
En el mundo empresarial, tomar decisiones a ciegas sobre clientes, proveedores, aliados o inversionistas puede salir caro: fraudes, incumplimientos, sanciones, reputación afectada y pérdidas operativas. Por eso existe el CDD (Customer Due Diligence), o debida diligencia del cliente/contraparte: un conjunto de procedimientos para conocer, verificar y evaluar el riesgo de una persona o empresa antes (y durante) una relación comercial.
El CDD no es solo pedir documentos. Es un enfoque basado en riesgo que combina identificación, verificación, entendimiento del propósito de la relación y monitoreo para detectar alertas tempranas. Este artículo te explica qué es el CDD, cómo funciona, sus tipos, diferencias con KYC y cómo aterrizarlo en empresas en Colombia.
¿Qué es el CDD?
El CDD (Customer Due Diligence) es el proceso mediante el cual una empresa recopila y valida información de una contraparte (cliente, proveedor, aliado, tercero, etc.) para:
- Confirmar que existe y es quien dice ser.
- Entender quién es el beneficiario final (cuando aplica).
- Evaluar su nivel de riesgo (legal, reputacional, operativo, de fraude, LA/FT/FPADM, crediticio).
- Definir controles proporcionales al riesgo (medidas normales, simplificadas o reforzadas).
- Mantener monitoreo y actualización cuando cambian las condiciones.
A nivel internacional, el concepto de Customer Due Diligence está alineado con estándares de prevención de lavado de activos y financiación del terrorismo (enfoque basado en riesgo, identificación/verificación y medidas reforzadas cuando el riesgo es mayor).

¿Para qué sirve el CDD?
El CDD sirve para que tu empresa reduzca incertidumbre y tome mejores decisiones al vincular o mantener relaciones con terceros. En la práctica, ayuda a:
- Prevenir fraudes: suplantación, empresas de papel, documentos alterados, pagos sospechosos.
- Evitar riesgos legales y sancionatorios: contratar con contrapartes que estén en listas restrictivas o tengan alertas relevantes.
- Proteger la reputación: disminuir el riesgo de relacionarte con actores cuestionables.
- Mejorar control financiero: entender capacidad de pago, comportamiento, inconsistencias.
- Asegurar cumplimiento (compliance): políticas internas, auditorías, exigencias de clientes grandes, licitaciones.
Además, un CDD bien diseñado fortalece procesos comerciales: acelera aprobaciones, reduce devoluciones de documentación y evita “retrabajos” cuando ya el negocio está avanzado.
Función del CDD en la gestión del riesgo
El CDD es un “filtro inteligente” dentro del sistema de gestión del riesgo, porque convierte señales dispersas en una evaluación accionable. Su función principal es identificar, medir y controlar riesgos antes de que se materialicen.
En empresas, el CDD suele conectarse con estos frentes:
- Riesgo LA/FT/FPADM: evaluar exposición a lavado de activos, financiación del terrorismo y delitos conexos.
- Riesgo crediticio: validar si la contraparte tiene señales de incumplimiento o fragilidad financiera.
- Riesgo de fraude: detectar inconsistencias en identidad, actividad, ubicación, documentación y transacciones.
- Riesgo operativo: validar capacidad real de prestar el servicio o entregar el producto.
- Riesgo reputacional: revisar noticias adversas y alertas públicas relevantes.
Si quieres profundizar en la lógica del riesgo de pago y cómo mitigarlo para crecer, te puede servir este contenido: cómo gestionar el riesgo crediticio: soluciones para crecer.
¿Cómo funciona el CDD?
Un CDD efectivo suele tener 5 momentos (adaptables según el tamaño de la empresa y el nivel de riesgo):
1) Identificación de la contraparte
Definir quién es: persona natural o jurídica, país, actividad económica, tipo de relación (cliente/proveedor/aliado), canal de vinculación, monto estimado de transacciones.
2) Verificación de identidad y existencia
Confirmar que la información es real y consistente: documentos, registros oficiales, datos de contacto, pruebas de actividad, dirección, representación legal, etc.
Cuando aplique, también se verifica el beneficiario final (quién controla o se beneficia realmente de la empresa).
3) Perfilamiento y clasificación de riesgo
Asignar un nivel (bajo/medio/alto) con criterios como:
- País/ciudad y jurisdicción.
- Industria y exposición a efectivo.
- Montos, frecuencia y complejidad de operaciones.
- Canales (presencial vs digital).
- Antecedentes, alertas o hallazgos (listas, noticias, inconsistencias).
4) Controles proporcionales (según riesgo)
- Riesgo bajo: validación básica, actualización menos frecuente.
- Riesgo medio: validación estándar y monitoreo periódico.
- Riesgo alto: medidas reforzadas, mayor documentación, aprobación gerencial, monitoreo intensivo.
5) Monitoreo continuo y actualización
El CDD no termina con “aprobado”. Cambios en comportamiento transaccional, beneficiarios finales, actividad económica, dirección o alertas públicas deben disparar revisiones.
Este enfoque de “medidas proporcionales al riesgo” (simplificadas o reforzadas) es consistente con la práctica internacional de CDD basada en riesgo.
Tipos de CDD
En la práctica, los tipos de CDD se entienden por nivel de profundidad:
CDD simplificado (SDD)
Se aplica cuando el riesgo es bajo y está justificado (por ejemplo, productos/servicios de bajo monto, relaciones muy acotadas, contrapartes con alta trazabilidad). Implica menos requisitos, pero nunca “cero controles”.
CDD estándar (normal)
Es el punto medio: verificación completa de identidad/existencia, entendimiento del propósito de la relación, evaluación de riesgo y monitoreo periódico.
CDD reforzado o intensificado (EDD)
Se aplica cuando el riesgo es alto (por ejemplo, PEP, operaciones inusuales, jurisdicciones sensibles, estructuras societarias complejas, señales de alerta). Requiere más evidencia, mayor nivel de aprobación y monitoreo más frecuente.

CDD en Colombia
En Colombia, la debida diligencia es un componente clave dentro de los sistemas de administración del riesgo asociados a LA/FT. En términos generales:
- SARLAFT se asocia especialmente con entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera (enfoque de administración del riesgo de LA/FT).
- SAGRILAFT aplica para un conjunto de empresas vigiladas por la Superintendencia de Sociedades, con exigencias de prevención y gestión del riesgo de LA/FT/FPADM.
En ambos marcos, el concepto central es similar: conocimiento de contrapartes y adopción de medidas razonables para prevenir la materialización del riesgo, incluyendo debida diligencia y, cuando aplique, debida diligencia intensificada.
Si estás construyendo o actualizando tu marco de cumplimiento, aquí tienes un recurso directo para contexto y prevención: qué es SARLAFT y cómo prevenir riesgos corporativos.
Importante: el CDD en Colombia no es “solo para bancos”. Muchas empresas lo implementan por obligación (según su régimen de vigilancia), por exigencia de clientes grandes, por gobierno corporativo o por protección del negocio.
Diferencia entre CDD y KYC
Aunque se usan como si fueran lo mismo, CDD y KYC no son idénticos:
- KYC (Know Your Customer) se enfoca en conocer e identificar al cliente: quién es, documentos, validación de identidad.
- CDD es más amplio: incluye KYC, pero además evalúa riesgo, define medidas de control y exige monitoreo continuo del comportamiento y la relación.
Una forma simple de verlo:
- KYC responde: ¿Quién es?
- CDD responde: ¿Quién es, qué riesgo representa y cómo lo gestionamos en el tiempo?
Ejemplos de CDD en empresas
Para aterrizar el CDD, aquí van ejemplos típicos por área:
1) CDD para vincular un nuevo cliente B2B
- Validar existencia legal y representación.
- Identificar beneficiario final (si aplica).
- Confirmar actividad económica y propósito de la relación.
- Revisar listas restrictivas y señales reputacionales.
- Definir cupo, condiciones de crédito y monitoreo según riesgo.
2) CDD para homologar un proveedor crítico
- Validar capacidad operativa real (instalaciones, certificaciones, referencias).
- Revisar estructura societaria y beneficiario final.
- Confirmar cumplimiento mínimo (tributario, legal, laboral según política).
- Listas restrictivas y alertas.
- Cláusulas contractuales y revisiones periódicas.
3) CDD en procesos de alianzas o distribuidores
- Validación de reputación y cobertura.
- Evaluación de riesgo de canal (cómo vende, cómo cobra, cómo gestiona datos).
- Monitoreo de señales: devoluciones atípicas, reclamos, transacciones inusuales.
4) CDD para ventas a crédito o financiación interna
- Validación de identidad y consistencia de información.
- Revisión de comportamiento y señales en centrales de riesgo (según aplique y con debida autorización).
- Asignación de límites, condiciones, garantías y alertas de seguimiento.
En el componente de verificación, puede ayudarte conocer cómo se valida identidad y datos en fuentes especializadas: cómo verificar la identidad de una persona en centrales de riesgo.
Beneficios del CDD para las empresas
Implementar CDD de forma consistente trae beneficios muy concretos:
Reduce pérdidas y evita relaciones tóxicas
Menos suplantación, menos fraudes por terceros inexistentes y menos exposición a contrapartes de alto riesgo.
Mejora la toma de decisiones comerciales
Un CDD sólido permite definir condiciones de vinculación más inteligentes: cupos, plazos, entregas, anticipos, garantías, niveles de monitoreo.
Aumenta eficiencia operativa
Cuando estandarizas el CDD, reduces reprocesos: ya no “pides documentos por partes” ni frenas negocios tarde.
Fortalece el compliance y la reputación
Ayuda a demostrar debida diligencia ante auditorías, clientes corporativos, bancos, aseguradoras y entes de control.
Permite monitoreo y alertas tempranas
El valor del CDD se multiplica cuando hay seguimiento: cambios societarios, beneficiario final, señales reputacionales, variaciones transaccionales.
Apoya la prevención de LA/FT con acciones concretas
Una pieza clave del CDD es la verificación en listas y señales asociadas a LA/FT. Para profundizar en ese frente, revisa: qué es lavado de activos y cómo consultar listas restrictivas.