seguimiento de cobros y validaciones. La tecnología no reemplaza la estrategia, pero reduce errores, mejora trazabilidad y acelera decisiones. Importancia del riesgo financiero en la información financiera La información financiera es el lenguaje con el que una empresa se entiende a sí misma. Si esa información es incompleta, tardía o inconsistente, la empresa gestiona el riesgo financiero con los ojos vendados. Por eso, la relación entre riesgo financiero e información financiera es directa: Sin estados financieros confiables, no se detectan señales tempranas de deterioro. Sin indicadores consistentes, no se ve el impacto real de decisiones comerciales o de tesorería. Sin análisis de caja, se puede confundir rentabilidad con liquidez. Sin auditoría, los controles pueden fallar sin que nadie lo note. Sin trazabilidad, un error operativo puede convertirse en pérdida repetida. En empresas que quieren crecer, la información financiera deja de ser solo un requisito contable y se vuelve una herramienta de gestión. Cuando se conecta análisis, indicadores, auditoría y monitoreo, la organización fortalece su capacidad de anticiparse y reducir exposición. Cómo reforzar la calidad de información para gestionar mejor el riesgo financiero Cierra contabilidad a tiempo y con consistencia mensual. Separa indicadores de caja y de resultados: utilidad no es efectivo. Estandariza definiciones: cartera vencida, margen, gasto financiero, rotación. Integra datos: ventas, cartera, inventario, tesorería y deuda en un tablero. Crea alertas: variaciones de margen, aumento de días de cartera, caída de caja. Asegura controles y auditoría: revisiones de integridad y cumplimiento. El riesgo financiero es inevitable, pero la improvisación no. Empresas que crecen de forma sostenible suelen tener algo en común: entienden sus exposiciones, miden con indicadores, definen políticas claras, priorizan riesgos con matrices y toman decisiones basadas en información financiera confiable. Preguntas frecuentes sobre riesgo financiero ¿Cuáles son los 4 indicadores financieros? No existe una única lista “oficial” de cuatro indicadores financieros, porque varían según industria y objetivo. Pero, para gestión empresarial y control del riesgo financiero, estos 4 son de los más útiles y comunes porque cubren rentabilidad, liquidez, endeudamiento y eficiencia: Liquidez corriente (razón corriente) Mide la capacidad de la empresa para cubrir obligaciones de corto plazo con activos de corto plazo. Ayuda a vigilar riesgo de liquidez. Margen neto Indica qué porcentaje de las ventas se convierte en utilidad final. Es clave para ver sostenibilidad y presión de costos/gastos financieros. Nivel de endeudamiento (pasivo / activo o deuda / patrimonio) Mide qué tanto depende la empresa de deuda para operar. Es central para evaluar riesgo de solvencia y financiamiento. Rotación de cartera o DSO (días de cuentas por cobrar) Mide qué tan rápido se convierte la venta en efectivo. Es uno de los indicadores más directos para anticipar tensiones de caja y riesgo de crédito. Si tu empresa solo pudiera seguir cuatro, estos suelen dar una vista rápida y muy accionable del riesgo financiero. ¿Cuáles son los cuatro tipos de riesgo? Depende del marco, pero una clasificación muy usada en gestión empresarial (y muy práctica para hablar de riesgo financiero) considera estos cuatro tipos principales: Riesgo de mercado Cambios en variables como tasas de interés, tipo de cambio o precios que afectan costos, ingresos, deuda o valorización. Riesgo de crédito Posibilidad de que clientes o contrapartes no paguen, se atrasen o incumplan condiciones, impactando caja y rentabilidad. Riesgo de liquidez Riesgo de no tener efectivo disponible para cumplir obligaciones cuando corresponde, incluso si hay utilidades contables. Riesgo operativo Aunque no es estrictamente financiero, se incluye en muchos marcos porque fallas internas (procesos, errores, fraude, tecnología) terminan convirtiéndose en pérdidas económicas. Si lo quieres 100% financiero, algunas empresas reemplazan el riesgo operativo por riesgo de financiamiento/solvencia; pero en la práctica, esos cuatro cubren la mayoría de situaciones reales que golpean el negocio.

Publicado: Diciembre 30, 2025 por DataCrédito Experian

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